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La empresa de la educación judía, sobre la cual descansa el futuro del pueblo judío, ha sido siempre una sociedad entre educadores y patrocinadores. La transmisión de la cultura no puede hacerse escatimando gastos. Los fundadores del judaísmo rabínico en la Palestina romana conocían esta obvia verdad, al igual que los educadores y filántropos de la América contemporánea. Lo atestigua un midrash notable en nuestra parashá, que resuena con una relevancia que no ha sido mitigada.
Las primeras seis palabras de despedida de Jacob en su lecho de muerte son dirigidas a los seis hijos de Lea: Rubén, Simeón, Leví, Judá, Zebulún e Isacar. El orden parece seguir la secuencia de sus nacimientos, exceptuando los dos últimos: Lea dio a luz a Isacar antes que a Zebulún (Génesis 30: 16-20). Precisamente fue esta excepción a la pauta lo que llamó la atención del midrash. ¿Qué impulsó a Jacob a hablar de Zebulún antes?
Él previó una división del trabajo. La tribu de Isacar sería algún día sedentaria, dedicándose por completo al estudio de la Torá. De su seno surgirían los maestros, eruditos y jueces que impregnarían a la sociedad con el espíritu de la Torá. Por lo tanto, Jacob derrama alabanzas sobre Isacar. En contraste, se describe a Zebulún como mercantil y móvil, un rango menor en una cultura de erudición. Y sin embargo, Jacob habla de ellos antes porque su riqueza está destinada a solventar los estudios de Isacar. Los comerciantes de Zebulún son los socios silenciosos, los grandes posibilitadores que aseguran la transmisión del judaísmo. Sin fondos adecuados, el estudio de la Torá pronto se marchita. Una vida intelectual necesita una dosis de sustento.
Al fin de su vida, Moisés ofrece el mismo tributo: "Regocíjate, oh Zebulún , en tus viajes, y tú, Isacar, en tus tiendas" (Deuteronomio 33:18). No sólo antepone a Zebulún nuevamente sino que deriva satisfacción al saber que Isacar puede morar en las tiendas de la Torá gracias a la generosidad de Zebulún. Facilitar la dedicación a la Torá equivale a estudiarla. (Bereshit Rabá 98:12)
A 150 años de la fundación del Seminario de Breslau, el precursor espiritual del JTS, y a los 350 de la llegada de judíos a América del Norte, el Jewish Theological Seminary está motivado por una visión apasionada de ayudar a renovar al judaísmo americano en muchos aspectos, para transformarlo en una vasta y vibrante comunidad del saber. Con la etnicidad en descenso, y la autonomía individual sin restricciones en aumento, solamente la fuerza contagiosa de nuestros textos sagrados puede inspirar a los judíos a participar y perpetuar la antigua búsqueda del judaísmo por la proximidad de Dios. En el JTS, esta búsqueda se traduce en una cultura religiosa basada en la fe unida al esclarecimiento, una comunidad amarrada al respeto por la diversidad y la piedad inmersa en tolerancia. El fundamentalismo no debe ser el único manantial de la pasión.
Para diseminar esta visión, hemos liderado la fundación de una escuela secundaria Schechter en Manhattan, un campamento Ramah en Georgia, y una escuela de educación judía para graduados en el JTS, la que, con sus 125 estudiantes, es por mucho, la mayor en América del Norte. Alrededor de 7.500 jóvenes asisten a nuestros campamentos Ramah cada verano. El verano pasado, la United Synagogue Youth (USY) y Ramah enviaron 650 jóvenes a Israel, mientras que este año, una cantidad record de 55 están en Nativ, el programa post-secundario israelí de un año de duración de la USY. Otros 60 graduados universitarios están actualmente estudiando en la Yeshiva Conservadora de Jerusalén, administrada conjuntamente por la United Synagogue for Conservative Judaism (USCJ) y el JTS. En verdad, un espíritu de colaboración ha acercado a la USCJ y al JTS para unir fuerzas en una amplia gama de esfuerzos educacionales.
Según la Encuesta Nacional de Población Judía del 2000-2001, el 29 por ciento de los niños que reciben educación formal judía lo hacen hoy en día en escuelas integrales. Estimo que un cuarto de este número sin precedentes, viene del Movimiento Conservador, con aproximadamente 25.000 estudiantes en escuelas comunitarias, que son fundadas, solventadas y frecuentadas en su mayoría por judíos conservadores, y otros 25.000 en las 70 escuelas Solomon Schechter del Movimiento, sin mencionar la miríada de estudiantes matriculados en las escuelas integrales ortodoxas. Para mantener esta fuente vital de educación judía, el JTS está trabajando arduamente en un currículo exhaustivo de Biblia para el sistema Schechter, y encabeza una comisión creada por la Fundación AVI CHAI para establecer standards y criterios para todas las escuelas integrales no ortodoxas.
No obstante, el 70 por ciento de nuestros niños están inscriptos en escuelas congregacionales. Para ellos, el JTS está desarrollando un currículo integral, basado en las más recientes investigaciones en el campo del aprendizaje cognitivo. Igualmente digna de mención es la subvención de la UJA Federation de Nueva York anunciada recientemente, de 1.8 millones de dólares para una empresa pionera del JTS junto con al Hebrew Union College-Jewish Institute of Religion. La empresa está dedicada a ofrecer en forma asociada talleres para el desarrollo del personal de mayor experiencia en las escuelas congregacionales del Movimiento Conservador y Reformista. Al mismo tiempo, el JTS está promoviendo vigorosamente un programa de inmersión en hebreo para niños a nivel pre-escolar, una población que consistentemente no fue tomada en cuenta por los educadores judíos. Gracias a un subsidio de la Covenant Foundation pudimos tomar en el primer año esta prometedora iniciativa a escala nacional para más de 4.000 niños en nivel pre-escolar.
Ningún contexto educativo ofrece una panacea. Los arreglos para una educación judía seria que he descrito aquí constituyen una red intercomunicada en la que las partes se refuerzan las unas a las otras. El objetivo es exponer a nuestros jóvenes a tantas como sea posible, incluyendo a USY, que es aún el movimiento juvenil judío de más peso.
No hay impedimento más serio a esta agenda que la recurrente escasez dominante de educadores competentes. Encararla se ha convertido en la misión primordial de nuestra Escuela de Educación Judía para Graduados William Davidson. Los números hacen la diferencia. No se puede esperar que un pequeño número de graduados bien entrenados y una multitud de ellos mal equipada provean educación judía de calidad a gran escala.
En el mes de mayo pasado se graduó del JTS una cantidad record de 120 rabinos y cantores, educadores y académicos, futuros líderes laicos y profesionales, de los cuales 31 recibieron un MA en Educación Judía, y uno un Doctorado en Educación (EdD). El JTS es la única institución judía en el país que otorga este doctorado, que es el acuñamiento codiciado del terreno educativo.
El record general de matriculación de 670 estudiantes en el JTS este año atestigua también nuestra determinación de aliviar esta crisis de personal. Casi la cuarta parte de nuestros estudiantes rabínicos y futuros cantores, están abocados ahora a conseguir un MA en Educación Judía, mientras que estudian simultáneamente para su ordenación o investidura. Y, un número creciente de estudiantes de nuestro List College y The Graduate School gravitan cada año hacia empleos en el campo de la educación judía.
En resumen, el JTS se encuentra hoy a la vanguardia del desafío de cultivar por convicción. Por mucho tiempo un centro prominente para el estudio académico del judaísmo, el JTS se ha convertido adicionalmente en un centro neurálgico dinámico para la educación judía en todos los niveles. Isacar está bien, pero dificultado por la insuficiencia de Zebulún. Mi esperanza en este año que termina es que el mérito de este record extraordinario de servicio a la causa de la Torá habrá de inspirar a otros para agregar sus nombres a la lista de honor de Zebulún.
Shabat shalom
Ismar Schorsch
La publicación y distribución del comentario del Rabino Schorsch
de Parashat Vaieji ha sido posible gracias a la generosa donación
de Rita Dee y Harold (z"l) Hassenfeld.
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