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Comentarios sobre la Torá del J.T.S.
       (Seminario Teológico Judío de América)

 

VA-YERÁ 5767
Bereshit - Génesis 18:1-24-24
11 de noviembre, 2006 - 20 de Jeshvan, 5767

Por el Rabino Robert Harris,
Profesor Asociado de Biblia del JTS

Traducción de Inés Baum



Hace muchos años, en un programa de televisión nacional llamado “Laugh In” (sí, yo estaba vivo durante la Edad de Piedra – la Edad de los Rolling Stones.  Qué importa.), un comediante satirizó la canción “They called the wind Moriah”, del espectáculo de Broadway “Paint Your Wagon”.  En lugar de la letra real, cantó las siguientes palabras: “Por allá afuera, tienen un nombre, para la lluvia y el viento y el fuego.  La lluvia es ‘Tess’, el fuego es ‘Joe’, y llaman al viento… ‘Viento’.”  Ejem...

Nos encontramos a Moriá por primera vez, por supuesto, en la porción de Torá de esta semana.  A primera vista, la referencia a Moriá parece suficientemente clara: nuestra tradición la asocia con el lugar donde Abraham casi sacrifica a Isaac (en la narración que los Rabinos llamaron Akedá) y, posteriormente, con la ubicación del Templo de Salomón.

Examinemos, sin embargo, este texto (Génesis 22:2) en que la palabra “Moriá” se menciona por primera vez en la Biblia, un poco más detalladamente:

Y [Dios] dijo, “Toma a tu hijo, tu único hijo, a quien amas, Isaac, y ve a la tierra de Moriá, y ofrécele allí en holocausto sobre uno de los montes que Yo te diré.”

Pareciera ser que no todo es tan claro como podríamos haber pensado: Dios no le ordena realmente a Abraham que sacrifique a Isaac en el “Monte Moriá”.  Y, de hecho, tampoco dice en realidad “tierra de Moriá”, como traduje antes, sino (literalmente), “tierra de el Moriá” (el prefijo “He” que identifica al artículo definido es añadido).  De hecho, el exegeta medieval Rashbam (nieto de Rashi) consideró que la letra hebrea alef estaba elíptica entre el prefijo He y la primera letra de “Moriá” (algo no del todo raro en el hebreo bíblico) y que la palabra debiera leerse, entonces, como Ha'amoriá: ¡Dios le había ordenado a Abraham ir a la Tierra de los Amoraitas!

La interpretación de Rashbam, aunque encuentra algún apoyo en la antigua traducción cristiana en arameo (o siríaco) de la Biblia llamada Peshita, es virtualmente única en círculos judíos.  Como mencioné antes, la tradición judía asoció en general el lugar con la ubicación del Templo de Salomón.  Esta identificación se considera generalmente basada en Crónicas II 3:1.

Entonces comenzó Salomón a edificar la casa del Señor en Jerusalem, en el Monte Moriá, donde apareció el Señor a David, su padre, en el sitio donde David había hecho los preparativos, en la era de Ornán, el jevusita.

Sin embargo una vez más, todo no es como parece:  este versículo menciona el “Monte Moriá”, no “la tierra de (el) Moriá”.  Aunque sí parece evidente que, a juzgar por los libros bíblicos posteriores, Moriá era un lugar-nombre identificado con Jerusalem, es menos claro que este sitio fuera necesariamente el mismo al que Abraham llevó a Isaac.  Para hacer corta una historia larga, una comprensión exacta del nombre (o palabra) Moriá probablemente siempre nos eluda.  Como escribió Radak (el comentarista medieval R. David Kimji): “No tenemos ninguna prueba escrita de por qué (el lugar) fue llamado con este nombre”.  Si usted está interesado en saber más de este misterio desde un punto de vista histórico-crítico, le podría interesar echar un vistazo a la breve discusión ofrecida por el erudito bíblico moderno Nahum Sama, al reverso del Comentario de Torá de la Jewish Publication Society sobre el Génesis (391392).

Por ahora, apeguémonos a la práctica tan antigua de estudiar el comentario de Rashi sobre el versículo.  Mientras que en este caso Rashi quizás no nos dé la comprensión histórica correcta, sí nos ofrecerá una interpretación claramente judía; ¡y eso no es un logro pequeño!  En el comentario que examinaremos, Rashi ofrece tres interpretaciones distintas para este lugar-nombre:

Tierra de Moriá:  Jerusalem, y así (se encuentra) en Crónicas:  edificar la casa del Señor en Jerusalem, en el Monte Moriá (Crónicas II 3:1).  Y nuestros Rabinos lo interpretaron con base en (el hecho de que) desde allí, la Instrucción (hora’á) salía hacia Israel.  Y Onkelos (la traducción rabínica aramea) lo interpreta con base en el servicio con incienso que contiene mirra, nardo y otras especies.

Aunque vemos que Rashi, a su vez, comienza con una asociación de la “tierra de Moriá” con el “Monte Moriá” encontrado en Crónicas, también vemos que no le satisface por completo esta interpretación.  Entonces sigue adelante presentando dos interpretaciones diferentes basadas en el “nombre-juego”.  Aunque esta estrategia puede parecer absolutamente fantástica, una lectura atenta de la narración completa de Génesis 22 revela que la Torá misma recurre al juego de palabras con el fin de iluminar el significado de “Moriá” (ver por ejemplo Génesis 22:4, 8, 14).  Así pues, ¡tal vez no debiéramos despreciar a Rashi sin darle siquiera una oportunidad!

El primer juego de palabras de Rashi hace una conexión entre Moriá y la palabra hebrea para “instrucción” - Hora´a; el término hebreo para maestro, moré o morá, viene de la misma palabra hebrea. Según esta explicación, el nombre “Moriá” significa “tierra de enseñanza” o hasta “tierra de Torá” (recuerden Isaías 2:3 o Miqueas 4:2:  “porque de Sión saldrá la ley”).

La segunda interpretación con juego de palabras de Rashi está basada en el Tárgum Onkelos arameo, que lo traduce como: “a la tierra de Culto”.  Según Rashi, esto involucra un estirón lingüístico y semántico mayor: el incienso que fue quemado en el servicio del templo incluyó mirra [mor], y este ingrediente le dio su nombre a la montaña en pleno.  Así, “Moriá” significa “tierra de mirra” y, por lo tanto, “el lugar donde Dios es reverenciado”.

Ahora que estamos totalmente confundidos en lo que respecta al lugar donde Abraham llevó a Isaac, tenemos la obligación de preguntarnos: Entonces, ¿qué? ¿Adónde nos lleva Rashi?

En cierta forma, el nombre “moriá”, como Dios, sigue siendo un misterio.  En ausencia de una revelación estilo Moisés, en la que se experimenta la esencia misma de Dios, nosotros solo tenemos maneras “secundarias” para entender a Dios, ¡y esas se encuentran en las diversas explicaciones del nombre “Moriá” que acabamos de estudiar!

A partir del comentario de Rashi, aprendemos que Moriá nos puede llevar a reverenciar a Dios: por medio del “daven” (la oración), tanto en la sinagoga como en privado, podemos buscar sentirnos cerca de Dios: “decimos las palabras” y tratamos de acercarnos a Dios y esperamos que, al mismo tiempo, Dios se acercará más, por decirlo así, a nosotros. ¡Ésta es verdaderamente la manera convencional!

Pero también podemos “ver” a Dios experimentando la “reverencia” de Dios (de nuevo, recordemos los juegos de palabras de Génesis 22:8 y 22:14); puede que usted se haya sentido así al levantarse temprano y ser testigo de un hermoso amanecer, o tal vez en un viaje cuando vio un lugar majestuoso, como Masada o el paisaje de Galilea desde las Alturas del Golán.  Como saben, existen todo tipo de bendiciones, birkot nehenin, que recitamos no solo cuando comemos o bebemos, sino también cuando presentimos la presencia de Dios al ver una estrella fugaz o sentir el estallido de los truenos durante una tormenta.  Ver un arco iris y, aun cuando conozcamos la “verdad” de la refracción de la luz a través del agua, reverenciar y sentir el temor de Dios.

Finalmente, Rashi nos demuestra que podemos estudiar y enseñar Torá: mediante el estudio de los textos de la Torá Escrita y Oral que nuestros ancestros preservaron y nos pasaron como herencia, podemos sentir tanto la presencia como el propósito de Dios.  Y cuando queramos recordar por qué hacemos todo esto, ¡piense en Moriá!

Puesto que comencé con una canción, tal vez sería bueno terminar con otra (¿o tal vez no?).  Sin embargo, aquí está; no recuerdo dónde fue que la encontré, pero aquí se las presento (con mis disculpas a Lerner y Lowe):

Existe una tierra donde se ve a Dios
Le adoraron con fuego
También enseñaron Torá allí
Y llamaron a la tierra… Moriá (¡OY!)

Shabat shalom

Rabino Robbie Harris

La publicación y distribución del comentario del JTS de Parashat Va-yerá, por el Rabino Harris, ha sido posible gracias a la generosa donación de Rita Dee y Harold (z"l) Hassenfeld.


La traducción del comentario de la Parashá del J.T.S. es realizada por la Unión Judía de Congregaciones de Latinoamérica y el Caribe: http://www.ujcl.org/. Esta traducción puede ser reproducida citando su origen.

Para suscribirse o dejar de recibir el comentario J.T.S., envíenos un e-mail a: UJCL_parasha@yahoo.com . Si quiere dedicar la traducción en memoria de un ser querido o en honor de algún acontecimiento familiar, escríbanos a: UJCL_parasha@yahoo.com

Este comentario ha sido traducido por la Unión Judía de Congregaciones de Latino América y el Caribe, con autorización del Dr. Ismar Schorsch, Rector del Seminario Judío de Teología. Esta versión en español no ha sido supervisada por el Dr. Schorsch. Traducido por Inés Baum, de la Congregación B’nei Israel, Costa Rica - Revisado por el Rabino Gustavo Kraselnik, de la Congregación Kol Shearit Israel, Panamá. Versión original en inglés.

 

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Última actualización:    2 de enero, 2007