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Parashat
Vaigash Por el Rabino LEWIS WARSHAUER Becario del J.T.S. Comúnmente se acepta que el judaísmo promulga la libre elección. Los seres humanos pueden escoger la forma en que se comportarán y son responsables de sus elecciones. La fuente de esta enseñanza se remonta directamente a la Torá: "Pongo
delante de ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición; Maimónides, en
su código de leyes y creencias judías, apoya firmemente la "No dejéis
que entre en vuestras mentes lo que dice la gente estúpida entre Maimónides sostiene que, aún así, todo lo que el hombre hace en el mundo lo hace de acuerdo a la voluntad de Dios; al mismo tiempo, afirma que la responsabilidad por nuestros actos es nuestra. ¿Cómo puede ser ambas cosas? Se pregunta Maimónides. Así como es la voluntad de Dios que el mundo natural funcione de cierta manera, así mismo es la voluntad de Dios que la habilidad de los seres humanos para dirigir sus acciones recaiga en sus propias manos (Hiljot Teshuvá 5:2). No obstante,
Maimónides tiene que reconocer la incongruencia de la Torá en lo que respecta al libre
albedrío. Tiene que admitir que cuando, en el Libro del Éxodo, se dice que Dios
endureció el corazón de Faraón, nos vemos forzados a concluir que en ciertos casos Dios
sí interviene para limitar la En la parashá
de esta semana, en el Libro del Génesis, nos enfrentamos a un tipo diferente de problema,
siempre relacionado con el libre albedrío: el criterio de que las acciones humanas son
escogidas libremente, pero sus consecuencias son determinadas por Dios. Iosef, después de
haber ocultado su identidad a sus hermanos, finalmente les revela quién es en realidad. Lo mismo sucede tras la muerte de su padre, cuando Iosef le dice a sus hermanos: "Vosotros os propusisteis contra mí el mal, pero Dios lo propuso para bien" (Gn 50:20). Nahum Sarna, en
su comentario sobre este versículo, explica que "Dios puede utilizar los propósitos
malvados de los hombres como instrumento para alcanzar un bien último, más allá del
conocimiento, deseo o comprensión de los agentes humanos involucrados. Lo que puede
parecer una sucesión al azar de incidentes disparatados es en realidad un proceso, para
que lo que ha pasado y lo que pasará cobre un nuevo significado visto desde la
perspectiva del tiempo de Dios." Sarna refuerza este punto de vista de la teología
bíblica con varias citas tomadas del Libro de los Proverbios, como Lo que se infiere tras examinar las declaraciones y relatos de la Torá es que ésta no habla unívocamente cuando se trata del libre albedrío. La falta de absolutismo de la Torá sobre este punto se refleja en la manera en que muchos judíos, a través de los siglos, se han conducido a sí mismos. El modelo de funcionamiento era: Cumple con las mitzvot como si fuesen un asunto de elección personal, pero no presumas de saber el resultado de tus acciones. La lección que enseña Iosef pareciera aplicarse no tanto a un individuo como a toda una nación. Iosef declaró que Dios hizo los arreglos para que su familia se salvara de la hambruna en Canaán. Entonces, ante esta afirmación, sería razonable extrapolar que según el punto de vista de la Torá, Dios no solo se preocupó de una familia en particular sino de la nación que eventualmente se desarrollaría a partir de ésta. En otras palabras, fue Dios quien guió el desarrollo del pueblo israelita. El pensamiento judío siempre ha hecho hincapié en que Dios, en un nivel supremo y separado de la elección humana individual, continúa guiando el destino del pueblo judío. Si no fuera así, sería difícil explicar cómo un pueblo desterrado de su patria por tantos años y perseguido en las tierras de su dispersión pudiera haber sobrevivido. Pero la supervivencia es tan solo el principio de la historia. Ése es el legado de Iosef. El gran interrogante, que Iosef no preguntó ni se esperaba de él que preguntara, es con qué fin aseguró Dios la supervivencia de la familia. Es una pregunta que todavía hoy nos tenemos que hacer los judíos. Hemos sobrevivido como un pueblo por muchísimo tiempo. Podría deberse a factores históricos humanos, y podría deberse a un plan divino. Cualquiera que sea la causa, la pura supervivencia no es el objetivo. La necesidad de cumplir una misión es la razón para esta supervivencia. La ausencia de un sentido de misión pone en peligro esa supervivencia. Una de las preguntas más apremiantes para los judíos en la actualidad es: ¿Cuál es exactamente nuestra tarea y cómo cumplimos lo mejor posible las palabras del Deuteronomio: "amando al Señor, tu Dios, obedeciendo Su voz y adhiriéndote a Él"? Shabat shalom, Ismar Schorsch
Ismar Schorsch es el Rector
del Seminario Judío de Teología. Este comentario ha sido traducido por la Unión Judía de Congregaciones de Latino América y el Caribe, con autorización del Dr. Ismar Schorsch, Rector del Seminario Judío de Teología. Esta versión en español no ha sido supervisada por el Dr. Schorsch. Traducido por Inés Baum, de la Congregación Bnei Israel, Costa Rica - Revisado por el Rabino Gustavo Kraselnik, de la Comunidad Israelita de El Salvador. Puede leer la versión original en ingles, en este mismo website. |
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