Transmitir conocimientos
La tecnología moderna nos permite cosas que hasta hace unos años hubieran sido inimaginables. Hoy en día es posible sentarse frente a la computadora y escuchar a profesores de las universidades israelíes, participar en sus clases o conferencias como si estuviéramos allí.
Y lo que uno descubre, es que no paramos de aprender. El judaísmo es una fuente inagotable de sabiduría, de preguntas y de algunas respuestas, que calman la sed por unos instantes. ¿Todo esto para qué? Para saber cada vez más. Para mantener vivas las neuronas que nos dan los impulsos eléctricos necesarios para mantener la herramienta más poderosa que el judaísmo ha usado siempre: la cabeza.
Yaakov se acerca a su muerte, sus días están llegando al final y, en una imagen hermosa que nos relata el texto de la Torá, el padre reúne a sus hijos, esta vez para hablarle a cada uno, para bendecir a cada uno. Ahora no hay diferencias, todos son hijos de Yaakov y a todos los ama Yaakov. ¿Y cómo relata el texto este momento?
Vaikrá Iaakov el banav, vaiomer, easfu ve haguida lajem. Hikabtzu ve shimu.
“Iaakov convocó a sus hijos y les dijo: ‘Reúnanse, así podré decirles lo que les acontecerá en los días por venir. Reúnanse y escuchen.’”
Y se pregunta el Midrash Rabá, por qué el texto tiene que decirnos dos veces que Yaakov convocó a sus hijos. El texto de la Torá es parco en palabras, no repite las cosas por que sí, y esto sorprende a los sabios judíos. Vaikrá Yaakov, nos dice el texto, “Y convocó Yaakov a sus hijos”, para decir a continuación: “Reúnanse.” Easfu. She Mina otan zkenim.
Los sabios judíos del Midrash nos dicen que Yaakov destinó a sus hijos en ese instante a ser sabios, a estudiar, a aprender, a transmitir de generación en generación. Se los fijó en las palabras que estaba por transmitirles. ¿Y cómo saben esto los sabios del siglo I y II? Lo infieren de la palabra Easfu, “reúnanse”, porque en el libro de Bemidvar, cuando Di’s pide a Moshé que reúna a 70 ancianos del pueblo para que recaiga sobre ellos también el espíritu de sabiduría como lo tiene Moshé, el verbo que utiliza Di’s es Esfa, “reúne para mi”. Esta idea de reunión tiene que ver con la transmisión de conocimiento, con la transmisión de todos nuestros valores, nuestras tradiciones, nuestras experiencias. Y si no la transmiten los padres, no la transmite nadie.
Yaakov esto lo sabía muy bien; por eso, reúne a sus hijos y los destina a ser sabios, los destina a estudiar, a continuar con el pueblo de Israel.
Cultura general, historia universal, matemática y ciencias sociales; nuestros hijos pueden estudiar esto en cualquier escuela, mejor o peor, lo van a poder estudiar siempre. Pero nuestras tradiciones, no. No las van a poder estudiar en cualquier parte. Viviendo el shabat, viviendo el séder de Pésaj, viviendo nuestra relación con Eretz Israel, preocupados y ocupados por todo lo que pasa allá, y en estos días difíciles, más que nunca, es como nuestros hijos aprenderán judaísmo.
La pregunta es: ¿queremos ser como Yaakov, y transmitir a los que vienen atrás nuestro, toda nuestra historia y nuestra sabiduría? La pregunta es: ¿estamos preparados para hacerlo? ¿Tenemos los conocimientos que hay que tener, para poder transmitirlos? Porque de no ser así, la mejor respuesta será ponernos a estudiar.
El secreto está en las palabras de Yaakov, Easfu, “reúnanse”, en la reunión y en la palabra a nuestros hijos; allí está el secreto de la transmisión del conocimiento. Solo en el encuentro entre padres e hijos, reunidos en el estudio de lo que somos, está la posibilidad de seguir siendo el Pueblo de Israel.
Shabat Shalom Umeboráj,
Rabino Pablo Berman
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