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Comentarios sobre la Torá del JTS
       (Seminario Teológico Judío de América)

 

VA-YISHLAJ 5768 
24 de noviembre, 2007 - 14 de Kislev, 5768

Por el Rabino Marc Wolf,
Director de Desarrollo Comunitario del JTS

Traducción de Inés Baum



“Hace mucho tiempo, cuando los deseos todavía importaban, vivía un rey cuyas hijas eran todas hermosas, pero la más joven era tan hermosa que el mismo sol, que tanto había visto, quedaba asombrado cada vez que se posaba en su rostro.” Los escritores de cuentos de hadas a menudo comienzan distanciando al lector del relato, en un esfuerzo por enfocar la atención de los niños (supuesta audiencia para los cuentos de hadas) en los símbolos, en lugar de en la acción tan frecuentemente terrorífica de la historia. Estos comienzos pretenden adentrar a los niños con cuidado en el relato, sin golpearles demasiado duro como para que se asusten.

La cita de arriba, frases con que comienza “El Rey Sapo” de los Hermanos Grimm, coloca la historia en un período de tiempo “cuando todos creíamos que nuestros deseos podían, si no mover montañas, al menos cambiar nuestro destino; y cuando en nuestra visión animista del mundo, el sol nos hacía caso y reaccionaba ante los acontecimientos”, como sugiere Bruno Bettelheim en “Los Usos del Encantamiento”. Enfocándose en la función de las líneas introductorias de un cuento de hadas, Bettelheim nos dice que:

“Había una vez” – “En cierto país” – “Hace mil años o más” – “En una época en que los animales todavía hablaban” – “Una vez, en un viejo castillo en medio de un enorme e impenetrable bosque”: tales comienzos sugieren que lo que sigue no corresponde al aquí y al ahora que conocemos. Esta imprecisión deliberada en el principio de los cuentos de hadas simboliza que estamos dejando atrás el mundo concreto de la realidad ordinaria. (62)

El principio de “”El Rey Sapo” está en abierto contraste con la narración de la lucha de Jacob en el Jabok en nuestra parashá de esta semana, subrayada por la frase introductoria en Génesis 32:25: “Y quedose Jacob solo”. El texto no hace ningún intento por alejarnos del relato que sigue; por el contrario, al llamar la atención sobre la angustia de estar aislado y vulnerable, busca empujarnos de un solo golpe dentro de la escena.

Sin embargo, este abrupto comienzo es el único enunciado claro del relato. Como demuestra el Profesor Stephen A. Geller en su artículo, “La Lucha en el Jabok: los usos del enigma en la religión bíblica”, la historia de 9 versículos de longitud es todo menos simple. Geller sugiere que se le ha asignado a estos versículos tanto significado a lo largo del proceso editorial, que la narración, tal y como aparece en la parashá de esta semana, parece “oscuramente enigmática y extrañamente perturbadora” (Enigmas sagrados: religión literaria en la Biblia hebrea, 9). En resumen, las interpretaciones que acompañaron la historia antes de que ésta apareciera ante nosotros en el texto de la Biblia, ha hecho imposible que podamos deducir el “significado esencial” contenido en el relato.

Por ejemplo, el centro de la narrativa, versículos 27-30, representa un enfrentamiento completo con el resto:

Y dijo: “Suéltame, que raya el alba.” Y contestó: “No te soltaré hasta que me hayas bendecido.” Y él le dijo: “¿Cuál es tu nombre?” Y él respondió: “Jacob.” Le dijo, pues: “No serás llamado más Jacob, sino Israel; porque has luchado con (el ángel de) Dios, y con hombres, y has prevalecido.” Entonces preguntó Jacob, diciendo: “Ruégote a ti me declares tu nombre.” Mas él respondió: “¿Por qué preguntas por mi nombre?” Y le bendijo allí.

Esta sección pareciera insinuar que Jacob salió victorioso de la lucha. Fue capaz de disputarle una bendición al adversario sin nombre y, como declara el texto, “prevaleció”. Sin embargo, en los versículos introductorios (25-26) que leemos, vemos que el adversario sin nombre disloca el muslo de Jacob expresamente, porque “[Jacob] no podía con él.”

El Profesor Geller también observa que el relato de la lucha de Jacob a menudo se entiende, como tantos otros relatos bíblicos, como un relleno del silencio narrativo.

Tal vez la intención del autor sea que sus lectores llenen los problemas narrativos de la historia, al proponer algo como los siguientes enunciados conjuntivos hipotéticos entre las secciones de lucha:

  • Antes de la sección 1, al principio del versículo 25, coloque la frase: “Y entonces Dios decidió probar a Jacob” (cf. Gén. 22:1)
  • Antes de la sección 2, al final del versículo 26, coloque la frase: “Pero él [Jacob] no lo soltó.”
  • Antes de la sección 3, al final del versículo 30, coloque la frase: “Entonces Jacob vio que se trataba de un ángel del Señor” (cf. Jueces 6:22) (18)

Si leemos la historia de la lucha de Jacob como una prueba de Dios, al estilo del sacrificio de Isaac ordenado a Abraham, e incluimos el tejido conectivo de la narración, como hace el Profesor Geller, realmente aclararía el significado detrás del episodio. El ataque es una experiencia de revelación, y el éxito de Jacob es recompensado con su nuevo nombre. Pero esto lo haría todo demasiado limpio y ordenado. De lo que se trata aquí es del enigma. La ambigüedad es esencial.

Existen infinidad de interpretaciones, apoyadas unas sobre otras, que los comentaristas han pretendido encontrar, a lo largo de los siglos, para estos enigmáticos versículos. ¿Fue Jacob mismo el contrincante de Jacob? ¿Fue todo esto un episodio psicológico de Jacob, tratando de zanjar su relación con Esaú? ¿Fue este episodio una lucha espiritual, con Dios luchando contra la perversidad de carácter de nuestro patriarca?

Como nos enseña el Profesor Geller, el significado no es “una cantidad estática por recuperar, como un tesoro perdido en el mar, sino una cualidad dinámica, un conjunto de relaciones por explorar y trazar: el mar mismo” (25). En este sentido, cuando leemos “Y quedose Jacob solo”, lo escuchamos no como un alejamiento del comienzo típico de los cuentos de hadas, sino como una invitación por parte del texto para que nos adentremos en la lucha de Jacob. El vacío dejado por generaciones de buscadores de significado nos ruega registrar nuestra voz y personalizar la historia. Leemos la historia de la lucha de Jacob no como algo distante, remoto y antiguo, sino como algo real, presente y personal.

Shabat shalom,

Rabino Marc Wolf

La publicación y distribución del comentario del JTS de Parashat Va-Yishlaj, por el Rabino Wolf, ha sido posible gracias a la generosa donación de Rita Dee y Harold (z"l) Hassenfeld.


La traducción del comentario de la Parashá del JTS es realizada por la Unión Judía de Congregaciones de Latinoamérica y el Caribe: http://www.ujcl.org/. Esta traducción puede ser reproducida citando su origen.

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Este comentario ha sido traducido por la Unión Judía de Congregaciones de Latino América y el Caribe, con autorización del Seminario Judío de Teología. Esta versión en español no ha sido supervisada por el JTS. Traducido por Inés Baum, de la Congregación B’nei Israel, Costa Rica - Revisado por el Rabino Gustavo Kraselnik, de la Congregación Kol Shearit Israel, Panamá. Versión original en inglés.

 

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Última actualización:    14 de diciembre, 2007