Educación para Adultos

 

Comentarios sobre la Torá del Canciller Schorsch
                (Seminario Teológico Judío de América)

 

VAIERÁ 5762
Bereshit - Génesis 18:1 - 22:24
3 de noviembre, 2001 - 17 Heshvan 5762

Por el Rabino Lewis Warshauer
Becario Rabínico del JTS

Reemplazando al Rabino Dr. Ismar Schorsch
Rector del Jewish Theological Seminary

Traducción de Inés Baum



            Los cinco libros que conforman las escrituras más sagradas de los judíos tienen diversos nombres en diversas lenguas.  Solamente el nombre en hebreo transmite exactamente el contenido y no solo la estructura de estos libros.  “Torá” significa enseñanza.  Uno de los aspectos de la Torá que la ha hecho tan atractiva para tanta gente a lo largo del tiempo es que no sóo es una enseñanza sino que también enseña a enseñar.  La Torá, en sus propios términos, es tanto las enseñanzas de Dios para los seres humanos como el libro de texto de los hombres para enseñarse mutuamente.

           El mejor ejemplo de la Torá como un documento que requiere de la educación es una línea del Shemá:  “Estas palabras que te ordeno hoy... las inculcarás a tus hijos, y hablarás de ellas” (Dt. 6:6-7).  Aunque no tenemos que esperar a llegar al Deuteronomio para darnos cuenta de la importancia de la educación.  En la parashá de esta semana, en el Libro del Génesis, Dios  dice   sobre Abraham:  “Yo lo he conocido, a fin de que mande a sus hijos y a su casa después de él, que guarden el camino del Señor, haciendo rectitud y justicia” – la'asot tzrdaka u-mishpat (Gn 18:18-19).

           La tarea de Abraham era proporcionar instrucción en la justicia y en la rectitud, temas, presumiblemente, aprendidos directamente de Dios. Abraham demuestra que ha aprendido la lección bien cuando hace responsable al maestro de aplicar Sus propias enseñanzas.  Cuando Abraham se entera de la intención de Dios de destruir Sodoma y Gomorra, usa las mismas palabras que Dios usó para enfrentarlo:  “¿Es así que Tú vas a destruir al justo con el malvado?...    Lejos de Ti el obrar de esta manera, que hagas morir al hombre justo(tzadik) con el malvado, y que el justo sea tratado como el malvado... ¿El Juez de toda la tierra no ha de hacer justicia (mishpat)?” ( Gn.18:23-25).

           El comentarista bíblico conocido como Kli Yakar (Efraín ben Aaron de Lunshits, 1550-1619) especula acerca del razonamiento subyacente en el reproche de Abraham a Dios.  Kli Yakar, citando el verso en el que Dios expresa su intento de “descender” a ver el clamor proveniente de Sodoma y Gomorra (Gn.18:21), encuentra un significado más profundo en la respuesta de Abraham a Dios.  Abraham razona que si Dios tuviera la intención de actuar contra las ciudades malvadas a través de mensajeros de destrucción, el resultado sería que los malvados y los rectos serían destruidos por igual.  Estos mensajeros (o ángeles), una vez sueltos en la tierra, no podrían distinguir entre los justos y los malvados.  Pero Dios tenía la intención de destruir las ciudades él mismo, sin intermediarios, y es claro que Dios sí puede hacer distinciones y no castigar a los justos junto con los malvados.

    La Torá no registra ninguna respuesta airada por parte de Dios ante el reproche de Abraham.  Por el contrario, el Maestro acepta Su propia enseñanza.  Más adelante en esta misma parashá, se afirma de forma explícita que Dios puso a prueba a Abraham al ordenarle ofrecer en sacrificio a su hijo Isaac.  Aunque el episodio de Sodoma y Gomorra no se presenta como una prueba, todo parece indicar que lo era.  Dios le dijo, en efecto, a Abraham:  “Yo te doy la responsabilidad de enseñar justicia.  Es suficientemente difícil enseñar justicia a otras personas.  ¿Puedes tú elevarte a un nivel de enseñanza aún más alto instruyéndome – a Mí?”  Dios aceptó el reproche de Abraham porque este reproche no era una falta de fe en Dios sino más bien una prueba de su fe.  Abraham no presumió ante Dios; por el contrario, se mostró obediente.  La mejor manera en que un estudiante puede mantener la fe con su maestro es hacer que el maestro se apegue a sus propias enseñanzas.

Shabbat shalom

 

La publicación y distribución del comentario del Rabino Warshauer de la Parashá Vaierá ha sido posible gracias a la donación generosa de Rita Dee y Harold (z”l) Hassenfeld.

Este comentario ha sido traducido por la Unión Judía de Congregaciones de Latino América y el Caribe, con autorización del Dr. Ismar Schorsch, Rector del Seminario Judío de Teología. Esta versión en español no ha sido supervisada por el Dr. Schorsch. Traducido por Inés Baum, de la Congregación B’nei Israel, Costa Rica - Revisado por el Rabino Gustavo Kraselnik, de la Comunidad Israelita de El Salvador. Puede leer la versión original en ingles, en este mismo website.

 

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Última actualización:    16 de junio, 2003