|
El
momento de la verdad ha llegado. Con Benjamín acusado de robo y sentenciado
a la esclavitud, José espera para ver la reacción de los otros hijos de
Jacob. José cree que tras su bien orquestada trama, la verdadera
personalidad de sus hermanos quedará expuesta.
La parashá
de esta semana comienza con la súplica de Judá a José, virrey egipcio, de
liberar a Benjamín y apresarlo a él en su lugar. La elocuente petición
de Judá cuenta la interacción entre el funcionario egipcio y su hermano, así
como las circunstancias familiares de la casa de Jacob. Según dice
Judá, Benjamín, el hijo menor de la familia, es demasiado valioso a los ojos de
su padre por ser el único recuerdo vivo de Raquel, su esposa muerta.
En conclusión, Judá asegura que si tiene que regresar a Canaán sin
Benjamín, no podrá soportar ver el dolor y el sufrimiento de su
padre.
Las
palabras de Judá conmueven el alma de José, como nos dice la Torá:
"Velo iajol Iosef lehitapek. . ." "José entonces, no pudiendo contenerse delante de todos los que al lado de él estaban, exclamó: Haced que
salgan todos de mi presencia! Y no quedó nadie con José, cuando él se dio a conocer a sus hermanos." (Etz Hayim, Génesis 45:1)
Al ser
testigos de la fuerte reacción de José ante la súplica de Judá, nos
preguntamos qué es exactamente lo que lleva a José hasta el límite de sus emociones. ¿Qué es lo que dice Judá que empuja a José a revelarse a sí
mismo en ese momento?
Rashi,
nuestro comentarista más confiable, supone que, dado que el estallido
emocional de José se yuxtapone a la evacuación de sus sirvientes egipcios,
la auto acusación de Judá avergüenza a José. El virrey de Egipto teme que
cuando estos supuestos espías sean presentados como sus hermanos, la reputación
de la familia, y la suya por asociación, estarán ya manchadas en
Egipto y en la corte del Faraón.
El análisis
de Rashi nos ayuda a comprender la realidad del momento, aunque
existen otras interpretaciones que incorporan el contexto más grande de los
sueños de José y el pacto patriarcal. Tan pronto como José se quita la
máscara, le pide a sus hermanos que no se preocupen por haberlo vendido
como esclavo tantos años antes: "Ki lemelija shelajani Elojim lifnejem," -
"que para preservar vida me envió Dios delante de vosotros" (Etz Hayim,
Génesis 45:5). José cree firmemente que el plan preordenado de Dios incluye
la supervivencia de toda su familia y del mundo civilizado. Es por esto
que José guarda provisiones para Egipto para las épocas de abundancia y de
hambruna, y le asegura a su familia el traslado seguro a una nueva
tierra.
El
desenlace de la historia de José no solo afirma sus sueños de juventud sino
que también actualiza la primera parte del pacto de Dios con los patriarcas y matriarcas. Al asentarse la familia de Jacob en Egipto,
el Primer Acto de la épica de los hijos de Abraham, Isaac y Jacob llega a
su fin. Con semejante epifanía, que sus sueños se realizan y el futuro de su
pueblo está asegurado, ¿cómo esperar que José pueda contener sus
emociones?
Además,
podríamos decir que el hecho de apoyar a los hermanos es el primer reto al
que se enfrenta la humanidad, tras ser expulsada del Edén. Después de
asesinar a su hermano, Caín pronuncia la eterna pregunta, "Hashomer ahi
anoji," "¿Soy yo acaso guarda de mi hermano?" (Etz Hayim, Génesis 4:9)? En
el comentario del Génesis del Seminario Teológico Judío, Nahum Sarna afirma
que las siete veces que se habla en este capítulo de la relación obviamente
fraternal entre Caín y Abel hacen énfasis y nos enseñan que, efectivamente,
el hombre debe ser guardián de su hermano.
En Génesis
45, con la repetición de la palabra hebrea para hermano, aj, José responde
tanto a las palabras y acciones de Judá como a la primera y desastrosa confrontación
entre los primeros hermanos en la Torá. En otras palabras, la
explosión emocional de José brota al escuchar la apasionada petición de Judá,
que abarca mucho más que la historia de su familia, en un contexto mucho
más amplio que afecta a todos los hijos de Adán y Eva.
Sin
embargo, el énfasis en el reto de ser guardián de los hermanos continúa
a lo largo de todo el Génesis. Tristemente, los esfuerzos en pro del compañerismo de generación tras generación se van haciendo mas difíciles,
por causa de la envidia, la competencia y la avaricia.
Un
ejemplo: José, al principio de su impresionante odisea, se atreve a hablar
a sus hermanos en nombre de su padre. Poco después, habiéndose perdido, José
habla con un extraño que le pregunta qué es lo que quiere. A mis hermanos
estoy buscando (Etz Hayim, Génesis 37:16), contesta, lo que pareciera ser
una pregunta directa sobre la localización física de sus hermanos, pero que
en realidad equivale a la expresión de un deseo profundo de estar en comunión
y vivir en armonía con sus hermanos. Aun mas, podemos entender las
palabras de José como su respuesta personal, afirmativa, a la pregunta
propuesta por Caín varias generaciones atrás; así es como percibe José que se
debe cuidar a los hermanos.
En
nuestro relato de esta semana, José se siente abrumado por la compasión de
Judá por su padre y su hermano Benjamín. No es solo que Judá esté dispuesto a
tomar el lugar de su hermano, sino también que no quiere contribuir al
dolor de su padre. Al haber perdido a sus dos hijos, Judá ha aprendido lo
que puede significar una pérdida semejante para el alma. Aviva Zornberg
expone en su obra Génesis: El Principio del Deseo: Iniciado en la
fraternidad del dolor, Judá es capaz ahora de invertir toda la fuerza de su
persona en la prevención de su recurrencia. Con su compasión y valor, Judá
demuestra, frente a los ojos mismos de José, lo que significa ser un
hermano.
Al final,
el significado de lo que aprende José sobrepasa hasta sus sueños más locos.
Pierde el control de sus emociones porque no solo se han vuelto a reunir
los hermanos, sino que también la humanidad finalmente ha probado que es
capaz de apoyar la responsabilidad de la hermandad.
Que
nuestra generación sea bendecida con la compasión, el respeto mutuo y la
paciencia, para que podamos actualizar el sueño profético de convertir
nuestro mundo en una comunidad global henchida de paz, amor, prosperidad,
entendimiento y, sobre todo, fraternidad.
Shabat shalom
Charles Savenor
La publicación y distribución del comentario del Rabino Savenor
de Parashat Vaigash ha sido posible gracias a la generosa donación
de Rita Dee y Harold (z"l) Hassenfeld.
|