El camino correcto
Hace unos días tuve la oportunidad de dar una pequeña plática a un grupo de Padres de la Iglesia Católica, en la iglesia que está en el redondel Mansferrer. Uno de los Padres me hizo una pregunta difícil de responder, y ciertamente era él, el que debía responderla y no yo. La pregunta fue: ¿por qué los odian tanto a ustedes los judíos? ¿Por qué los persiguen? ¿Por qué, durante todas las épocas, los han odiado los pueblos? Si bien en esta pregunta podemos observar alguna cuota antisemita, la respuesta, y esto le dije, debieran darla los Papas que, en la época de las Cruzadas, exhortaban al pueblo cristiano a matar judíos, mientras de paso iban a liberar Jerusalén de manos del hereje. El Padre comentó que nunca había escuchado esto de que los Papas exhortaban a matar judíos. Tal vez, pensé, debieran estudiar un poquito más de historia, sin saltarse los capítulos que no convienen.
Pero si hubiera preparado estas palabras antes, respecto a la porción de la Torá de Vaiera, la respuesta que le habría dado tal vez hubiera sido otra. El relato es conocido: Abraham recibe la visita de 3 hombres, 3 ángeles divinos, que le anuncian el nacimiento de su futuro hijo Itzjak. De ahí en más, un ángel se regresa a las alturas celestiales, mientras los otros dos se dirigen a Sdoma y Amora, para anunciar su cercana destrucción.
Entre estos dos hechos, Adon-ai piensa qué hacer y Se pregunta si Abraham debe conocer que Di’s destruirá las ciudades de Sdoma y Amora. Di’s dice: ¿… hamejase ani me Abraham ma she ani osé?, “¿Acaso esconderé de Abraham lo que pienso hacer?” A continuación, el texto nos dice lo que Adona-i sigue pensando:
“Siendo así que Abraham ha de ser un pueblo grande y poderoso, y se bendecirán por él los pueblos todos de la tierra. Porque Yo le conozco y sé que enseñará a sus hijos y a su descendencia que guarden el camino de Adona-i, practicando la justicia y el derecho (en hebreo, laasot tzdaka umishpat), de modo que pueda concederle Ado-nai a Abraham aquello que le prometió.”
Y aquí me quiero detener, cuando el texto nos dice: veshambru derej Adon-ai laasot tzdaka umishpat. Y estas palabras, nos dice Nejama Leibowitz, son de suprema importancia. Adon-ai promete tener una especial relación con Abraham y sus descendientes, si aquellos se inspiran en seguir los caminos de Adon-ai, pero no solo en palabras, decir que seguirán los caminos de Di’s, (a veces decimos estas palabras y perdemos la noción de lo que significan), sino también los caminos para hacer Tzedaká y Mishpat.
Y esto es un concepto ético religioso, muy profundo y único en el libro de Bereshit. Y cuando dice Mishpat, no se refiere a ser justo en los juicios; debemos siempre tener cuidado con las traducciones literales. El concepto de Tzdaká uMishpat, o Mishpat y Tzedaká, que encontramos en otros libros del Tanáj, es una expresión formada por dos palabras que se complementan la una con la otra. Acá estamos hablando de Tzedek Jebrati, de una justicia social para toda la sociedad en la que vivimos, no solo de dar una moneda al viejito que está en la esquina. Mientras que el concepto de Mishpat, de Juicio, se refiere en realidad a liderar como pueblo un orden y una justicia que puedan traer la felicidad y la tranquilidad al pueblo y a la sociedad, poniendo énfasis en la preocupación por la discriminación y luchando contra ella. Estamos hablando entonces de una cantidad de acciones en pro de los mas débiles de las sociedades, de los que menos medios tienen, y esas son acciones de misericordia y de piedad para con el otro. Por eso, la mayoría de las veces, en nuestros textos, las palabras Tzedaká Umishpat vienen de la mano con Jésed y Rajamim.
Ahora bien, el tratado de Iebamot, cap. 8, nos da la respuesta que yo debiera haberle dado al Padre de la Iglesia, días pasados. Hay 3 simanim, 3 señales en Israel dice el rey David, 3 señales que hacen al pueblo de Israel distinto a los demás pueblos: Harajamanim, la bondad, habaishanin, la timidez, el ser pudorosos, el tener sentido de vergüenza, y gomlei jasadim, gmilut jasadim, la justicia social, el compromiso para saber y hacer aquello que es justo. ¿Por qué la bondad? Porque está escrito, ve natán leja rajamim verijamja veirbeja, “Porque Di’s tendrá piedad y bondad hacia ti y te multiplicará”. ¿Por qué la timidez? Porque dice el texto: tihie irato al pneijem, “el temor a Di’s estará en sus rostros”. ¿Y por qué Justicia Social? Porque Adonai le dijo a Abraham: "Porque Yo le conozco y sé que enseñará a sus hijos y a su descendencia que guarden el camino de Adona-i, practicando la justicia y el derecho, de modo que pueda concederle Ado-nai a Abraham aquello que le prometió.”
Todo aquel que posea estas 3 cualidades puede unirse al pueblo judío; aquel que no las tenga, pues no. Porque Yo lo conozco, dice Adona-i, Yo lo elegí. Y tal vez si así le hubiera respondido al Padre de la Iglesia, entendería mejor por qué nos han perseguido tanto. Quién sabe; tal vez porque otros pueblos nunca alcanzaron estos niveles de entendimiento y de compromiso con el otro, este amor por todo lo creado, por todo lo que existe. Y ante la imposibilidad de hacer lo mismo, ante la imposibilidad de alcanzar estas cualidades que desde Abraham Avinu tenemos como pueblo, la mejor respuesta que encontraron fue intentar hacernos desaparecer de la faz de la tierra, perseguirnos, lastimarnos. Cuando yo no puedo lograr las cosas que el otro alcanza o las cosas que el otro sabe, muchas veces en la historia, los pueblos en vez de crecer, intentaron hacer desaparecer a aquellos que significaban una amenaza para mi, desde la sabiduría, desde lo ético, desde lo religioso.
La próxima vez que lo vea, tendré la respuesta apropiada para dejar las cosas bien claras.
Shabat Shalom umeboraj.
Rabino Pablo Berman
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