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Comentarios sobre la Torá del J.T.S.
       (Seminario Teológico Judío de América)

 

TOLDOT 5767
Bereshit - Génesis 25:19-28-9
25 de noviembre, 2006 - 4 de Kislev, 5767

Por el Rabino Steven M. Brown,
Director del Centro Melton de Investigación de Educación Judía del JTS

Traducción de Inés Baum



La Parashá Toldot es el epítome de los desafíos, conflictos, ambivalencias y alegrías de ser padres.  Isaac, como el “hombre común” judío, y Rebeca, como directora ejecutiva atenta y resuelta, se ven amenazados  por fuerzas fuera de su control.  Todo el ritmo de la parashá trata sobre bendiciones y maldiciones, y la relación entre padres e hijos.  Desde los versículos introductorios de rivalidad fraternal en el seno materno, a través de la narración de la vida adulta de Isaac, hasta la tristeza final del dolor de Esaú al ser rechazado y el estatus de favorito de Jacob, percibimos un lineamiento paradigmático de las pruebas y tribulaciones diarias de todo padre y madre.  Ser padres involucra el equilibrar el amor con dirección y sensibilidad ante las diferencias y necesidades individuales de cada hijo, con el deseo de perpetuar los valores y tradiciones heredados de generaciones pasadas.

Isaac le añade poco de nuevo a la tradición religiosa en desarrollo comenzada por su padre Abraham y embellecida más tarde por Jacob.  En palabras del Rabino Morris Adler, z”l: “Preservó una tradición; se aferró a ella; la recibió y le fue leal.  En un mundo de cambio constante, en un mundo en búsqueda de nuevas modas y en el que nuevas costumbres aparecen constantemente, en un mundo que nunca se detiene en sus fluctuaciones… mantuvo la cadena que le fue entregada, y la tradición no se rompió con él.”

La vida de Isaac se ve señalada con altos y bajos.  Es bendecido con la tierra y con la promesa de Dios de que “estaré Yo contigo y te bendeciré, porque a ti y a tu simiente  daré todas estas tierras, y cumpliré el juramento que juré a Abraham, tu padre; y multiplicaré tu simiente como las estrellas del cielo, y daré a tu descendencia estas tierras; y se bendecirán en tu simiente todos los pueblos de la tierra” (Génesis 26:3-4).  Sin embargo, a pesar de las bendiciones, Isaac tiene su cuota de tsures (problemas), protegiendo a su esposa Rebeca de una posible seducción y secuestro, y luchando por pozos, agua y riquezas.  Su vida no se destaca; es pasiva y promedio.  Ama a ambos hijos, pero forcejea con lo que sabe que es su responsabilidad de legar la tradición al hijo de su elección, no necesariamente al titular de la bendición.  Él lucha con lo que siente en su corazón y con lo que sabe que debe hacer.

Rebeca se encuentra en una posición muy similar.  Ella es una madre amante y uno de los personajes más desarrollados en la Biblia. Pero también ella se siente desgarrada entre lo que sabe que es correcto y lo que siente que debe hacer.  Ella manipula a su hijo Jacob y a su esposo por lo que considera será un bien mayor, un propósito más elevado, aun cuando provoca un efecto devastador en su primogénito Esaú, creando años de odio y enemistad familiar.

¿Y acaso no está todo esto en el centro de lo que los padres enfrentan hoy con sus hijos?  ¿Cómo juzgamos nosotros, como padres, lo que es bueno para nuestros hijos o para nosotros mismos?  ¿En qué altares de sacrificio colocamos a nuestros hijos porque creemos que nosotros sabemos lo que les conviene?  ¿Cómo no hacemos por uno lo que hacemos por los otros, aun cuando cada uno tiene necesidades e inclinaciones separadas y distintas?  ¿Deben asistir todos a la misma escuela, aun cuando no sea este el mejor lugar para alguno?  ¿Deben asistir todos a la universidad, aun cuando alguno quizás sería más feliz y estaría más satisfecho siendo mecánico, artesano o plomero?  ¿Cómo negociamos con nuestra pareja los diferentes puntos de vista sobre nuestros hijos y la dirección que les damos?  ¿Cómo sabemos qué es lo correcto, teniendo en cuenta los increíbles cambios y presiones que nos embaten a cada vuelta de la vida?

Es por esto que nuestro Tanáj es un modelo tan vivo y accesible para los judíos de hoy en día.  Refleja nuestras luchas en busca de significado y dirección, nuestra lucha con la incertidumbre y el deseo de dar a nuestros hijos todas y cada una de las bendiciones que existen bajo el cielo.  Nos dice que la vida, la vida real, está llena de altos y bajos, buenas y malas decisiones, desafíos y desesperación; pero que es una vida que vale la pena vivir.  Tal vez muchos sentimos que somos Isaacs y Rebecas, abriéndonos camino a través de las penosas y difíciles alternativas que se nos presentan en nuestro papel de padres, recibiendo y transmitiendo tenazmente nuestras tradiciones y valores religiosos, mientras luchamos con ellos en la vida cotidiana.  No es tan mala nuestra posición.

Siempre he sentido que podemos encontrar una respuesta judía a esta autoflagelación y búsqueda del alma de los padres en el ritual del viernes por la noche, en las bendiciones de nuestros hijos.  Conforme nuestros hijos crecen, y aun ahora como adultos, este momento mágico cuando imponemos las manos sobre las cabezas de nuestros hijos, uno por uno, para invocar la presencia y el amor de Dios en sus vidas, ha sido, para mi esposa y para mí, el momento paternal o maternal más sagrado.  Pues en esos pocos segundos sublimes en que logramos que nuestros niños se estén quietos, pretendemos que el poder y la bendición de la divina providencia recorra nuestros cuerpos y, a través de nuestros brazos y manos, penetre las cabezas de nuestros hijos.  Reconocemos nuestra flaqueza humana como padres y reclutamos la ayuda de Dios para tomar las mejores decisiones para nuestros hijos y para nosotros mismos.  Que puedan disfrutar este momento mágico de protección y amor de Dios mientras bendicen a sus hijos y nietos cada Erev Shabat.

Shabat shalom

Rabino Steven Brown

La publicación y distribución del comentario del JTS de Parashat Toldot, por el Rabino Brown, ha sido posible gracias a la generosa donación de Rita Dee y Harold (z"l) Hassenfeld.


La traducción del comentario de la Parashá del J.T.S. es realizada por la Unión Judía de Congregaciones de Latinoamérica y el Caribe: http://www.ujcl.org/. Esta traducción puede ser reproducida citando su origen.

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Este comentario ha sido traducido por la Unión Judía de Congregaciones de Latino América y el Caribe, con autorización del Dr. Ismar Schorsch, Rector del Seminario Judío de Teología. Esta versión en español no ha sido supervisada por el Dr. Schorsch. Traducido por Inés Baum, de la Congregación B’nei Israel, Costa Rica - Revisado por el Rabino Gustavo Kraselnik, de la Congregación Kol Shearit Israel, Panamá. Versión original en inglés.

 

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Última actualización:    2 de enero, 2007