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Comentarios sobre la Torá

 

KI TISA 5768
Shmot - Éxodo 30:11-34:35
23 de febrero, 2008 – 17 de Adar I, 5768

Por el Rabino Joshua Kullock,
Comunidad Hebrea de Guadalajara

 

Uno de los temas más interesantes que trabaja nuestra Parashá – que no es sino la fatídica parashá del becerro de oro – es justamente el tema de las letras. Y les explico por qué:

El texto de la Torá nos dice que, al bajar Moshé del monte y ver la terrible visión del pueblo adorando al becerro, tomó las tablas y las tiró al suelo, acabando entonces la fiesta que se había armado.

El Midrash nos ofrece una versión algo diferente del mismo episodio. De acuerdo con el Midrash, Moshé no rompe las tablas; a Moshé se le caen las tablas. żY por qué se le caen? Porque frente al becerro de oro, el Midrash cuenta que las letras que estaban esculpidas sobre la roca comenzaron a volar y volvieron al cielo, y en ese momento las piedras se hicieron pesadas y Moshé no tuvo más remedio que dejarlas caer.

Moraleja: las piedras – símbolo del pacto entre Ds y el pueblo – pueden ser cargadas y sostenidas todo el tiempo que dicho pacto se cumpla. Si el pueblo no cumple con su parte, el pacto se hace pesado e insostenible. Si no nos comprometemos como comunidad, el pacto se hace piedra, y la piedra está destinada a partirse y desgarrarse. Y quizá sea una obviedad que no sea necesario mencionar, pero cuando el pacto se hace piedra, y la piedra se desgarra, nosotros como comunidad nos desgarramos también.

Sin embargo, siempre hay posibilidades de hacer Tikún; siempre hay lugar para la reparación. Y eso nos enseña nuestra Parashá haciendo hincapié en la construcción del Tabernáculo. Porque el Mishkán funcionó en nuestra tradición como el canal que fue utilizado para reparar el daño del becerro. Y presten atención al detalle: la Torá nos enseña que, tanto para la construcción del becerro como para la construcción del Mishkán, el pueblo se mantuvo unido y actuó en conjunto. Quizá esto nos quiera enseñar que una mala administración y un pésimo liderazgo pueden peligrosamente devenir en construcciones idólatras, y que solo al aparecer un líder con objetivos claros – como Moshé lo fue en ese momento – es posible volver a encausar al pueblo en una acción reparadora y redentora que nos dé nuevamente las esperanzas de un futuro mejor.

Por lo tanto, en contraposición a la destrucción de las piedras tenemos la construcción del Mishkán. Ahora bien… en nuestra Parashá se designa a Betzalel como el constructor en jefe de la obra. żAlguna vez se preguntaron qué le vio Ds a Betzalel para elegirlo como el artesano principal de semejante obra? En la Torá no se nos da ninguna pista, pero en el Talmud leemos que Betzalel recibió la honorífica designación debido a que: iada letzaref et haotiot…, “Betzalel fue elegido porque sabía intercalar las letras a través de las cuales el mundo fue creado.”

Podríamos entender el texto talmúdico como un indicio de que Betzalel era místico y poseía por tanto los conocimientos necesarios para llevar adelante una construcción tan trascendental. Así como Ds crea mundos con la palabra, Betzalel crea el tabernáculo con su posibilidad de intercalar letras de manera justa y adecuada. Y entonces quizá las letras que se escaparon de la piedra fueron las letras que Betzalel supo reordenar para canalizar la reparación del daño ocasionado.

Pero hay otra forma de entender lo que aparece en el Talmud. Porque la palabra ot en hebreo no sólo significa “letra” sino también “señal.” Y por lo tanto, Betzalel quizá no fue elegido por sus conocimientos en el área mística, sino porque era el paradigma del hombre capaz de combinar señales en su vida cotidiana. Era un hombre que podía leer la realidad de una manera especial y, a diferencia de quienes hicieron el becerro, él supo que el camino para salir de un momento difícil era otro.

Betzalel, en este contexto, es el hombre que en tiempos complejos encara nuevos proyectos. Es aquel que, en momentos oscuros, no se encierra ni queda presa del miedo y el temor sino que sale para construir una común unidad de sentido con aquellos que tiene a su lado. Y entonces no solo combina letras y señales, sino que también se suma, junto a todos los que quieren ayudar y participar, para buscar soluciones y seguir trabajando.

Que podamos entonces, en el ejemplo que Betzalel nos ofrece, trabajar por una común unidad y por la unidad de un trabajo común. Que podamos afrontar nuevos proyectos, y que juntos podamos abrir los espacios que nos posibiliten una lectura creativa de realidades diferentes, haciendo del lugar en el que nos toca vivir un nuevo Mishkán, una nueva morada que nos encuentre unidos y comprometidos, una nueva morada para Ds y para todos nosotros.

Shabat shalom,

Rabino Joshua Kullock



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Enviado por el Rabino Gustavo Kraselnik, de la Congregación Kol Shearit Israel, Panamá.

 

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Última actualización:    22 de febrero, 2008