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La Parashá Va-yigash sirve como desenlace de la historia de José y sus hermanos. Para este momento, todos conocemos la historia: los hermanos han secuestrado a José y se convierten en cómplices para su venta como esclavo en Egipto; José supera diversas confusiones hasta convertirse en Virrey de Egipto; durante una hambruna, los hermanos viajan a Egipto en busca de provisiones y, cuando lo hacen, José los atormenta (o los pone a prueba, dependiendo del punto de vista de cada uno) para descubrir si ya han superado su enemistad juvenil y pueden ser tratados como familia. Historia de suspenso desde el final de la porción de la semana pasada, la parashá de esta semana comienza con un largo discurso mediador de Judá que enternece el corazón de José (Génesis 44:18-34). Al final del discurso, "Ya no pudo José contenerse delante de todos los que en pie le asistían…" (Génesis 45:1), y por fin revela su identidad a sus hermanos. ¡Qué alivio!
Durante la escena siguiente, en medio de muchas lágrimas y muchas revelaciones, José arregla enviar de regreso a sus hermanos a Canaan para que traigan a sus familias y a su anciano padre, Jacob, hasta Egipto, donde podrán ser amparados durante la hambruna. (¡Que la estadía termine durando cientos de años y volviendo a la esclavitud no viene al caso!) Mientras sus hermanos se preparan para su viaje de regreso, José pronuncia un discurso corto y en alguna manera enigmático (Génesis 45:23-24):
“A su padre le envió asimismo diez burros cargados de lo mejor de Egipto y diez asnas cargadas de trigo, pan y víveres para el viaje de su padre. Luego despidió a sus hermanos, y cuando se iban les dijo: "No os excitéis (al tirguezu) en el camino."
Es el verbo tirguezu en esta última frase lo que nos interesa para el resto de este comentario. José dice, al tirguezu baderej, traducido en el Tanaj por la Nueva Sociedad de Publicaciones Judías (NJPS por sus siglas en inglés) como "no seáis pendencieros en el camino". Dado todo lo que sabemos sobre las interrelaciones en la familia de Jacob, esa traducción en realidad tiene sentido: los hermanos, como deja claro Nahum Sarna en el Comentario de Torá de la NJPS, tienden verdaderamente a "involucrarse en recriminaciones mutuas" por el camino, culpándose unos a otros por todo lo que ha pasado. En esta interpretación, Sarna sigue al gran exegeta medieval Rashi, en su comentario contextual (peshuto shel mikra). Dice Rashi:
No seáis pendencieros:… Según el significado evidente del versículo, podríamos decir que, puesto que los hermanos estaban avergonzados, a José le preocupaba que discutieran por el camino sobre el asunto de su venta, y que disputaran entre ellos diciendo, "¡Tú lo vendiste!" "[¡¿De verdad?!] ¡Bueno, tú hablaste mal de él!" [¡¿Según quién?!] "¡Fue por tu culpa que lo empezamos a odiar!"
De hecho, esta interpretación del verbo es muy antigua; es la lectura que da la antigua traducción aramea Tarqum Onkelos, "no seáis pendencieros en el camino". Muchos otros comentaristas medievales siguen esta línea.
Sin embargo, como pueden haber adivinado, ésta es solo una lectura posible del verbo. El nieto de Rashi, R. Samuel ben Meir o Rashbam, discrepó con la interpretación de su abuelo (¡como era generalmente su costumbre!) y le criticó diciendo que en realidad no entendía el hebreo bíblico. Rashbam dijo que, en la mayor parte de la Biblia, el verbo no significa reñir sino perturbarse, es decir, tener miedo. Y así, comentó:
No os agitéis: No temáis para nada a los bandidos por el camino, pues yo he hecho la paz en todos lados. Así, también, se encuentra el verbo en Salmos 4:5: Tiemblen, y no pequen más; es decir, reverencien al Santo, y no pequen. Asimismo, el caso de Deuteronomio 28:65: No tendrás paz en medio de aquellas naciones y tu pie no encontrará descanso. Tal como lo traduce el Tarqum al arameo: El Señor llenará de angustia tu corazón; "temeroso…" De hecho, el verbo significa "enojarse" solo en las secciones arameas de la Biblia, en los libros de Daniel y Ezra. Pero en el resto de la Biblia, el verbo debe traducirse como temblador (en francés antiguo, vernáculo de Rashbam), esto es, "temblar" o "tener miedo".
La interpretación de Rashbam pareciera ser la base para la traducción de la Biblia Schocken de Everett Fox: "¡No os sintáis agitados en el viaje!" De hecho, muchos otros comentaristas medievales siguen los pasos de Rashbam, así como la mayoría de eruditos modernos. De este modo, se debe ver a José despidiendo a sus hermanos pero anticipando que podrían tener miedo en el viaje, como todos los viajes traen consigo grados de peligro que no se darían de no haberse emprendido. Esto podría parecer menos interesante como lectura: la versión de Andrew Lloyd Weber, ¡o de Rashi!, provocaría más interés y sensación a la narración, capturando mejor nuestra atención. Pero Rashbam respondería: "Mi trabajo es solo ayudar al lector a leer mejor aquello que está escrito, ni más ni menos; no es tarea del comentarista (necesariamente) inspirar o enseñar."
Pero, un momento; todavía no hemos terminado aquí. He hecho algo un poco tramposo; me he saltado todo el comienzo del comentario de Rashi sobre el versículo, ¡y no puedo permitir que comiencen su Shabat sin conocer bien a Rashi! Antes de declarar su peshuto, su "significado evidente del versículo", Rashi proveyó al lector de dos lecturas bastante extravagantes. La primera de éstas es como sigue: No peleéis en el camino: no os ocupéis de asuntos de la halajá, para que el viaje no os sea molesto.
Ahora bien, cualquiera de nosotros que haya hecho alguna vez un viaje largo (o hasta un paseo en auto de unas pocas horas) sabe que un viaje puede ser una experiencia realmente molesta (¡por no calificarlo de algo peor!). ¿Necesito acaso mencionar palabras como "carril de tránsito lento", "mareo" o la "Autopista Gowanus"? ¿Pero en qué estaría pensando Rashi? ¿Un asunto de halajá no sería algo que un rabino consideraría como una bendición para desearle a alguien que emprende un viaje? ¿No nos instruye el Shemá (Deuteronomio 6:7) a recitar palabras de Torá "cuando vayas de viaje"? "Que te ocupes de asuntos de halajá por el camino" suena mucho más a algo bueno, hablando rabínicamente, que a una fuente de molestia o irritación.
Claramente, Rashi debe haber estado pensando en algo diferente; y, de hecho, lo estaba. En el Talmud Babilónico (Taanit 10b) leemos la preocupación de los Sabios de que, aunque se nos aconseja ocuparnos con palabras de Torá aun cuando estamos en el camino, no debemos profundizar demasiado en los puntos finos de la halajá, para no arriesgarnos a estar tan preocupados que nos perdamos y nos pongamos en peligro. Así en nuestro caso, José deseaba que sus hermanos llegaran donde Jacob tan pronto como pudieran, y que no dejaran que nada se les atravesara por el camino y les impidiera lograr ese importante cometido. Puesto que los antiguos Sabios (y Rashi también) imaginan a los personajes bíblicos como si fueran estudiosos rabínicos, es natural que pensaran que los hermanos de José podrían ponerse en peligro ellos mismos si se involucraban en un estudio profundo de Torá; por lo que José les alertó. Aunque podríamos pensar que esto es una interpretación poco probable, para Rashi es muy natural. ¡Hasta el estudio de Torá puede llegar a ser un exceso de algo bueno!
Ahora que estamos pensando rabínicamente, la otra lectura midráshica de Rashi no nos parecerá tan estrafalaria: "He aquí otra interpretación (midráshica): No deis pasos gigantes; y traed luz del sol a la ciudad."
Aquí Rashi recurre a otra opinión midráshica. Pareciera sugerir un término medio con respecto a la velocidad de desplazamiento: en vuestra impaciencia por llevarle las noticias a Jacob, no tratéis de ir demasiado rápido (pues esto acarrea peligro). Por otro lado, no os entretengáis en el camino; aseguraos de llegar mientras todavía es de día. O bien, esta segunda opinión podría querer decir: no viajéis demasiado rápido (durante el día) ni viajéis de noche. Ambas interpretaciones de Rashi encuentran justificación en diversas fuentes y comentarios. De hecho, admito que hasta las últimas palabras, "y traed luz del sol a la ciudad", provocan otra lectura: la palabra que generalmente se traduce como "luz del sol" (jAmá, "sol") también puede entenderse como una palabra hebrea distinta, jEmá, “ira”; después de todo, ¡en estos textos no existen vocales! Así, Rashi interpreta a José como diciendo: "Yo, que he sufrido por vuestra naturaleza antes, les exhorto a no ser agresivos en vuestro viaje (`dar pasos gigantes'), no sea que traigan ira dentro de la ciudad." ¿Alguien se acordó aquí de la "furia al volante"? Lo que me gusta de esta última interpretación es que está conectada con la interpretación contextual de Rashi; recuerden, él ha entendido el verbo hebreo clave tirguezu en relación con "riña/ira", y esto quedaría subrayado si el consejo de José fuera que viajaran en calma.
¿Cómo se siente usted ahora? ¿Confundido por lo que la Torá "realmente" dice o enfrentado a un desafío por los virtualmente infinitos senderos que uno puede tomar hacia la comprensión?
Antes de responder eso, el espacio nos permite una anécdota final: mientras estudiaba en el seminario del JTS, siempre que uno de mis compañeros decía "El texto dice…", mi profesor, Edgard L. Greenstein, exhortaba a toda la clase a levantar el Tanáj hasta nuestros oídos. Luego preguntaba, "¿Qué dice el texto ahora?" Mmmm… Una de las cosas que me recuerda nuestro ejercicio en este comentario de parashá es la máxima rabínica: "La Torá tiene setenta caras." O podríamos decir, la Torá sustenta una infinita variedad de significados. Dependiendo de la estrategia de lectura que usemos, a uno se le ocurren diversas "lecturas" o interpretaciones.
Shabat shalom,
Rabino Robbie Harris
La publicación y distribución del comentario del JTS de Parashat Va-ygash,
por el Rabino Harris, ha sido posible gracias a la generosa donación
de Rita Dee y Harold (z"l) Hassenfeld.
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