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Imagínese el siguiente pedido: deja tu casa, tu familia, todo lo que conoces y amas y vete – abandona completamente el mundo de tus ancestros. Y por si eso no fuera suficientemente difícil, entonces imagínese que le pidan separarse de su futuro, del mundo de sus hijos.
Tal fue la vida de nuestro antepasado Abraham.
Martin Buber, el gran filósofo, observa que la frase “lej lejá”, “Anda, vete” solamente ocurre dos veces en toda la Biblia. En ambas ocasiones, esta orden divina le es dirigida a Abraham, y Buber sugiere que las dos veces en que aparece esta frase sirven como importantes sujetalibros para la vida de Abraham.
La primera vez que Dios le habla a Abraham, Dios clama “lej lejá”, “Sal y abandona tu pasado”. La orden de Dios aparece antes de que ninguna relación entre Dios y Abraham se haya establecido. Estas son las palabras mismas con las que comienza su relación. En esencia, Dios le dice a Abraham: “Levántate y abandona tu país, la comunidad que has conocido toda tu vida, tu familia y ‘Vete’. ¡Deja atrás todo lo que ha habido en tu pasado y que te ha hecho quien eres; tus amigos, tu comunidad, tu familia, y ve a una tierra que Yo te mostraré! Lo que te ofrezco a cambio es una promesa,” dice Dios. “Una promesa de que te daré hijos y te convertiré en una gran nación que sobrepasará en número hasta a las estrellas. Abraham,” promete Dios, “haré grande tu nombre y el mundo experimentará bendiciones a través de ti y de tus hijos.”
La segunda vez que Dios hace salir a Abraham con la orden “lej lejá” ocurre al final de la vida de Abraham. ¡Dios exige que Abraham abandone sus sueños y las esperanzas para el futuro que Dios le prometió! La segunda vez que Abraham escucha las palabras “lej lejá”, “Vete”, Dios le dice a Abraham que tome a su amado hijo Isaac – el hijo por medio del cual Dios le ha prometido a Abraham una nación y un futuro gloriosos – y que lo mate. Este mandato constituye la cancelación de la promesa. Con el segundo “lej lejá”, se le pide a Abraham que abandone las esperanzas de un futuro que le han animado a seguir adelante todos estos largos y duros años. Se le pide a Abraham que se aleje de su pasado y deje ir sus sueños de un futuro.
¿Qué sucede cuando se nos pide dejar atrás nuestras historias personales y todas las narraciones en nuestro pasado que, quizás, nos mantienen prisioneros? ¿Qué sucede cuando, simultáneamente, se nos pide abandonar los guiones que hemos escrito sobre nuestro futuro? “Yo pensé que sería uno de los socios en este momento de mi vida. Yo pensé que mis hijos serían… Yo pensé que estaría listo para retirarme. Yo pensé que me habría casado de nuevo.” Todos tenemos guiones de nuestro pasado y para nuestro futuro.
Dios le pide a Abraham que sacrifique estos guiones y solamente sea. Solo viva el momento. No piense en su pasado ni en su futuro; solo aprecie las bendiciones de este momento que tal vez nunca ocurran de nuevo.
Y es en este momento, según Buber, cuando Abraham aprende cómo estar presente en su propia vida, sin que esperanzas futuras o su pasado personal le estorben; es entonces cuando él puede sentir más profundamente la presencia de Dios.
Sostengo que este es uno de los desafíos que la vida de Abraham nos ofrece. ¿Podemos abandonar los guiones para nosotros, nuestras familias e hijos y estar presentes, realmente presentes, en nuestras vidas y para la gente que amamos?
La vida de Abraham sugiere que ésta es la clave de nuestra habilidad para ver y apreciar con más agudeza todas las grandes bendiciones que Dios ha dado a cada uno de nosotros.
Shabat shalom
David Hoffman
La publicación y distribución del comentario del JTS de Parashat Lej Lejá,
por el Rabino Hoffman, ha sido posible gracias a la generosa donación
de Rita Dee y Harold (z"l) Hassenfeld.
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La traducción del comentario de la Parashá del J.T.S. es realizada por la Unión Judía
de Congregaciones de Latinoamérica y el Caribe:
http://www.ujcl.org/. Esta traducción puede ser reproducida citando su origen.
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Este comentario ha sido traducido por la Unión Judía de Congregaciones de Latino América y el Caribe,
con autorización del Dr. Ismar Schorsch, Rector del Seminario Judío de Teología. Esta versión en
español no ha sido supervisada por el Dr. Schorsch. Traducido por Inés Baum, de la Congregación
B’nei Israel, Costa Rica - Revisado por el Rabino Gustavo Kraselnik, de la Congregación Kol Shearit
Israel, Panamá.
Versión original en inglés.
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