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Comentarios sobre la Torá del Canciller Schorsch
                (Seminario Teológico Judío de América)

 

VAIESHEV 5765
Bereshit - Génesis 37:1 - 40:23
4 de diciembre, 2004 - 21 de Kislev, 5765

Por el Rabino Dr. Ismar Schorsch,
Rector del Jewish Theological Seminary

Traducción de Inés Baum



Una mañana de la semana pasada, mi nieta de dos años y medio me vio rezando al lado de la ventana de nuestra sala. Ella reconoció las señales, mi talit y tefilin. Espontáneamente, anunció su intención de rezar también; se fue directamente a la gaveta donde guardamos unos viejos libros de oración (para el Birkat Hamazón) del JTS, cogió uno, y se dedicó a pasear de un lado a otro con el librito frente a su cara. Más tarde, encontré el libro tirado en el piso de otro cuarto, pero durante al menos unos pocos y tiernos minutos, tuve una preciosa alma gemela saludando a Dios conmigo esa mañana.

La escena me hizo recordar vívidamente esa vieja verdad que dice que la imitación es la madre de todo aprendizaje. La educación comienza por casa. Nosotros los adultos debemos modelar las virtudes, habilidades y conocimientos que queremos impartir a nuestros hijos. Es por esto que la plegaria más sagrada del judaísmo, el Shemá Israel, nos urge a no perder ninguna oportunidad de enseñar Torá a nuestros niños, ya sea con palabras o con hechos, formal o informalmente. Pero, primero debemos tomarla a pecho nosotros mismos. Difícilmente podemos transmitir a la siguiente generación aquello que no hemos valorado ni internalizado.

El primer versículo de la parashá de esta semana fue lo que me inspiró en esta línea de pensamiento. "Y habitó Jacob en la tierra de las peregrinaciones de su padre, en la tierra de Canaán" (37:1). El sustantivo hebreo megurei viene de la raíz verbal gur, que significa habitar como recién llegado más que como nativo. Tras una larga ausencia, Jacob había regresado a Hebrón, a tiempo para sepultar a su padre junto con su hermano. Pero a diferencia de Esaú, quien eligió abandonar Hebrón para dirigirse a tierras más al este de Canaán, Jacob decidió permanecer allí, donde tanto su abuelo como su padre habían residido. La elección demuestra una medida de parentesco entre padre e hijo. El hecho mismo de quedarse en Hebrón implica una afinidad espiritual y una identidad de propósito. La decisión tiene resonancias de lealtad. Si Jacob se hubiera sentido apartado de sus padres, no habría sentido ningún apego especial por el lugar. Pero su lugar de nacimiento se había convertido en su patria. Se sentía comprometido con la fe encarnada por Isaac y Jacob. Él se sabía un enlace, parte de una cadena sagrada.

El midrash desarrolla el tema de la continuidad. En el hebreo rabínico, la raíz gur se transforma en gayer, "convertirse". Los Rabinos percibieron a los patriarcas como apóstoles, los misioneros fundadores del monoteísmo. Así pues, con base en Génesis 12:5, "y las almas que habían adquirido en Harán", retrataron a Abraham como quien convirtió al judaísmo a hombres paganos, y a Sara como quien convirtió a mujeres paganas. Asimismo, basados en Génesis 35:2, "Entonces dijo Jacob a su familia y a todos los que estaban con él: ‘Apartad los dioses extraños que están en medio de vosotros'", los Rabinos vieron en Jacob un apóstol en acción. Pero, ¿dónde está el versículo que le permitió a los Rabinos afirmar que Isaac también era un misionero activo? En este punto, su ingenuidad en cuanto al hebreo se fijó en el primer versículo de nuestra parashá, donde leyeron megurei como meguyerei, "aquellos que ya habían sido convertidos". Un sutil cambio en las vocales, que de por sí no aparecen en nuestros rollos de la Torá, abre la posibilidad de imaginar que lo que llamó a Jacob de vuelta a Hebrón, fue una comunidad religiosa de conversos establecida por su padre. No solo conservó Jacob su fe, como sus ancestros, sino que la promovió enérgicamente (Bereshit Rabá 84:4).

¿Pero cuál era la naturaleza de la fe que Jacob absorbió de su padre? El Zohar, clásico español del siglo XIII sobre misticismo judío, encontró además otra raíz en la palabra megurei, que permitió darle un significado interno. En el hebreo bíblico, la raíz gur también puede significar "tener miedo", como en Números 22:3: "y se atemorizó Moav en gran manera a causa del pueblo (Israel) porque era numeroso". Así, el sustantivo magor conlleva el significado de miedo, como en Jeremías 20:3: "terror en torno". Esta etimología nos daría a entender, entonces, nuestro primer versículo como refiriéndose a "los temores de su padre". La intención del Zohar es subrayar que, al igual que Isaac, Jacob adoraba a Dios por temor. ¿Por qué si no haría referencia la Torá dos veces al Dios de Isaac, como el que debe ser temido, Génesis 31:42,53? Con toda seguridad, el término hebreo en ambos casos es pajad(temor), pero el significado es idéntico al de magor. Debemos acercarnos a Dios en temor y estremecimiento. De aquí que la teología de Jacob no fuera más allá que la de su padre. Lo ominoso obscureció a lo numeroso; Dios repelía más de lo que atraía (Zohar, I, 180a).

En su comentario de nuestra parashá, el Rabino Levi Yitzhak de Berdichev, un muy querido sabio jasídico de tercera generación que murió en 1809, clasificó el culto por temor como un culto imperfecto. La forma más elevada de culto nace de un amor que se expresa a sí mismo, no como el amor entre marido y mujer a puerta cerrada, sino más bien como el amor entre hermanos que se regocija en público. Ésta es la lectura radical que el Rabino Levi le atribuye al sensual verso 8:1 del El Cantar de los Cantares:

               ¡Oh si tú fueras como un hermano mío,
               que mama los pechos de mi madre!
               Entonces, cuando te hallara fuera,
               te besara,
               y nadie me despreciaría por ello.

Sobre la base del punto de vista rabínico más popular, que El Cantar de los Cantares es un diálogo entre Israel y Dios, Rabi Levi encuentra en este versículo un eco del deseo de Israel de exhibir su amor a Dios públicamente. La expresión externa corresponde a sentir la presencia de Dios en el mandamiento más prosaico y en los aspectos más físicos de la vida humana. Nada está libre de santidad, pero solamente a través del gozo religioso podemos alcanzarla y liberarla.

Tampoco lo que nos sucede, aún los destinos más atemorizantes, suceden sin intervención divina. La alegría que fluye del amor detecta la mano de Dios en todas las cosas, convirtiendo la adversidad en oportunidad. Todo pozo negro que nos topamos por el camino está infiltrado por una chispa de luz. Esto es lo que quería decir Moisés cuando se refirió a Dios en el desierto diciendo "sacó para ti aguas de la roca durísima" (Deuteronomio 8:15). En el análisis final, la fe tiene la capacidad de extraer bien del mal. La desesperación depende del ánimo o inclinación de cada persona.

Y así fue como Rabi Levi entendió la fe de Jacob. A pesar de los peligros que le rodeaban, vivía tranquilo. Su amor a Dios en realidad sobrepasaba al que sintió su padre. Estaba listo a superar cualquier contrariedad, con una confianza firme e inconmovible en Dios (Séfer Kedushat Levi, vaieshev).

A modo de postdata, podría añadir que la naturaleza polivalente del hebreo bíblico, como probablemente habrán notado ya, es uno de los semilleros más fértiles de la exégesis midráshica.

Shabat shalom

Ismar Schorsch

La publicación y distribución del comentario del Rabino Schorsch de Parashat Vaieshev ha sido posible gracias a la generosa donación de Rita Dee y Harold (z"l) Hassenfeld.


La traducción del comentario de la Parashá del Rabino Schorsch es realizada por la Unión Judía de Congregaciones de Latinoamérica y el Caribe: http://www.ujcl.org/. Esta traducción puede ser reproducida citando su origen.

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Este comentario ha sido traducido por la Unión Judía de Congregaciones de Latino América y el Caribe, con autorización del Dr. Ismar Schorsch, Rector del Seminario Judío de Teología. Esta versión en español no ha sido supervisada por el Dr. Schorsch. Traducido por Inés Baum, de la Congregación B’nei Israel, Costa Rica - Revisado por el Rabino Gustavo Kraselnik, de la Congregación Kol Shearit Israel, Panamá. Versión original en inglés.

 

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Última actualización:    3 de diciembre, 2004