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Parashat
Va-Era
La
magia está prohibida en la Torá no porque sea ineficaz sino porque viola la
soberanía divina. En Éxodo se nos ordena: No tolerarás a una hechicera (22:17).
El Deuteronomio aclara: Que no se encuentre nadie entre vosotros que sea un agorero,
un adivino, alguien que pretenda predecir el futuro, un hechicero, un encantador o alguien
que invoca espíritus, o que consulta con los muertos (18:10-11). Lo extenso de la lista refleja cuán difundida
estaba la práctica de la magia en el antiguo Cercano Oriente. Su idea pagana subyacente era que los dioses, como
los humanos, estaban sujetos al destino, un reino meta-divino que los precedía y
trascendía. La magia explotaba la debilidad divina activando fuerzas meta-divinas para
inducir u obligar a los dioses a escuchar el mandato de los mortales. La Torá se erizaba ante tal contaminación de su
monoteísmo inclusivo. Has de ser integro con el Señor, vuestro Dios es la
manera en que el Deuteronomio resumió su condena de la magia (18:13) Nuestra fe debe ser
pura e indivisible. Esta
visión de la magia ilumina una trama secundaria del rápido relato, en la Parashá de
esta semana, de las primeras siete plagas que afligieron a Egipto. Además de la
confrontación titánica entre Moisés y Faraón, hay una competencia secundaria entre
Aarón y los magos de la corte. Moisés está a la cabeza con Aarón. Es él quien transforma su vara en una serpiente
frente a Faraón, y quien luego desencadena el inicio de las primeras tres plagas con otro
giro de su bastón. Faraón contrarresta con
sus magos. Mientras que ellos puedan igualar
las hábiles acciones de Aarón una por una, Faraón no oculta su desprecio. Hasta que en
la tercer plaga, que transforma el polvo en piojos, los sacerdotes vacilan y le confían a
Faraón que Esta es el dedo de Dios (8:15).
A pesar de ello, la resolución de Faraón continúa inquebrantable. El
objeto de la narración empero no es registrar la victoria de Aarón sino enfatizar la
diferencia en la ejecución. En contraste con
Aarón, quien simplemente lleva a cabo el mandato de Dios sin ninguna treta, los magos
emplean un ritual envuelto en secretos. Cada
vez la Torá notoriamente agrega la frase con sus hechizos para revelar la
fuente de su poder (7:11,22;8:3,14). La
eficacia de la vara de Aarón (o la de Moisés) fluye directamente de la voluntad de Dios,
sin el beneficio de técnicas ocultas. No ocurre lo mismo con la magia jactanciosa y
penetrante del antiguo Egipto, que es derivada y
limitada. A
pesar de su fracaso en mantenerse al mismo paso que Aarón los magos no parecen haberle
concedido plenamente la victoria. Ellos reaparecen en la sexta plaga, cuando la
Torá menciona en forma reveladora que los magos fueron incapaces de confrontar a
Moisés porque ellos, al igual que todos los egipcios, estaban afligidos por las llagas
(9:11) Hacia la cuarta plaga Moisés se ha hecho cargo.
Las plagas son ahora cosa suya. El
versículo sugiere que los magos de Faraón estaban tratando aún de competir. Pero, para entonces, su impotencia era total: no
pueden reproducir la plaga ni protegerse contra ella. Para
Martin Buber, en su aún valiosa búsqueda del Moisés histórico, la separación de la
magia de la religión yace en el centro del nombre personal que Dios revela a Moisés en
la zarza ardiente (3:14) y que se repite al comienzo de nuestra Parashá (6:2). La fuerza del nombre de Dios (Ehie Asher Ehie) es
la seguridad de una presencia sin intercesiones e inquebrantable, más allá de los
conjuros mágicos. Si la primera parte de la
declaración establece: No necesito ser conjurado pues siempre estoy contigo,
la segunda agrega pero es imposible conjurarme. Para
hacer el repudio inconfundible, Buber continúa: Es necesario recordar a Egipto como
el trasfondo para tal revelación: Egipto, donde el mago fue tan lejos como para amenazar
a los dioses que si no hacían su voluntad él no solamente traicionaría sus nombres a
los demonios, sino que también arrancaría el cabello de sus cabezas como se arrancan los
capullos de loto del estanque. Aquí la
religión era, en la práctica, poco más que magia regulada. En la revelación junto a la zarza ardiente, la religión queda exenta de su carácter mágico.
(Moses, Harper Torchbooks, pp. 52-53) (N de T: Pags. 86 y 87 en la versión en español de
Ediciones Iman, Bs. As, 1949 ). La
aversión a la magia puede ser también el factor que determinó la imperfección en el
perfil de Moisés. No era un orador
brillante. Al resistirse al llamado de Dios,
se describe a si mismo como soy torpe de palabra y torpe de lengua (4:10,
6:12). Y en verdad no convenció a Israel ni abrumó a Faraón con su elocuencia. Según Rabi Nissim Gerondi de Barcelona, líder
espiritual de la judería española en el siglo catorce, esa es, entre otras razones, la
causa por la que Dios escogió a Moisés. En
un país donde los conjuros eran todopoderosos, Dios no quería un líder que pareciera
derrotar a los Egipcios en su propio juego. Nadie debería creer que Moisés prevaleció
por su facilidad de lenguaje. Esto no era una
confrontación entre sistemas de magia que competían el uno con el otro. Solo Dios inició y generó los signos y las
maravillas que efectuaron la redención de Israel de Egipto. El impedimento de la palabra de Moisés acentuaba
el nuevo reclamo religioso que el Dios de Israel no podía ser prisionero de lo oculto.
(Abarbanel discutiendo Shemot). De
manera que la trama secundaria es en realidad la trama principal. El repudio de la magia refleja un profundo cambio
teológico, de una plétora de deidades secundarias a un solo Dios supremo, cuyo terreno
de acción es la historia más que la naturaleza, y cuyo favor se acopia adhiriéndose a
un nuevo y elevado modelo de moralidad.
Ismar Schorsch
Ismar Schorsch es el Rector
del Seminario Judío de Teología. Este comentario ha sido traducido por la Unión Judía de Congregaciones de Latino América y el Caribe, con autorización del Dr. Ismar Schorsch, Rector del Seminario Judío de Teología. Esta versión en español no ha sido supervisada por el Dr. Schorsch. Traducido por Martha Lichtenstein, de la Congregación Beth Israel, Aruba - Revisado por el Rabino Gustavo Kraselnik, de la Comunidad Israelita de El Salvador. Puede leer la versión original en ingles, en este mismo website. |
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