Comentarios anteriores

 

Comentarios sobre la Torá del J.T.S.
       (Seminario Teológico Judío de América)

 

JAIÉ SARÁ 5767
Bereshit - Génesis 23:1-25-18
18 de noviembre, 2006 - 27 de Jeshvan, 5767

Por el Rabino Marc Wolf,
Director de Desarrollo Comunitario del JTS

Traducción de Inés Baum



En la introducción de su obra “El Engaño de Dios”, Richard Dawkins expresa su objetivo al escribir: “Si este libro funciona como pretendo, los lectores religiosos que lo abran serán ateos cuando lo terminen” (5).  Él reconoce este sublime objetivo como un “optimismo presuntuoso”, pero sin embargo considera seriamente su trabajo como un argumento convincente contra la existencia de Dios.  Dawkins mismo es un orgulloso ateo; en realidad, un ateo sumamente orgulloso.  En una escala del uno al siete, donde uno es un firme creyente que cree un 100 por ciento en la “probabilidad” de Dios y siete es un ateo convencido, Dawkins se califica a sí mismo con un seis (reconoce que la no existencia de Dios nunca podrá ser absoluta).

Como se pueden imaginar, no estoy a punto de embarcarme en un comentario que apoye su tesis, sino en mi calidad de creyente escéptico, entiendo la angustia que impulsa su pasión.  Su libro es de hecho entretenido para el “lector religioso” e, irónicamente, al final, apuntaló mi fe.

En la parashá de esta semana, encontramos un texto que podría haber servido de forraje para un argumento de Dawkins.  Poco antes de su muerte, Abraham llama a su principal siervo para hacerle un último encargo.  El siervo deberá regresar a la patria de Abraham para encontrar una esposa adecuada para Isaac y, tras jurar cumplir con el pedido de Abraham, emprende el viaje.

Conforme se acerca a la patria de Abraham, el siervo le reza a Dios:

“Señor, Dios de mi señor Abraham: dame suerte hoy, y haz favor a mi señor Abraham.  Voy a quedarme parado junto a la fuente, mientras las hijas de los ciudadanos salen a sacar agua.  Ahora bien, la muchacha a quien yo diga ‘Inclina, por favor, tu cántaro para que yo beba’, y ella responda: ‘Bebe, y también voy a abrevar tus camellos’, ésa sea la que tienes designada para tu siervo Isaac, y por ello conoceré que haces favor a mi señor" (Génesis 24:12-14).

La plegaria del siervo es, en su esencia, la plegaria del jugador; ora por la suerte.  Pide a Dios que ordene de antemano los acontecimientos, para montar la escena intencionalmente y dirigir el futuro.

Dawkins se molesta cuando ve la religión funcionando de esta manera.  Su capítulo dedicado a la oración se enfoca en un artículo del “American Heart Journal” de abril 2006.  El estudio le siguió la pista a 1,802 pacientes que sufrieron una cirugía de bypass, tomando en cuenta el papel que jugó la oración mediadora en su recuperación.  Los nombres de estos pacientes fueron distribuidos entre fieles asistentes a la iglesia, a quienes se les dijo que rezaran por la recuperación del paciente.  El estudio demostró que no solo las oraciones no jugaron ningún papel en el proceso de recuperación, sino que los pacientes que sabían que se estaba orando por ellos tuvieron de hecho un promedio más alto de complicaciones.  Para Dawkins, esto es una evidencia condenatoria para la religión; bien podríamos blasfemar de Dios y vivir nuestras vidas como ateos.

Mientras que el siervo de Abraham deja todo en manos de Dios, su plegaria no carece de fundamento.  Abraham Ibn Ezra, en su comentario sobre el versículo, reformula la “suerte” por la que reza el siervo diciendo: “Provoca la buena fortuna: en el sentido de Dios induciendo para que eso suceda” (24:12).  Aquí, el siervo no pide buena suerte, sino que le pide a Dios que de hecho organice el encuentro con la futura esposa de Isaac.

La intervención divina en los asuntos humanos aparece por todas partes en el judaísmo, pero donde más se destaca es en el Talmud tratado de Berajot, donde leemos: “Todo está en manos del cielo, excepto el temor al cielo” (32b).  En el mundo de Dawkins, esta declaración es una blasfemia.  Dios no dicta nuestras acciones; la retórica de Dawkins iría hasta el extremo de declarar que los males del mundo (y en muchos de esos casos, las maldades en nombre de la religión) prueban que Dios no puede dictar nuestras acciones.  Pero este entendimiento descuida los matices de la historia de este texto y del judaísmo en general.

Con todo su fondo de dificultad, “Todo está en manos del cielo” no ha sido desechado.  En toda la literatura rabínica, los grandes pensadores han lidiado con la idea de la omnipotencia de Dios.

Moisés ben Maimónides, para citar un ejemplo, no podía aceptar un mundo en el que Dios dictara el futuro.  Él, como la gran mayoría de nosotros, reconocía nuestro papel en nuestro futuro y veía la interpretación de este extracto del Talmud como el único recurso.  En su obra “Los Ocho Capítulos”, Maimónides compartió la idea de que, cuando nuestros sabios dijeron que todo estaba en manos del cielo, se referían a nuestras características físicas (color de los ojos, altura, etc.) y a aquellas del mundo natural.  Estos atributos están en manos del cielo.  Todo lo demás – toda acción, todo pensamiento, todo lo que hacemos – es motivado por “el temor al cielo”.  Lo que anteriormente parecía un término limitante es, como solo lo entiende Rambam en nuestro mundo, un término que abarca todas nuestras acciones.

Con la interpretación de Rambam del pasaje talmúdico, nuestra comprensión del papel de Dios cambia, pero el siervo de Abraham parece quedar farfullando en el desierto.  ¿Cómo entendemos la plegaria del siervo en un mundo en el que creemos que Dios no puede definir el futuro?

La oración en sus muchas formas es un elemento esencial del judaísmo, pero para muchos contemporáneos es difícil encontrar expresión religiosa en las plegarias tradicionales.  Descubrir significado en la oración – tanto en las nuestras como en la del siervo de Abraham – exige interpretación.  La oración requiere de un significado más allá de las palabras, y la oración significativa requiere una comprensión de nuestra necesidad de rezar.  Abraham Joshua Heschel escribió:   

“La oración es nuestro enlace con lo sublime,  Sin Dios a la vista, somos como los travesaños dispersos de una escalera rota.  Rezar es convertirse en una escalera en la cual los pensamientos suben hacia Dios para unirse al movimiento hacia Dios que avanza inadvertido a lo largo y ancho del universo” (El Hombre en busca de Dios, 7).

La oración, entonces, es un momento para reconocer nuestra conexión con lo divino; para conectar los travesaños de la escalera y recordar que tenemos un propósito más grande que nuestra labor presente.

En este punto de su jornada, cuando escuchamos su plegaria, el siervo de Abraham se había visto forzado a enfrentar la dificultad de su tarea.  No solo era encontrar una esposa para Isaac, sino también apartarse de la seguridad de la tienda de Abraham, enfrentándose al mundo exterior.  Fue entonces que la oración se convirtió en algo de suma importancia.  Necesitaba reconectarse con la importancia de su encargo.  Esta búsqueda era de una importancia divina y, “sin Dios a la vista”, él contó lo que necesitaba para hacer que sucediera.

El ataque de Dawkins a la religión habría sido crítico si hubiera sido escrito durante una época en la que nuestra concepción de la religión no tuviera profundidad; si nos apoyáramos solamente en el Dios de la Biblia y estuviéramos privados de la interpretación. Nuestra habilidad para interpretar lo sagrado ha mantenido y continuará manteniendo a los creyentes escépticos en su labor de asegurar que el “movimiento hacia Dios” no avance inadvertido; tal vez ni siquiera para Dawkins.

Shabat shalom

Marc Wolf

La publicación y distribución del comentario del JTS de Parashat Jaié Sará, por el Rabino Wolf, ha sido posible gracias a la generosa donación de Rita Dee y Harold (z"l) Hassenfeld.


La traducción del comentario de la Parashá del J.T.S. es realizada por la Unión Judía de Congregaciones de Latinoamérica y el Caribe: http://www.ujcl.org/. Esta traducción puede ser reproducida citando su origen.

Para suscribirse o dejar de recibir el comentario J.T.S., envíenos un e-mail a: UJCL_parasha@yahoo.com . Si quiere dedicar la traducción en memoria de un ser querido o en honor de algún acontecimiento familiar, escríbanos a: UJCL_parasha@yahoo.com

Este comentario ha sido traducido por la Unión Judía de Congregaciones de Latino América y el Caribe, con autorización del Dr. Ismar Schorsch, Rector del Seminario Judío de Teología. Esta versión en español no ha sido supervisada por el Dr. Schorsch. Traducido por Inés Baum, de la Congregación B’nei Israel, Costa Rica - Revisado por el Rabino Gustavo Kraselnik, de la Congregación Kol Shearit Israel, Panamá. Versión original en inglés.

 

© 2001, 2002 UJCL - Derechos Reservados


Diseño & Hosting por:    CaribMedia
Operadores de:    VisitAruba.com
Actualizaciones por:    Inés Baum      baumgut@racsa.co.cr
Asesor:    Daphne Cesareo Lejuez

Última actualización:    2 de enero, 2007