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Comentarios sobre la Torá del J.T.S.
       (Seminario Teológico Judío de América)

 

MIKETZ 5766
Bereshit - Génesis 41:1 - 44:17
31 de diciembre, 2005 - Rosh Jodesh Tevet 5766

Por el Rabino Marc Wolf,
Director de Desarrollo Comunitario del J.T.S.

Traducción de Inés Baum



”Algunos escritores afirman categóricamente que los sueños se desentienden de las obligaciones morales; otros declaran con igual rotundidad que la naturaleza moral del hombre persiste aun en sus sueños.” Sigmund Freud, “La interpretación de los Sueños”

Tras interpretar el sueño de Paró (Faraón), profetizándole la muerte de Egipto por voluntad divina, con un grado de autonomía que todavía está por verse, José aplica su propio proceso de pensamiento y se remonta más allá de la interpretación. El sueño de Faraón predice ruina y destrucción, que aplastarán años de abundancia; pero es José quien sobrepasa la profecía y encuentra una solución. “Y ahora, pues, provéase Paró de un hombre entendido y sabio, y póngalo sobre la tierra de Egipto. Hágalo así Paró, y nombre intendentes sobre la tierra, y cobre el quinto a la tierra de Egipto durante los siete años de abundancia” (Génesis 41:33-34).

José aprovechó su carisma, regalo de Dios, para interpretar el sueño del Faraón, al igual que interpretó el del copero, el panadero y el suyo propio; sin embargo aquí, por primera vez, mira más allá del futuro predicho en busca de una solución que preservará el éxito de Egipto.

Vemos crecer al personaje de José; no solo interpreta, también soluciona. Si José hubiera interpretado el sueño del Faraón como interpretó el del jefe de panaderos, el futuro de Egipto hubiera sido funesto. José ha visto más allá del futuro ordenado y ha surgido como un líder capaz de resolver la emergencia inminente. No hay dudas sobre el porqué el Faraón lo eligió para dirigir los esfuerzos por salvar Egipto.

Su nombramiento es efectivo: Egipto es salvado y José se convierte en un líder respetado a lo largo y ancho de la tierra. ¡Ojalá el resto de su periodo reflejara esa nueva profundidad de carácter!

La hambruna que hubiera asolado Egipto causó estragos en las naciones de los alrededores, y todas se llegaron a este nuevo líder en busca de consejo, incluso los hermanos de José. En un acto que ha sorprendido a generaciones de comentaristas, José mantiene su anonimato cuando estos llegan a inclinarse ante él y rogar por alimento. “Y cuando vio José a sus hermanos, los reconoció, mas se hizo extraño para con ellos, y les habló con dureza...” (Génesis 42:7).

El intercambio siguiente es, en el mejor de los casos, perturbador. Frente a frente con sus hermanos, y en una secuencia que asumimos es retribución por su conducta para con él, José asalta verbalmente a sus hermanos, tachándoles de espías y dudando de la sinceridad de su pedido.

En medio de este torrente de ira, el texto echa una ojeada a la conciencia de José: “Y se acordó José de los sueños que había soñado acerca de ellos...” (42:9). Este inserto, según Rashi, indica el hecho de que José reconoce que los sueños de su infancia se han cumplido. He aquí a sus hermanos, inclinados ante él como fue profetizado.

Pero, en un intento de justificar las extrañas acciones subsiguientes de José, Rambam discrepa con Rashi, afirmando que los sueños infantiles de José todavía no se han cumplido. En su comentario sobre la frase “se acordó... de los sueños” (42:9), Rambam declara:

Como no vio a Benjamín entre ellos, planeó la estrategia para traer a Benjamín a Egipto y así ver realizado su primer sueño (en el que los once hermanos se inclinaban ante José, Gén 37:7). Hecho realidad el primer sueño, reveló su identidad con el fin de ver realizado el segundo sueño (donde su padre también se inclinaba ante él, Gén. 37:9). De otro modo, tendríamos que pensar que José cometió un grave pecado al infligirle pena a su padre, permitiéndole sufrir un duelo innecesariamente prolongado por él y por Simón. Porque aunque hubiera querido hacer sufrir a sus hermanos, al menos debiera haber sentido lástima por la ancianidad de su padre. (Rambam sobre 42:9)

La interpretación de Rambam excusa los actos de José; está imponiendo justicia sobre sus hermanos, acción perfectamente comprensible, y creando dos escenarios separados donde se pueden cumplir ambos sueños de su niñez. El primer sueño se cumple cuando los once hermanos (incluyendo a Benjamín) se inclinan ante él, y el segundo sueño, cuando su padre se les une. Orquestando cuidadosamente los escenarios, José hace realidad ambos sueños.

Pero, ¿qué pasó con el José que salvó Egipto mediante su valiente liderazgo? El recuerdo de sus sueños infantiles hizo renacer su entendimiento inmaduro. El José que se remontó más allá de la interpretación para encontrar una solución a la aparente hambruna en Egipto se disolvió en un momento, ante la presencia de sus hermanos. Rambam desarrolla a un José completamente obsesionado con la realización de sus sueños de infancia, tramando y urdiendo sin pensar en el impacto que sus planes podrían tener en los demás.

Como líder, José había desarrollado un plan que salvó a Egipto. Como líder, a José se le confió el bienestar de la nación, y salió triunfador. Sin embargo, su fibra moral no pudo habérselas con sus emociones personales: cuando de verdad fue puesto a prueba, su liderazgo moral se derrumbó.

Aunque nos sentimos impresionados con el José que surgió como líder tras la hambruna, sus acciones de ahora demostraron la diferencia cabal entre liderazgo y liderazgo moral. Ser líder es fácil; cualquier fulano puede ser líder. El liderazgo moral, en cambio, involucra la forma en que nos relacionamos con otros y cómo los dirigimos.

Las emociones que fluyeron durante la interacción con sus hermanos eclipsaron la habilidad de José para dirigir moralmente. No miró más allá de la simple interpretación de sus sueños, como lo hiciera con Faraón. No proclamó un destino allende el sueño. Más bien, José actúa con un bramante desprecio hacia todos, en su irresistible necesidad de ver realizado su sueño personal. Su obsesión con sus necesidades personales es la que le impide aplicar su sabiduría a su propia situación.

El comportamiento de José nos enseña cuán fácilmente se puede deteriorar el liderazgo moral, cuando los motivos personales eclipsan las preocupaciones globales.

Shabat shalom

Rabino Marc Wolf

La publicación y distribución del comentario del J.T.S. de Parashat Miketz, por el Rabino Wolf, ha sido posible gracias a la generosa donación de Rita Dee y Harold (z"l) Hassenfeld.


La traducción del comentario de la Parashá del J.T.S. es realizada por la Unión Judía de Congregaciones de Latinoamérica y el Caribe: http://www.ujcl.org/. Esta traducción puede ser reproducida citando su origen.

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Este comentario ha sido traducido por la Unión Judía de Congregaciones de Latino América y el Caribe, con autorización del Dr. Ismar Schorsch, Rector del Seminario Judío de Teología. Esta versión en español no ha sido supervisada por el Dr. Schorsch. Traducido por Inés Baum, de la Congregación B’nei Israel, Costa Rica - Revisado por el Rabino Gustavo Kraselnik, de la Congregación Kol Shearit Israel, Panamá. Versión original en inglés.

 

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Última actualización:    13 de enero, 2006