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"La indiferencia ante la sublime maravilla del vivir es la raíz del pecado."
- Abraham Joshua Heschel
Quisiera contarles sobre una persona muy cercana a mí, que algunos de ustedes quizás reconocerán; no en nombre pero sí en disposición. Llamémosle tío Lenny.
Hace varios años, en la boda de uno de los nietos de tío Lenny, recuerdo que alguien le preguntó "¿Cómo te va?" Una pregunta inocente, pero hasta el día de hoy me acuerdo de la respuesta de Tío Lenny: "No tan mal." Recuerdo que en ese momento me sentí profundamente afectado por las palabras de tío Lenny. Allí estábamos, disfrutando de ese momento maravilloso en que su primer nieto se casaba con una mujer fabulosa. Tío Lenny estaba con su familia, disfrutaba de buena salud; y todo lo que se le ocurría decir era "No tan mal". Su respuesta me pareció casi intolerable.
Ahora bien, no he sido completamente sincero. Varios años antes, la esposa de cincuenta años de tío Lenny sufrió una apoplejía que la dejó en muy malas condiciones. Por lo que tío Lenny enfrentaba tiempos difíciles. Pero aun así, su respuesta me afectó, porque le había escuchado esas mismas palabras durante años, aun cuando tío Lenny y su esposa compartían las bendiciones de la buena salud.
Todos los años, al leer las Parashiot de Va-ygash y Va-yeji, pienso en tío Lenny.
Jacob ha descubierto que su amado hijo José todavía está vivo. ¡No solo está vivo sino que es el segundo al mando de una potencia súper poderosa! Y no solo eso, sino que está a punto de salvar a toda la familia de Jacob de la hambruna, proveyéndoles de alimentos y riquezas.
Es en este momento, cuando Jacob ha bajado a Egipto, que José presenta a su anciano padre a su jefe, el Faraón. Al serle presentado Jacob, el Faraón le pregunta: "¿Cuántos son los días de los años de tu vida?" La respuesta de Jacob siempre me ha dolido: "Los días de los años de mi peregrinación son ciento treinta años; pocos y malos han sido los días de los años de mi vida, y no han alcanzado a los días de los años de la vida de mis padres…" (Génesis 47:9). ¡Imagínense la cara que puso el Faraón!
En ese momento, cuando nos gustaría imaginar a Jacob sintiéndose enormemente orgulloso de su hijo José, cuando nos imaginamos que se siente sobrecogido por sentimientos de bendición y fortuna, responde, en esencia: "¡Mi vida es terrible! Siéntese, Faraón, y déjeme contarle mis tribulaciones."
Y sí, es cierto. Jacob ha tenido una vida dura. Tuvo que escapar de su hogar porque su hermano lo quería matar. Fue engañado y tuvo que trabajar siete años más para casarse con el amor de su vida; y ella entonces se murió antes que él. Su hija fue violada. Sabía que había muchísima disensión entre sus hijos. Su hijo favorito, primogénito de su esposa favorita, desapareció. Pero aun así, encuentro la respuesta de Jacob casi blasfema.
Y no soy solo yo. Hay un midrash que dice: "Cómo se atrevió Jacob a representar su vida de semejante manera. Yo (Dios) salvé a Jacob de Esaú y Labán. Le devolví a Dina y a José. ¡Y Jacob se atreve a describir su vida como "pocos y malos días"! Por cada una de las palabras que dijo Jacob al Faraón, le quitaré un año de su vida. ¡De verdad no alcanzará los días de los años de su padre y de su abuelo!"
Pienso que este midrash es asombroso. Acusa a Jacob por su incapacidad de experimentar, hakarat hatov, de reconocer todas las bendiciones de su vida. Aun reconociendo que Jacob ha sufrido tanto dolor y dificultades, el midrash condena su incapacidad para reconocer las bendiciones presentes en su vida. Esta incapacidad es un defecto trágico del carácter de Jacob.
Pero no debemos dar a Jacob por perdido. En la Parashá Va-yeji de esta semana, Jacob se nos presenta con una actitud completamente diferente ante la vida.
A punto de morir, reúne a su familia a su alrededor y les deja un testamento ético precioso. Jacob le dice a José: "No pensaba volver a ver ni aun tu rostro, y he aquí que Dios me ha hecho ver también tu descendencia" (Génesis 48:11). Jacob expresa finalmente estar consciente de las bendiciones de su vida.
Y luego Jacob regala a sus nietos la bendición más profunda: "el Dios que me ha sustentado desde que existo hasta el día de hoy; el ángel que me ha rescatado de todo mal, bendiga a los muchachos…" (Génesis 48:15). Jacob reconoce las bendiciones que Dios le ha concedido y las recuerda hasta en su lecho de muerte.
Jacob deja a sus hijos y a nosotros el más grande de los legados: hakarat hatov por las bendiciones que él ha recibido. Me gusta pensar que dentro de las palabras de Jacob a su familia existe la esperanza de que ellos, también, serán capaces de sentir en lo más profundo, aun en momentos difíciles, que la vida es más que algo "No tan malo".La publicación y distribución del comentario del JTS de Parashat Hashavua ha sido posible gracias a la generosa donación de Rita Dee y Harold (z"l) Hassenfeld.
Shabat shalom,
Rabino David Hoffman
La publicación y distribución del comentario del JTS de Parashat Va-yeji,
por el Rabino Hoffman, ha sido posible gracias a la generosa donación
de Rita Dee y Harold (z"l) Hassenfeld.
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La traducción del comentario de la Parashá del JTS es realizada por la Unión Judía
de Congregaciones de Latinoamérica y el Caribe:
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Este comentario ha sido traducido por la Unión Judía de Congregaciones de Latino América y el Caribe,
con autorización del Seminario Judío de Teología. Esta versión en
español no ha sido supervisada por el JTS. Traducido por Inés Baum, de la Congregación
B’nei Israel, Costa Rica - Revisado por el Rabino Gustavo Kraselnik, de la Congregación Kol Shearit
Israel, Panamá.
Versión original en inglés.
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