Comentarios anteriores

 

Comentarios sobre la Torá

 

BO 5770
Shemot - Éxodo 10:1-13:16
23 de enero, 2010 - 8 de Shvat, 5770

Por la Rabina Daniela Szuster,
Congregación B´nei Israel, Costa Rica

Tefilín: el desafío de compartir un Bait (casa)

En la parashá de esta semana aparecen, entre otros temas, algunas fuentes de un símbolo religioso judío usado durante cientos de generaciones: los Tefilín. Está escrito en la parashá de esta semana: “Y será para ti como signo sobre tu mano y como remembranza entre tus ojos, para que esté la Torá de Adonai en tu boca; pues con poder fuerte te ha hecho salir Adonai de Egipto” (Shemot 13:9), “Y será como signo sobre tu mano y como filacterias entre tus ojos ya que con la fuerza del poder nos sacó Adonai de Egipto” (Shemot 13: 16). Como todos los símbolos judíos, también los Tefilín tienen varios significados y nos brindan diferentes mensajes.

Los Tefilín están compuestos por dos cajitas de cuero, llamadas Bait (casa), que tienen una cinta de cuero alrededor para colocarlos en la cabeza o en el brazo. Como ocurre con la Mezuzá, también los Tefilín tienen un pergamino (klaf) en cada Bait. Si bien el pergamino de cada Bait contiene el mismo texto de la Torá, los Tefilín de la cabeza y los del brazo no están distribuidos de la misma manera. Los Tefilín de la cabeza están divididos, internamente, en cuatro partes, y en cada una de ellas hay otro pergamino. En cambio, en del brazo, todo el pergamino está enrollado en un único compartimiento.

Hay quienes explican que los Tefilín de la cabeza están divididos en cuatro secciones porque representan las ideas, los pensamientos y reflexiones del ser humano. Los Tefilín del brazo son uno, queriendo enseñarnos que, en primer término, debiéramos tomarnos el tiempo para reflexionar profundamente sobre una cuestión determinada que nos atormenta, tomar una decisión y luego llevar a cabo la acción. Esta explicación se encauza en el plano individual.

No obstante, existe otra explicación que se desenvuelve en el plano comunitario o del pueblo en general. Es normal y necesario que, como judíos, tengamos diferentes ideas y filosofías, maneras distintas de ver el judaísmo. Sin embargo, en ciertos momentos debiéramos juntarnos y estar todos del mismo lado, en el mismo Bait, en la misma casa. La realidad en muchos países es que constantemente afloran tensiones y conflictos entre comunidades judías, quienes no logran unirse bajo un mismo techo para ciertas situaciones decisivas. Es una triste realidad que se vive diariamente.

No es la primera vez en la historia que el pueblo está dividido. Por ejemplo, ciertas fuentes del Talmud sostienen que el segundo Templo fue destruido por el odio gratuito entre hermanos. La tradición intenta darnos mensajes de unión a pesar de las diferencias. Cuenta una Mishná muy interesante que, a pesar de que la casa de Hilel y la de Shamai discutían permanentemente sobre temas halájicos, en ningún momento dejaron la casa de Hilel de tomar esposas de entre las hijas de la casa de Shamai, ni viceversa. A pesar de los pleitos y diferencias, ambos pudieron formar familias que vivan en una misma casa, bait. (Mishná Masejet Iebamot 1: 4).

Si bien muchas veces el pueblo estuvo dividido, sabemos que no obtuvieron buenos resultados tomando esta actitud. Los Tefilín nos enseñan que hay momentos en que es importante poderse unir en un mismo Bait, aún teniendo ideas muy diferentes. El sentimiento de pueblo debiera ser más fuerte que las diferencias ideológicas. El desafío es estar juntos no solamente cuando todos pensamos lo mismo, sino cuando pensamos de manera diferente. El gran reto es entendernos, comprendernos, respetarnos y lograr convivir en armonía.

Esta no es la realidad que vivimos en la mayoría de las comunidades judías del mundo, pero debemos recordar constantemente que éste no es el ideal para nuestra tradición. Sin duda, es un valor supremo luchar por esta gran misión: el poder ser comprensivos entre hermanos, respetando nuestras diferencias ideológicas, preservando nuestro pasado en común, y luchando por un futuro en paz, armonía y hermandad.

Shabat Shalom!

Rabina Daniela Szuster



Este comentario de la Parashá es realizado por la Unión Judía de Congregaciones de Latinoamérica y el Caribe y puede ser reproducido citando su origen.
Para suscribirse o dejar de recibir el comentario de Torá, envíenos un e-mail a: ujcl.communications.department@gmail.com.
Si quiere dedicar el comentario a la memoria de un ser querido o en honor de algún acontecimiento familiar, escríbanos a: ujcl.communications.department@gmail.com

Enviado por el Rabino Gustavo Kraselnik, de la Congregación Kol Shearith Israel, Panamá.

 

© 2001, 2002 UJCL - Derechos Reservados


Diseño & Hosting por:    CaribMedia
Operadores de:    VisitAruba.com
Actualizaciones por:    Inés Baum      baumgut@racsa.co.cr
Asesor:    Daphne Cesareo Lejuez

Última actualización:    26 de enero, 2010