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Comentarios sobre la Torá

 

B'SHALAJ 5768
Shmot – Éxodo 13:17-17:16
19 de enero, 2008 – 12 de Shvat, 5768

Por el Rabino Joshua Kullock,
Comunidad Hebrea de Guadalajara

 

En esta oportunidad, mi intención es invitarlos a trabajar sobre uno de los importantes aspectos de esta Parashá: los invito a que hablemos sobre la aparición del “man,” aquel pan celestial que cayó durante los cuarenta años que duró la estadía del pueblo de Israel en el desierto. La milagrosa caída del “man” sirvió de base a los Rabinos de la época del Talmud para una interesante conversación cuyas ramificaciones también se extienden hasta nuestros días.

La discusión talmúdica hace a los efectos de dilucidar cuál debería ser la relación ideal entre el estudio de la Torá y las ocupaciones y labores diarias. Es decir, ¿cuánto tiempo debería dedicar diariamente una persona a la Torá y cuánto tiempo debería dedicarlo a conseguir su sustento?

La primera posición, sostenida principalmente por Rabí Shimon bar Iojai, planteaba que el “man” solo descendía como recompensa hacia aquellos que se dedicaban al estudio de la Torá (vean por ejemplo en el Midrash Tanjuma a nuestra Parashá). Para aquellos que vivimos en el tiempo post-desierto, esto significa que mientras nos dediquemos al estudio contemplativo de la Torá, nuestro sustento estará siempre asegurado. O en palabras del mismo Rabí Shimon: “Cuando Israel realiza la voluntad del Omnipresente, su trabajo se realiza por intermedio de otros” (Berajot 35b).

La posición contraria, sostenida entre otros por Rabí Ishmael y Rabí Ioshua, planteaba que era muy importante combinar el estudio de la Torá con las ocupaciones y labores diarias. Aquel que estudiaba dos halajot por la mañana y dos por la noche, cumplía entonces con la obligación especificada en el libro de Josué de: “y meditarás en él (es decir, en el Libro de la Torá) de día y de noche” (1:8).

Frente a las diferentes opciones que se nos presentan, somos nosotros los que tenemos que tomar posición y preguntarnos: ¿es el escenario planteado por la caída del “man” el contexto ideal en el cual se puede llevar adelante lo establecido por la Torá? Si definimos al estudio de la Torá como espacio de contemplación a la usanza de la filosofía griega, entonces la respuesta es sí: solo aquellos que tienen el privilegio de tener sus necesidades básicas cubiertas podrán darse el lujo de sentarse a contemplar, mientras que todos los demás quedarán vedados de la posibilidad de encontrarse con el texto bíblico y con su profundo mensaje.

Sin embargo, me parece un triste error considerar el estudio de la Torá en los términos de la contemplación platónica. Y debo reconocer que es un error que nos ha sabido acompañar a lo largo de la historia.

Como judíos liberales y progresistas comprometidos con Dios, con nuestro pueblo y con la Torá, es nuestra tarea la de insistir, inspirar e invitar al estudio de nuestros textos y tradiciones. Sin embargo, debemos tener cuidado de no restringir la Torá a un espacio de contemplación. Porque para nuestra tradición, el estudio de la Torá no ocurre solamente dentro de las paredes del Beit haMidrash. Y todo estudio que quede solo dentro de esas paredes, en nuestra tradición no es considerado Torá.

Enseñamos, aprendemos y sostenemos de manera cotidiana el mensaje de nuestros textos cuando los encarnamos en nuestras vidas diarias, en nuestras relaciones inter-personales, familiares y comunitarias; en nuestros trabajos y en el manejo de nuestros negocios y economías; con nuestra ética y en nuestro ser ciudadano. Es en este espíritu que no solo reforzamos entonces el pacto que nos une a nosotros como pueblo sino que ayudamos en nuestra obra a traer nuevamente la Presencia Divina a nuestras vidas, no desde una disociación de la realidad a partir de prácticas contemplativas, sino por intermedio de un compromiso real y profundo con la Torá y con la vida, con esa Torá que, bien entendida, se erige como fuente de vida.

Shabat shalom,

Rabino Joshua Kullock



Este comentario de la Parashá es realizado por la Unión Judía de Congregaciones de Latinoamérica y el Caribe y puede ser reproducido citando su origen.
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Enviado por el Rabino Gustavo Kraselnik, de la Congregación Kol Shearit Israel, Panamá.

 

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Última actualización:    16 de enero, 2008