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La Comunidad Judía de Honduras
Muchos marranos llegaron a Honduras
durante el período colonial. Casi todos ellos se establecieron en el área
noroccidental (depto. de Sta. Bárbara), y en las pequeñas ciudades y villas
que la rodeaban. Se asimilaron completamente, y mantuvieron su Cristiandad
por generaciones.
Cerca de 400 años mas tarde,
a fines del siglo 19, un pequeño número de judíos llegó a Honduras. Principalmente
eran inmigrantes de Europa Oriental (Rusia, Polonia, Alemania, Rumania y Hungría),
y unos pocos de origen Sefaradí, quienes arribaron de Grecia, Turquía y África
del Norte.
Estos primeros inmigrantes llegaron antes
del período de 1920 a 1935, cuando el Gobierno anunció su intención de dar la
bienvenida a educadores y profesionales judíos de Europa.
De esta corriente inmigratoria proviene
la mayoría de las familias que más tarde formaron las dos comunidades judías
distintivas de Honduras en Tegucigalpa y en San Pedro Sula.
Otro pequeño grupo de 8 familias judías
se estableció en una ciudad portuaria en el nordeste del país, en La Ceiba (la
tercera ciudad más importante de Honduras). Vinieron para trabajar con las
compañías americanas exportadoras de banano. Hoy en día, sólo una familia
queda en La Ceiba.
En 1936, los cónsules hondureños,
como casi todos los cónsules latinoaméricanos, recibieron órdenes de no emitir visas
a judíos europeos. Cerca de veinte personas, en su mayoría judíos alemanes,
consiguieron permisos especiales para trabajar en Honduras como médicos o agricultores.
En 1939, se impusieron restricciones
a la entrada a Honduras de negros, gitanos y judíos. Sin embargo, un número
considerable de judíos consiguió llegar al país con la ayuda de cónsules que
estaban en ese entonces desempeñándose en Europa. El entonces presidente Carias
escuchó la apelación de algunos judíos influyentes locales, como Salvador Schacher
en Tegucigalpa, y José Brandel y Boris Goldstein en San Pedro Sula. El Presidente
Carias ordenó a los cónsules que se emitieran visas "de asilo" para Honduras, en su
mayoría a jóvenes que habían escapado de la guerra vía Suiza u Holanda, y que estaban
emparentados con algunas familias ya establecidas en Honduras.
En 1947 había menos de 140 judíos en todo
el país. A este número se agregaron, en 1948, 60 individuos que emigraron a Honduras.
En los 50, la Comunidad Judía de Tegucigalpa estaba formada por aproximadamente 30
familias, cuyo dirigente fué, por muchos años, Salomón Schacher. Su esposa, Jenny,
formó un grupo WIZO que incorporó a las jóvenes que estaban trabajando en agricultura.
Solo 4 de estas familias eran de origen Sefaradí: Matalón (Turquía), Maduro (Panamá),
Soriano y Ganoun (África del Norte). De este grupo podemos nombrar a Horst Schiftan,
quien luego se convirtiera en el primer Cónsul Honorario de Israel en Tegucigalpa,
y en un famoso acuarelista, y a Helmut Seidel, quien fuera Presidente de la comunidad
judía por 15 años. Unidos, fueron pioneros en el desarrollo de la industria turística,
construyendo hoteles y ofreciendo mejores servicios a visitantes. En San Pedro Sula
se formó otra comunidad judía, encabezada por el Sr. Boris Goldstein, quien donara
la tierra para la sinagoga y el cementerio. El Sr. José Brandel era el líder religioso,
y Jacobo Weisenblut se convirtió mas tarde en el primer Cónsul Honorario de Israel
en San Pedro Sula.
Los nuevos inmigrantes trataron de mantener,
dentro de sus posibilidades, un estilo de vida judío. Aunque venían de hogares religiosos,
no fueron exitosos en su intento de transmitir a la segunda generación su amor
por el Judaísmo. Los jóvenes no aprendieron a leer la Torah, y eran incapaces
de seguir un servicio religioso. Había muy pocos jóvenes judíos. Los matrimonios
mixtos y la asimilación se hicieron un estilo de vida aceptado. En algunos casos,
el cónyuge no judío decidía serlo, y las conversiones se realizaban por rabinos
que venían a Honduras para ese propósito.
En los ‘70 y a principios de los ’80,
un grupo grande de israelíes llegó a Honduras para trabajar en ingeniería,
agricultura y seguridad. Trajeron consigo sus familias y un estilo de vida judío.
En ese mismo período, el Instituto Cultural Honduras Israel se creó por hondureños
que habían pasado un cierto tiempo en Israel y regresaron con una mejor comprensión
del país y de la herencia judía.
En los últimos 15 años se ha producido
un renacer de la vida judía y ambas comunidades son muy activas. Tienen servicios
de Kabbalat Shabbat, celebran las fiestas judías, mantienen las costumbres judías,
y tienen actividades para los niños, como también actividades de desarrollo para
adultos.
Tienen un cementerio judío privado y una
sociedad de entierros (Chevrat Kadishah).
Hay en el presente cerca de 50 familias
judías en Honduras afiliadas con estas dos comunidades.
En los últimos años, muchas organizaciones
judías han establecido contacto con ambas comunidades, e.g. la Agencia Judía, WIZO
(Women’s International Zionist Organization), Maccabi, FUSLA ( Federación Universitaria
Sionista Latinoamericana).
El huracán Mitch, que trajo consigo tantas
tragedias y destrucción al país, también daño muy seriamente las Torahs de la sinagoga
de Tegucigalpa. Pero también portó un mensaje de solidaridad de los judíos del mundo,
que prestaron su apoyo y asistencia financiera a través de diferentes instituciones
y comunidades.
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UNA HISTORIA MUY ESPECIAL
La historia de cómo una Torah fué restaurada por voluntarios del Centro Comunitario
Judío en el Hudson, Tarrytown, NY, es notable y conmovedora.
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DISCURSO DE INAUGURACIÓN
Discurso del Presidente de la Comunidad Judía de Honduras, Sr. Phillip Gelman, con ocasión de la inauguración de la Sinagoga Shevet Ajim. Fotos.
Esta es una recopilación de la Historia de la Comunidad
Judia de Honduras, cuya autora es Yaeli Zylberman.
Si está interesado en leer el manuscrito completo, sírvase escribir a
yaelizylberman@hotmail.com
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Última actualización: 26 de agosto, 2005
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