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Nunca he
podido leer la parashá Vaietzé desapasionadamente. La pugna entre dos
hermanas por el amor de un mismo hombre, el juego de toma y daca por
tratar de ganar sus afectos pariendo más y más hijos, y los visibles celos
y dolor que cada una experimenta, me provocan enojo cada vez que leo la
historia. Me irrita particularmente la reacción de Jacob para con Raquel,
la esposa a la que ama profundamente, cuando no puede quedar embarazada.
Ella ha visto a su hermana Lea parir tres hijos a Jacob (supuestamente en
tres años), y ya no soporta seguir siendo la esposa estéril. Le dice a
Jacob "Dame hijos, que si no, me muero" (Gén. 30:1). Y la Torá nos cuenta
su respuesta: "Entonces se encendió la ira de Jacob contra Raquel, y dijo:
‘¿Soy yo, acaso, en lugar de Dios (Tajat Elohim Anoji), que te ha negado
el fruto de tu seno?"
El
Midrash Rabá (71:7), haciendo a un lado todas las excusas hechas por
comentaristas posteriores, pone el dedo en la llaga cuando dice: "Dijo el
Santo, Bendito sea Dios, a él [Jacob]: "¿Es esa la manera de responder a
una mujer en desgracia? Por tu vida, tus hijos estarán un día en actitud
suplicante ante su hijo [José], que les responderá: ‘¿Soy yo acaso en
lugar de Dios?’ (Hatajat Elohim Ani) (Gén 50:19)?"
Aquí, el
midrash se muestra muy sensible para con los sentimientos de Raquel, y la
crueldad de Jacob al responderle como lo hizo. Sí, Raquel exageró, pero su
comentario refleja lo terriblemente dolida que está y lo indigna que se
siente al no ser capaz de tener hijos. Jacob, al decirle que Dios es quien
le ha negado la habilidad para procrear, lo único que hace es enterrarle
más profundamente el cuchillo. El midrash afirma que un comentario tan
insensible como éste no quedará impune, y así es. En un futuro no tan
distante, los otros hijos de Jacob estarán a merced de José, el hijo de
Raquel, momento en que escucharán algo parecido a las crueles palabras
dichas por Jacob. Como enseña un aforismo rabínico: "Midá k'negued Midá"
(un acto desprovisto de bondad será pagado con otro
igual).
Pero los
seres humanos, como sabemos, son criaturas complejas. Y de los numerosos
relatos en la Biblia que muestran la complejidad humana, las historias del
libro del Génesis son particularmente mordaces. Mientras que el midrash
afila su puntería en el dolor de Raquel, Radak (el Rabino David Kimhi),
comentarista medieval, dedica su atención a la frustración de Jacob.
Hablando por Jacob, Radak dice: "Es Dios quien te ha negado y no yo quien
te ha negado. Pide que Él te dé hijos, porque yo doy lo que soy capaz de
dar cuando duermo contigo. ¿Qué puedo hacer si tú eres estéril? De Dios debes pedir tú que Él abra tu vientre como Él hizo con tu hermana. Por
favor – de Él." Para Radak, la respuesta airada de Jacob es un grito de
frustración. No puede hacer nada para arreglar la situación. Está fuera de
su control. Está haciendo todo lo que puede, pero es un ser humano
limitado y no puede producir los milagros que hace Dios.
El
retrato de Jacob que hace Radak hace su respuesta más aceptable. Aunque no
hace que sus palabras sean más bondadosas, al menos nos da una mejor idea
de lo que puede haber estado pensando y sintiendo Jacob ante el clamor de
Raquel.
La Dra.
Avivah Gottlieb Zornberg, comentarista moderna y autora de "Génesis: El
Comienzo del Deseo", añade otra capa a la mezcla de emociones presentes en
este relato. Ella escribe: "Jacob está casado ahora con dos mujeres: una
tormenta de emociones – odio, celos – reemplaza el calmado puerto de la
plenitud. Y una profunda frustración subyace en las relaciones entre Jacob
y sus dos esposas: Lea ama a Jacob y nombra a sus hijos según su relación
cambiante con su marido; Jacob ama a Raquel y la principal pasión de
Raquel son los hijos. En esencia, lo que más quieren todos los
protagonistas es lo que no pueden tener. Así pues, tal vez Jacob se
expresa así por la ira que siente un hombre cuyo amor no es
correspondido con igual intensidad. En cierto modo, simplemente dice que
su relación con ella es suficiente para satisfacer ampliamente su vida.
Sus privaciones son distintas, y deben dar forma a la relación personal de
cada uno con Dios" (págs. 209-210).
La vida
entre seres humanos, y especialmente el amor, nunca es fácil. Aunque
nuestra historia se ve complicada por el hecho de que dos hermanas
comparten un marido (cosa que la Torá prohibe más tarde), la verdad es
que, hasta en las relaciones monógamas, la vida a menudo no es fácil.
Deseamos, a veces exigimos la compasión absoluta por parte de nuestra
pareja para con nuestros dolores, y cuando son incapaces de ayudarnos,
puede llegar a ser profundamente doloroso. La Torá es perspicaz porque nos
deja ver que las familias han tenido que luchar con estos mismos temas
durante miles de años. En cierta medida, si procuramos ver las pugnas de
nuestros ancestros y tratamos de aprender de ellas, quizás podamos mejorar
nuestras vidas de familia.
Shabat shalom
Melissa Crespy
La publicación y distribución del comentario de la Rabina Crespy
de Parashat Vaietzé ha sido posible gracias a la generosa donación
de Rita Dee y Harold (z"l) Hassenfeld.
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La traducción del comentario de la Parashá del Rabino Schorsch es realizada por la Unión Judía
de Congregaciones de Latinoamérica y el Caribe:
http://www.ujcl.org/. Esta traducción puede ser reproducida citando su origen.
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Este comentario ha sido traducido por la Unión Judía de Congregaciones de Latino América y el Caribe,
con autorización del Dr. Ismar Schorsch, Rector del Seminario Judío de Teología. Esta versión en
español no ha sido supervisada por el Dr. Schorsch. Traducido por Inés Baum, de la Congregación
B’nei Israel, Costa Rica - Revisado por el Rabino Gustavo Kraselnik, de la Congregación Kol Shearit
Israel, Panamá.
Versión original en inglés.
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