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UNA HISTORIA MUY ESPECIALDiscurso de Phillip Gellman, Presidente de la Comunidad Judía de Tegucigalpa, en la ceremonia de entrega de la Torah restaurada a su Comunidad. *************** Queridos amigos:
Quisiera hablar unos minutos sobre los acontecimientos que han hecho realidad este día
tan especial. Para mí, la semana del 25 de Octubre de 1998, empezó con mucha alegría.
Mi esposa y yo andábamos en Nueva York, y ese mismo día escogimos los anillos de boda
que usamos hoy. Sin embargo, en la medida que pasaban los días, nuestra alegría se mezclaba
primero con temor, después con tristeza, y finalmente con absoluta incredulidad, ya que las noticias
de cada día traîan información de aún más sufrimiento en Honduras a causa del Huracán Mitch.
La primera vez que vi la Torah dañada fué en la noche del martes, 3 de Noviembre, el día que
Flor y yo regresamos al país, en la casa de Helmut y Annie Seidel. Nos explicaron que los nietos
de Helmut y Annie rebuscaban en el lodo y los escombros de la destruída sinagoga y encontraron
la Torah. Fué un escenario lamentable. Los Seidel habían abierto la Tora lo mejor que podían en
su comedor, y le habían echado talco en un intento desesperado por secar el pergamino. A pesar
de sus esfuerzos, el pergamino estaba estirado y extremadamente sucio. Adicionalmente, después
de haber estado debajo del lodo apestoso, el rollo olía horrible.
Esa misma noche, en lo de Helmut y Annie, la Junta Directiva estableció un fondo de emergencia
para rescatar lo que se podía del edificio devastado y quitar los escombros. Pero, a partir de ese punto,
que haríamos? Sabíamos que íbamos a necesitar ayuda para responder a esta crisis. Decidimos
escribir una carta detallando la situación, con el afán de distribuirla ampliamente, tanto para informar
de lo acontecido como para solicitar apoyo.
El jueves, mientras hacíamos los últimos cambios a la carta, recibí una llamada telefónica de
Marvin Rembo, un neoyorquino que vivía en San Pedro Sula. Yo no conocía a Marvin, aunque había
oído su nombre previamente. Él me preguntó como estaban las cosas, y le di un resumen de la situación.
Cuando le expliqué lo de la Torah y de nuestra necesidad de un escriba, el me respondió: “Es posible
que tenga un sofer.” Por supuesto, fué un poco más complicado. Lo que quiso decir Marvin es que él
tenía un amigo, Harry Mueller, cuyos suegros, Steve y Judy Underberg, eran voluntarios de un Centro
Comunitario Judío en Tarrytown, NY. Y que este JCC acababa de contratar a un rabino cubano-americano
especializado como escriba, Manny Viñas, como su director de programas educativos. Y sólo para hacerlo
interesante, resultó que el rabino Viñas era pariente del conocido periodista hondureño Ricardo Pedraza.
Muy simple. verdad?
Unos días despues recibí un correo electrónico del Rabino Viñas en el cual ofrecía examinar la Torah
y hacer un diagnóstico de los daños. Muy agradecido, respondí que estábamos muy interesados.
Tuvimos que superar un pequeño obstáculo: la Torah estaba en Tegucigalpa y Manny estaba en Nueva York.
Pero como casi todos los detalles de esta historia casi increíble se habían arreglado, éste también se resolvió.
Durante los primeros días después del Mitch, cuando el transporte inter-urbano todavía seguía trastornado,
Fauzy Dieck, un miembro de la comunidad de San Pedro Sula, venía a Tegucigalpa para una reunión.
Me encontré con él en una calle muy cerca de aquí, mientras él subía a un taxi para regresar a la terminal
de buses, para pasarle la Torah, ahora envuelta en grandes bolsas de plástico. Mientras se retiraba el taxi,
nunca me imaginé la aventura que estaba por comenzar.
Marvin transportó con él la Torah a Nueva York cuando fué a su casa para el día de Acción de Gracias
(Thanksgiving) a fines de Noviembre. Cuando escuchamos la proyección de 5000 horas de trabajo para
reparar la Torah, la Junta Directiva decidió agradecer a Manny por sus esfuerzos y solicitar que se nos
devolviera la Torah dañada, no para usarla, sino para exhibirla como recuerdo en una sinagoga nueva
o reconstruída. Sin embargo, nuestros planes cambiaron cuando Manny nos informó que tenía un grupo
de personas del JCC que querían trabajar en el proyecto de la Torah, un gran número de las cuales están
con nosotros hoy. Nos excitamos aun más cuando el grupo desarrolló una exhibicion móvil para usar
en las escuelas judías en su área. El hecho de que una Torah manchada por el agua y ensuciada
por el lodo se convirtiera en la base para una experiencia educacional y emocional tan profunda
para tantas personas es tal vez el aspecto más notorio de esta historia fenomenal.
Para concluir, en nombre de la Comunidad Hebrea de Tegucigalpa, quisiera ofrecer nuestro
más profundo agradecimiento al Jewish Community Center on the Hudson por haber dado a este
proyecto de restauración de la Torah un hogar, y a los maravillosos voluntarios que le dieron vida y alma.
Ustedes han demostrado en esta manera tan única exactamente qué quiere decir el precepto
Kol Israel Arevim Zeh Lazeh, cada judío es responsable el uno por el otro. En este proyecto ustedes
han actuado con corazón, mente y manos, y el resultado es una belleza. Nunca nos olvidaremos de
ustedes, y de lo que han hecho por nosotros.
Muchísimas gracias.
Phil Gellman
EXTRACTO DEL DISCURSO DE JUDY Y STEVE UNDERBERG Antes de llevar la Torah al JCC,
donde pasó casi un año, nuestra primer tarea fue secar el pergamino. Colocamos toallas de papel
sobre él, mientras arrollábamos otra vez la Torah, en la dirección opuesta.
Después hablamos. Manny (Rabbi Viñas) opinaba que, si hubiera sido una Torah americana,
la habríamos enterrado. Pero había algo más que jugaba un papel en nuestra decisión. Conocíamos
la historia del rollo. Después de examinarlo, Manny pudo determinar que esta Torah había sido escrita
hace aproximadamente ciento cincuenta años en Hungría. También sabíamos que había sido sacada
secretamente de allí al comienzo de la Segunda Guerra Mundial y traída a Honduras. Después de haber
sobrevivido a los Nazis y al Huracán Mitch, Manny no pudo imaginar otra opción que repararla.
Un artículo sobre la Torah apareció el próximo día en el New York Times (uno de los invitados de los
Underberg el día de Acción de Gracias era periodista allí) y el impacto fué enorme. Las estaciones de
televisión, cable local, radio y otros periódicos, incluso algunos de ellos judíos, vinieron.
El plan para la restauración de la Torah se convirtió en una actividad de horario….. Las noticias
viajaron a todas partes y, de pronto, habíamos juntado un grupo de aproximadamente treinta y cinco
voluntarios que nos ayudarían a limpiar la Torah y prepararla para la pluma de Manny.
Recibimos muchas donaciones para la restauración de la Torah.
Los voluntarios fueron entrenados en cada fase del proyecto de limpieza. Terminamos de raspar,
limpiar, frotar y restregar la superficie de la Torah. Usamos implementos quirúrgicos, cepillos, gomas
y mucho Lysol, que quitó el moho que se habia formado. Fué una sorpresa que el borde afilado de las
herramientas no hiciera daño ni al pergamino ni a la tinta, aunque tenían ciento cincuenta años.
Cuando la parte delantera fué terminada, raspamos y limpiamos la parte trasera, para que la pudiéramos
pintar otra vez. Aun teníamos que separar las pieles, y después volver a coser la Torah en su estado original.
También aprendimos a hacer hilo usando las entrañas de un animal kosher. Los Atzei Chaiim o Árboles de
la Vida, que son los palos en los cuales está enrollada la Torah, fueron reparados, lijados, restaurados y recosidos al rollo.
Nuestras vidas ahora están conectadas con las suyas debido a esta Torah. La Torah es de ustedes,
y formará una parte importante en la vida de su sinagoga. Pero una parte de la Torah es nuestra también.
Se hizo parte de nuestras vidas mientras vivíamos con ella por dos años, y nos sentimos muy alegres
al devolvérsela.
Rabbi Viñas nos dijo en una carta: “Trabajar en esta Torah ha sido la obra más importante
que he hecho como escriba. Es el mejor ejemplo de que “cada judío es responsable por el otro.”
La energia, pasión y dones espirituales que hemos compartido nunca se olvidarán.” A lo cual
respondemos: “Amén.” Judy y Steve Underberg
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