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Las malas noticias a menudo llegan con esa llamada inesperada tarde en la noche, con el e-mail no anticipado, o con ese sobre con aspecto oficial recibido por correo. Y entonces el pánico nos invade lentamente.
En un instante, estamos en territorio desconocido, desconectados de nuestro ambiente familiar. Sentimos que nuestra vida se desmorona.
Para Abraham, ese momento llegó en forma de una prueba por parte de Dios. Dios le dijo: “Abraham”, y él respondió: “Héme aquí”. Y Dios dijo: “Toma, por favor, a tu hijo único, al que amas, a Isaac, y vete a la tierra de Moriá, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que Yo te diré” (Génesis 22:1-2).
¿Pueden imaginar el susto de muerte y el terror que acometen a Abraham cuando la promesa de Dios de darle descendientes a través de Isaac se ve en peligro? Sin Isaac, ya no existe más la promesa de una gran nación, ninguna tierra prometida, ninguna protección en el pacto con Dios.
El Midrash Tanjuma explora lo que puede estar sucediendo en la mente de Abraham durante esos tres días de viaje hasta la montaña. Abraham se aparta de sus tranquilos parajes, de su familia y hasta de su Dios, para retraerse en su propio mundo.
Los Rabinos describen las pesadillas y fantasías que Abraham imagina en cada uno de esos días. Se enfrenta a su propio pasado y futuro, se enfrenta a Satanás, se acerca a un río que no puede atravesar; retos difíciles que deben ser conquistados. La existencia misma de Abraham está en total agitación.
Pasados tres días de desesperación, Abraham comienza a ver la luz al final del túnel. Abraham sabe que debe dejar el reino de la confusión y oscuridad. No puede permanecer infinitamente en este estado de temor. Si está en sus manos comprender el brit (el pacto), debe continuar hasta un lugar que nunca ha experimentado antes. Es importante que Abraham siga adelante. Quizás Dios, después de todo, no quiera realmente que él sacrifique a Isaac. Tal vez la importancia de la jornada sea el paso de un estado de temor a una nueva conciencia.
Abraham saca un nuevo sentido a partir de las profundidades de la desesperanza y la condena. Entonces Abraham toma el fuego y el cuchillo, y dos de ellos - él y su hijo bienamado - caminan juntos hacia adelante.
Shabat shalom,
Rabino Jacob Luski
La publicación y distribución del comentario del Rabino Luski
de Parashat Vaierá ha sido posible gracias a la generosa donación
de Rita Dee y Harold (z"l) Hassenfeld.
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La traducción del comentario de la Parashá del Rabino Schorsch es realizada por la Unión Judía
de Congregaciones de Latinoamérica y el Caribe:
http://www.ujcl.org/. Esta traducción puede ser reproducida citando su origen.
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Este comentario ha sido traducido por la Unión Judía de Congregaciones de Latino América y el Caribe,
con autorización del Dr. Ismar Schorsch, Rector del Seminario Judío de Teología. Esta versión en
español no ha sido supervisada por el Dr. Schorsch. Traducido por Inés Baum, de la Congregación
B’nei Israel, Costa Rica - Revisado por el Rabino Gustavo Kraselnik, de la Congregación Kol Shearit
Israel, Panamá.
Versión original en inglés.
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