|
Con solo
leer el título, el lector de un periódico sabe de lo que se trata el
artículo. Con la Torá no funciona así. El título de cada parashá es la
primera palabra significativa de cada porción; que esa palabra describa lo
que sigue queda por verse. En la parashá Noaj, el título sí nos dice quién
será el foco central de la narración. En la parashá de esta semana, el
título Jaie Sara pareciera ser irrelevante, engañoso, y sin embargo, tal
vez esté plagado de sentido.
Jaíe Sara
quiere decir "la vida de Sara". Por eso, pareciera ser una rara
introducción para el relato de una serie de eventos que comienzan con su
muerte. El primer versículo de la parashá dice, literalmente: "Y fue la
vida de Sara ciento veintisiete años" (Gén. 23:1). Continúa relatando su muerte y su sepultura. El resto de la parashá describe cómo fue
reclutada Rebeca (Rivka) para ser la esposa de Isaac, su regreso a Canaán
con el sirviente de Abraham y su matrimonio con Isaac. Si a las parashiot
se les diera un nombre de acuerdo a su personaje central, ésta debería
llamarse Jaié Rivká ("la vida de Rivka"), no Jaié Sara.
Sara
reaparece al final de la parshá; no en persona sino en el recuerdo. Se nos
dice que Isaac, después de conocer a Rebeca, "... trájola a la tienda de
su madre Sara, y tomó a Rivka; y ella fue su mujer, y él la
amó. Así consolóse Isaac después de la muerte su madre." (Génesis
24:67)
Esta es
la primera vez que en la Torá se menciona el amor entre dos personas. Los
sentimientos de Adán y Eva, Noé y su (innominada) esposa, o Abraham y Sara
nunca se mencionan. ¿Por qué, entonces, se hace referencia aquí a los
sentimientos de Isaac? Najmánides explica que la Torá con esto nos da una
pista de la profunda tristeza que embargaba a Isaac por la muerte de su
madre, diciéndonos que estaba desconsolado hasta que su amor por Rebeca lo
reconfortó. ¿Qué otro motivo tendría la Torá para mencionar el amor de un
hombre por su mujer? Él la amaba y fue consolado por ella gracias a su
parecido con Sara, en virtud y altruismo.
Najmánides
pareciera decir que Isaac amaba a Rebeca, no tanto por ella misma, sino
por el parecido moral que tenía con su madre. Es como si hubiera sido
consolado no por una persona de cuerpo y sangre, sino por la idea de una
persona; Isaac amaba lo que Rebeca representaba. Podríamos ponerle reparos
a la explicación de Najmánides: ¿Esto no es lo mismo que coger una
expresión simple de amor y despojarla de todo romance? Y sin embargo, la
Torá misma refuerza esta conclusión al incluir a Sara en una escena
posterior, protagonizada por de Isaac y Rebeca.
Mi alumna
Sally Magid ha sugerido que el tipo de amor que Isaac sentía por Rebeca,
fue la raíz de todos sus futuros problemas familiares. Él la admiraba, lo
que es diferente a amarla, de la manera como una esposa desea ser amada.
El resultado fue una absoluta falta de comunicación entre ellos, así
como un desacuerdo en la manera como debían criar a sus hijos gemelos. En
la parashá siguiente, se nos dice que Isaac amaba a Esaú y Rebeca amaba a
Jacob; en lugar de ponerse de acuerdo en a qué hijo bendecir, Isaac hace
un movimiento unilateral hacia Esaú, y Rebeca desbarata sus planes
haciendo que un Jacob disfrazado consiga la bendición.
Quizás
Jaiée Sara sea, después de todo, un título revelador para esta parshá.
Pudiera ser que para Isaac, Sara no esté realmente muerta. Su carácter se
ha reencarnado en Rebeca. Si así fuera, podríamos compadecernos de Rebeca,
excusarla por haber arreglado el engaño a su marido en el asunto referente
a la bendición, y tal vez hasta aplaudirla. Es difícil ser el objeto de
cierto tipo de admiración, cuando el ser admirado es tan solo eso: un
objeto. Un mejor tipo de admiración es el que se desarrolla a partir de la
reciprocidad y la relación saludable. De esta parashá, podemos colegir que
ni siquiera a Dios le gusta ser admirado tan intensamente como para que el
admirador se ciegue ante los deseos del objeto de su
admiración.
Shabat shalom
Lewis Warshauer
La publicación y distribución del comentario del Rabino Warshauer
de Parashat Jaie Sara ha sido posible gracias a la generosa donación
de Rita Dee y Harold (z"l) Hassenfeld.
|
|
La traducción del comentario de la Parashá del Rabino Schorsch es realizada por la Unión Judía
de Congregaciones de Latinoamérica y el Caribe:
http://www.ujcl.org/. Esta traducción puede ser reproducida citando su origen.
Para suscribirse o dejar de recibir el comentario de la parashá del Rabino Dr. Schorsch, envíenos
un e-mail a: UJCL_parasha@yahoo.com . Si quiere dedicar
la traducción en memoria de un ser querido o en honor de algún acontecimiento familiar, escríbanos
a: UJCL_parasha@yahoo.com
Este comentario ha sido traducido por la Unión Judía de Congregaciones de Latino América y el Caribe,
con autorización del Dr. Ismar Schorsch, Rector del Seminario Judío de Teología. Esta versión en
español no ha sido supervisada por el Dr. Schorsch. Traducido por Inés Baum, de la Congregación
B’nei Israel, Costa Rica - Revisado por el Rabino Gustavo Kraselnik, de la Congregación Kol Shearit
Israel, Panamá.
Versión original en inglés.
|