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Comentarios sobre la Torá del J.T.S.
       (Seminario Teológico Judío de América)

 

SHMOT 5766
Shmot - Éxodo 1:1 - 6:1
21 de enero, 2005 - 21 de Tevet, 5766

Por la Rabina Francine Roston,
Congregation Beth El, South Orange, New Jersey

Traducción de Inés Baum



Una enseñanza rabínica dice que cada uno de nosotros debe llevar en sus bolsillos dos pedazos de papel. Del bolsillo izquierdo podemos sacar el pedazo que dice: “Provengo del polvo y las cenizas”. Del derecho, podemos sacar el que dice: “Por mí fue creado el mundo”. Hay momentos en que necesitamos poner los pies en la tierra y momentos en que necesitamos que nos levanten del suelo. Esta pequeña y poderosa tradición reconoce que todos tenemos nuestros días buenos y nuestros días malos, y debemos esforzarnos por mantenernos en el medio; balanceando nuestros logros con nuestros fracasos, nuestras dudas con nuestras certezas.

Creo que la historia de Moisés también se supone que tenga este efecto nivelador. El Moisés de nuestra parashá no es el gran líder que salva a los hijos de Israel de la esclavitud, guía al pueblo a través del Mar de Juncos hasta la seguridad, habla cara a cara con Dios, y registra y compone el código de leyes para el pueblo judío. Ese es el Moisés líder por excelencia. Como declara el himno Ygdal: "Lo kam beisrael kemoshe od navi u’mabit et temunato” [Nunca podría haber un líder como este Moisés. Su grandeza superó y supera todas las otras].

Pero, cuando observamos a Moisés de cerca al principio del libro del Éxodo, vemos el otro lado de Moisés. En la Parashá Shemot, Moisés escapa por poco de la muerte como bebé condenado, es criado por una princesa egipcia, es separado de su familia israelita, luego huye de su casa en el palacio tras cometer asesinato. Moisés es un hombre errante, sin ningún puerto de hogar o familia donde acogerse. Es el “otro” entre su familia en el palacio, su familia en Midián, y su familia natural de Israel. Su identidad es totalmente inestable, y no sabe ni quién es ni de lo que es capaz.

Desde el principio de la parashá hasta el final, vemos a Moisés batallar y preguntarse. Lucha contra sí mismo, su pueblo y su Dios. Lo que atestiguamos en la escena de la zarza en llamas es el cambio de Moisés de trotamundos a hombre con una misión. Dios llama a Moisés desde el arbusto y Moisés eventualmente acepta el papel para el que estaba destinado.

Pero primero, Moisés rechaza la carga que le da Dios. ¿Qué fue lo que empujó a Moisés a tomar su cayado y guiar la misión divina? ¿Qué lo ayudó a convertirse en un líder?

“Y apacentaba Moshé el rebaño de Itró, su suegro, sacerdote de Midián, y guió el rebaño más allá del desierto, y vino a Horev, el monte de Dios. Y se le apareció el ángel del Señor en una llama de fuego, en medio de una zarza; y miró, y he aquí la zarza que ardía en el fuego, y la zarza no se consumía. Y dijo Moshé: ‘Pues me desviaré para contemplar este gran espectáculo, ¿por qué no se consume la zarza?’ Y viendo el Señor que se desviaba para mirar, lo llamó Dios de en medio de la zarza, diciendo: ‘¡Moshé! ¡Moshé!’, y él respondió: ‘Heme aquí’.” (Éxodo 3:1-4)

La revelación de Dios fue dada gradualmente, de manera que Moisés pudiera ir digiriéndola paso a paso. Primero se le dio una experiencia visual, luego auditiva, y después tangible, mientras estaba plantado en el suelo y se le daban órdenes específicas de marcha. La revelación de Dios exigía la participación de Moisés. Moisés tenía que dar el primer paso hacia Dios, y solo entonces Él lo llamó. Y Dios tuvo que llamar a Moisés dos veces. ¿Por qué? Tal vez Moisés estaba perdido en su contemplación del arbusto y no escuchó a Dios la primera vez. Quizás Moisés estaba aterrorizado ante la pavorosa visión e ignoró el primer llamado divino porque tenía demasiado miedo. Al final, Moisés respondió y declaró su presencia en el momento. Heme aquí, dijo Moisés. Te escucho. Te veo. Te siento.

Sin embargo, sabemos que las relaciones verdaderas se originan de las pruebas a las que se someten sus vínculos. De pie al lado del arbusto, Moisés probó a Dios y Dios enseñó a Moisés. Moisés rechazó el llamado de Dios de cinco maneras diferentes: Yo no sé quién soy. Yo no Te conozco. Yo no conozco a Israel. Yo no sé cómo hablar. ¡Envía a otro! Cada vez, Dios respondió y guió a Moisés a su lugar como líder del pueblo de Dios, con todos sus defectos y flaquezas. Una y otra vez, Dios dijo: "Ehyeh Imach” [Yo estaré contigo]. Y cuál es el nombre de Dios, revelado a Moisés: ehyeh asher ehyeh (Yo soy el que soy). Yo estaré contigo, Moisés, venga lo que venga. Yo estaré contigo, Moisés, como estuve con tus ancestros. Yo formé un lazo con ellos y lo estoy formando contigo. Y Yo, Dios, seré como Yo declararé. Mi visión y propósito divino para el mundo procederá ya sea que hables con lengua torpe o con poesía. Yo seré lo que seré y ese es un poder con el que te puedes relacionar y participar y vincular - o puedes seguir vagando por el desierto.

Realmente creo que Moisés no fue subyugado por Dios y eventualmente se rindió a Sus órdenes y misión. Creo que Moisés hizo una elección, tras una vida de extravío y dislocación. Moisés eligió relacionarse con Dios porque Dios le ofreció lo que ningún ser humano le había ofrecido: presencia continua y conexión empática. Dios Se reveló en un humilde arbusto y le mostró a Moisés que compartía su sufrimiento, y que permanecería a su lado por mucho que lo dudara. Así como Dios se rebajó a residir en un arbusto espinoso, Dios se rebajó para estar con este Moisés; el Moisés que duda de sí mismo, el errante y el solitario.

A través de la revelación de la zarza ardiente, Dios estableció una relación con Moisés. Dios comprendió la debilidad de Moisés. Dios no eliminó las dudas de Moisés. Dios respondió a cada uno de los retos de Moisés con el mensaje: Yo estoy aquí. Así como tú estás aquí, dijo Dios, así estoy Yo aquí y Yo no te abandonaré. En forma similar, comentó Rashi sobre Éxodo 3:12 y escuchó en las palabras divinas: Tal y como viste al arbusto cumplir con Mi misión y no fue consumido, así tú emprenderás mi misión y no serás destruido. Dios no dijo que sería fácil. Habría fuego y llamas. Dios no dijo que no habría sufrimientos. Dios sí dijo, una y otra vez, que la humanidad no está sola. Dios nos creó, nos dio regalos, y nos acompaña en nuestro camino. Ese es el lado divino del pacto. Nuestro lado es nuestra responsabilidad de mantener la relación, de adorar solamente a Dios, reconocer la grandeza de Dios y los dones que nos regala en nuestras vidas.

Al ver a Moisés convertirse en líder, nosotros, líderes frágiles y llenos de faltas, podemos cobrar aliento. Moisés tuvo dudas. Moisés vagó por el desierto. Moisés se sintió solo y aislado. Y sin embargo, Moisés se irguió ante Israel y se irguió ante el Faraón y se irguió ante Dios. A todo lo largo del camino, Dios estuvo al lado de Moisés. Cuando Moisés sufría o se esforzaba, no estaba solo. Dios le aseguró a Moisés que todo su ser era apto para este empeño sagrado.

Todos nos sentimos tironeados entre los conflictos y los triunfos de la vida. Así como Moisés vagó, nosotros a veces vagamos, buscando nuestro camino. Así como Moisés se elevó a las alturas del Sinaí, logramos nosotros grandes cosas cuando cumplimos con la misión que el Todopoderoso nos otorgó. Que todos seamos inspirados por el liderazgo y los retos de Moisés. Que aprendamos de Moisés para que podamos servir a Dios y guiar a Israel, mientras dedicamos todo nuestro ser a nuestros empeños sagrados.

El Rector Ismar Schorsch ha sido un gran líder para el Seminario Teológico Judío y el Movimiento Conservador. Nos sentimos agradecidos por sus lecciones de liderazgo y por el rico legado que dejó a los líderes que siguen sus pasos. Que Dios continúe a su lado y guíe sus pasos, como él seguirá siendo siempre nuestro rabino y nuestro maestro.

Shabat shalom

Rabina Francine Roston

La publicación y distribución del comentario del J.T.S. de Parashat Shmot, por la Rabina Roston, ha sido posible gracias a la generosa donación de Rita Dee y Harold (z"l) Hassenfeld.


La traducción del comentario de la Parashá del J.T.S. es realizada por la Unión Judía de Congregaciones de Latinoamérica y el Caribe: http://www.ujcl.org/. Esta traducción puede ser reproducida citando su origen.

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Este comentario ha sido traducido por la Unión Judía de Congregaciones de Latino América y el Caribe, con autorización del Dr. Ismar Schorsch, Rector del Seminario Judío de Teología. Esta versión en español no ha sido supervisada por el Dr. Schorsch. Traducido por Inés Baum, de la Congregación B’nei Israel, Costa Rica - Revisado por el Rabino Gustavo Kraselnik, de la Congregación Kol Shearit Israel, Panamá. Versión original en inglés.

 

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Última actualización:    20 de enero, 2006