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Comentarios sobre la Torá del J.T.S.
       (Seminario Teológico Judío de América)

 

VA-YSHLAJ 5767
Bereshit - Génesis 32:4-36:43
9 de diciembre, 2006 - 18 de Kislev, 5767

Por el Rabino Matthew L. Berkowitz,
Senior Rabbinic Fellow del JTS

Traducción de Inés Baum



Bastante apropiadamente, la lectura de Torá de esta semana es la Parashá Vayishlaj. Aunque podríamos enfocarnos en diversos y ricos puntos de vista presentados por esta parashá, a la luz de las decisiones del Comité sobre Ley Judía y Estándares tomadas esta semana por la Asamblea Rabínica, nos corresponde estudiar el episodio de la lucha de Jacob. Conforme exploramos el texto más profundamente, descubrimos un tema de vista y visión.  ¿Cómo nos ilumina este episodio a nosotros, descendientes de Jacob, en medio de una polémica?

Tras veinte años de alejamiento, Jacob está a punto de enfrentarse a su hermano Esaú.  Sobreviene una crisis de percepción, pues Jacob cree que su hermano continúa acariciando intenciones asesinas contra él.  Conforme Jacob se prepara para lo peor, ocurre un misterioso y revelador episodio en mitad de la noche.  Dice la Torá:  "Y quedóse Jacob solo, y luchó un hombre con él hasta el romper del alba.  Y cuando vio que no podía con él, tocó la coyuntura de su muslo, y descoyuntóse la coyuntura de Jacob entretanto que luchaba con él" (Génesis 32:25).  A continuación, el ser divino declara:  "No serás llamado más Jacob, sino Israel; porque has luchado con el ángel de Dios, y con hombre, y has prevalecido" (Génesis 32:29).  La vista entra una vez más en el relato cuando Jacob nombra el lugar de su lucha Peniel, porque "he visto a Dios cara a cara y fue librada mi vida" (Génesis 32:31).

No es coincidencia el que el pueblo judío lleve el título de "Israel", que significa quien ve a Dios o quien lucha con Dios.  ¿Cuándo nos encontramos con la presencia de Dios hoy?  Cuando discutimos, cuando hacemos preguntas difíciles sobre ética y comportamiento.  Es solamente cuando enfrentamos a "el otro" que verdaderamente alcanzamos nuestro potencial y entramos en presencia de Dios.  La lucha es lo que mejor nos define como pueblo, y es esta lucha lo que sobresale en la esencia del Seminario Teológico Judío y el Movimiento Conservador.

Cabe destacar que, después de la partida de lucha de Jacob, la Torá nos dice:  "Jacob elevó sus ojos y vio a Esaú con cuatrocientos hombres."  En lugar de darle a su hermano el beneficio de la duda, Jacob se ancla tristemente en el pasado.  Eleva sus ojos, pero no los eleva lo suficiente; es decir, fracasa al no elevarlos hacia el cielo, hacia Dios.  Y como resultado, no es capaz de ver la presencia divina en su hermano Esaú.  La mala percepción de Jacob lo lleva a esperar lo peor.  Pero cuando llega el momento, lo que recibe Jacob es un abrazo sagrado en lugar de un golpe fatal.  Dos hermanos que no se llevaban nada bien veinte años antes, ahora se abrazan uno al otro y saborean un momento de paz.  Luego, como para enseñarle a su hermano una lección en derej eretz (menschlichkeit, ser un "Mensch"), Esaú sugiere magnánimamente que viajen juntos como uno solo, "Comencemos nuestro viaje, y yo marcharé a tu paso."

Mientras los judíos conservadores y la comunidad judía en pleno suelen polemizar sobre asuntos sagrados, al rayar el alba debemos abrazarnos los unos a los otros y reconocer que somos hermanos y hermanas, comprometidos en la sagrada tarea de traer la presencia de Dios a nuestro medio.  Solo luchando por entender cada lado de una cuestión, respetando a aquellos con quienes diferimos en opinión y atribuyéndoles a ellos la más noble de las motivaciones, podremos realmente ser merecedores del nombre Israel.

Shabat shalom

Rabino Matthew L. Berkowitz

La publicación y distribución del comentario del JTS de Parashat Va-yshlaj, por el Rabino Berkowitz, ha sido posible gracias a la generosa donación de Rita Dee y Harold (z"l) Hassenfeld.


La traducción del comentario de la Parashá del J.T.S. es realizada por la Unión Judía de Congregaciones de Latinoamérica y el Caribe: http://www.ujcl.org/. Esta traducción puede ser reproducida citando su origen.

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Este comentario ha sido traducido por la Unión Judía de Congregaciones de Latino América y el Caribe, con autorización del Dr. Ismar Schorsch, Rector del Seminario Judío de Teología. Esta versión en español no ha sido supervisada por el Dr. Schorsch. Traducido por Inés Baum, de la Congregación B’nei Israel, Costa Rica - Revisado por el Rabino Gustavo Kraselnik, de la Congregación Kol Shearit Israel, Panamá. Versión original en inglés.

 

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Última actualización:    2 de enero, 2007