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Parashat
Shmot
Al final de su emocionante biografía de Abraham Joshua Heschel (que desafortunadamente solo contempló la fase europea de su vida), Edward Kaplan y Samuel Dresner reportan que llegó a Nueva York el 21 de marzo de 1940, a bordo del navío Lancastria. Al leer ese dato, por un momento me pregunté si por casualidad la familia Schorsch no habría llegado en ese mismo barco. Creía recordar que nuestra llegada había sido en marzo de 1940. Sin embargo, al revisar los archivos de mi familia, descubrí una tarjeta de identificación de mi hermana en la que se fijaba la fecha de nuestro desembarco el día 27 de marzo de 1940, a bordo del Georgic. Lo único que recuerdo personalmente de ese viaje es que todos estuvimos agobiados por los mareos.
Poco después, mi padre se presentó a las oficinas de la
Asamblea Rabínica del Seminario Teológico Judío, para aplicar a un trabajo como Rabino
Conservador. Había sido ordenado en 1928 en el Seminario predecesor de Alemania, el
Seminario Breslau; se había distinguido como Rabino en Hanover por los siguientes diez
años, y durante los quince meses que pasamos en Inglaterra esperando nuestra visa
americana se dedicó a aprender inglés. Por esa época, una pequeña congregación
en Pottstown, Pennsylvania, también se había acercado a la
Al observar en retrospectiva, nos damos cuenta de que
acontecimientos que suceden temprano en nuestras vidas parecieran presagiar eventos por
venir. Siempre en busca del orden, examinamos patrones para encontrar significados
especiales. La parashá de esta
En ambos casos, Dios toma la iniciativa de encontrar un
socio entre los hombres, y es por esto que comencé este comentario con una referencia a
Heschel. En 1951, aproximadamente seis años después de trasladarse del Hebrew
Union College al Seminario Teológico Judío, que Para Heschel, "la Biblia no
es la teología del hombre sino la antropología de Dios" (p.129), un compendio de
experiencias religiosas que tratan de la naturaleza caprichosa de la humanidad desde una
perspectiva divina. En contraste con el Dios abstracto, inmutable y distante de los
filósofos, Heschel se pronunció a favor de un Dios compasivo. La Biblia revela un
Dios lleno de ira y angustia, que trata siempre de alcanzar a una humanidad no receptiva.
"La filosofía Así pues, Moisés ante el arbusto ardiente representa una escena paradigmática de "Dios en Busca del Hombre", como llamó Heschel a su tratado filosófico más completo del judaísmo en 1956. Molesto por la rebeldía y la depravación humanas, Dios se siente impulsado a interceder, adular y regañar. El profeta exhibe una capacidad caritativa única que lo hace sensibilizarse del torbellino íntimo de Dios. Específicamente, una serie de cuatro verbos en el preludio a este encuentro subraya el grado de sensibilización de Dios ante el sufrimiento de Israel (2:24-25). Dios se vuelve hacia Moisés porque ya ha demostrado ser un hombre valeroso que no soporta ser testigo de actos de injusticia. En efecto, es probable que Moisés haya sido guiado hacia Horeb por su popia inquietud, disparada al escuchar la noticia de la muerte del faraón que quería terminar con su vida (2:23). Según un midrash maravillosamente perceptivo, la ausencia de tan siquiera un signo diacrítico en el texto señala la urgencia del llamado de Dios. Una vez que la atención de Moisés se ve poseída por el arbusto en llamas pero sin consumir, Dios se entromete y lo llama: "¡Moisés! ¡Moisés!" (3:4). En otras partes de la Biblia, cuando Dios llama a Abraham (Génesis 22:11), a Jacob (Génesis 46:2) o a Samuel (Samuel I 3:10) repitiendo dos veces sus nombres, una pequeña línea horizontal separa las dos palabras. En el caso que nos ocupa, falta esa línea, lo que sugiere al midrash un momento de mayor intensidad, semejante a una persona que se tambalea debajo de una carga demasiado pesada para ella, pidiendo a un amigo que le ayude a soportarla (Éxodo Raba 2:6). Literalmente, ¡una analogía radical que cuelga de un hilo! El tormento de Israel es una carga que Dios ya no soporta llevar por sí solo. Moisés debe venir en su ayuda.
En resumen, Dios se infiltra en el mundo para que lo
descubramos tanto en un arbusto común y corriente como en la cima de una majestuosa
montaña. De acuerdo con Heschel, otro midrash habla de lo que significa el que Dios
se enfrente a Moisés por medio de un arbusto, Ismar Schorsch
Ismar Schorsch es el Rector
del Seminario Judío de Teología. Este comentario ha sido traducido por la Unión Judía de Congregaciones de Latino América y el Caribe, con autorización del Dr. Ismar Schorsch, Rector del Seminario Judío de Teología. Esta versión en español no ha sido supervisada por el Dr. Schorsch. Traducido por Inés Baum, de la Congregación Bnei Israel, Costa Rica - Revisado por el Rabino Gustavo Kraselnik, de la Comunidad Israelita de El Salvador. Puede leer la versión original en ingles, en este mismo website. |
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