|
|
Comentarios sobre la Torah del Canciller
Schorsch
|
|
ITRÓ
5762 - Exodus 18:1 - 20:23 Esta semana leemos
la parashá Itró, cuyo enfoque primordial es la revelación en el Sinaí, y la
preparación del pueblo judío para ese singular evento en la historia del pueblo judío. Aparte de varios preparativos de carácter
espiritual y ritual, la creación de un sistema eficiente de liderazgo es un componente
práctico esencial de la preparación para este magno acontecimiento. Al principio de la
parashá, el suegro de Moisés, Itró, lo observa sentado desde la mañana hasta la noche,
juzgando a los miembros de su pueblo aun cuando éstos le vienen hasta con los problemas
más insignificantes. Como Dios le ha dado a
los judíos los detalles de tan solo unas pocas de las mitzvot más básicas (Pésaj,
Shabat, circuncisión), Moisés es la única fuente de sabiduría divina en lo que
respecta a todos los demás interrogantes sobre ritual y relaciones interpersonales. Itró, al examinar
la situación, observa que no es bueno que Moisés sea el único guardián e intermediario
entre Dios y los Hijos de Israel. Dice
(Éxodo 18:18): "Navol tivol gam ata
gam ha'am hazé" la situación será ciertamente perjudicial para Moisés
y el pueblo judío. La raíz de navol
se abre a múltiples interpretaciones: podría
significar mermar o consumir, o podría implicar simplemente
confusión, tontería o degradación. Todos
esos significados son relevantes aquí; si Moisés persiste en ser el único líder, él
mismo se consumirá, y el pueblo, a falta de liderazgo e instrucción, descenderá a un
comportamiento básico, adoptando prácticas estúpidas y disparatadas basadas en su
entendimiento incorrecto. La entrega de la
Torá mitigaría y a la vez agravaría la crisis. Por
un lado, al poner la ley en manos de la nación se crea una comunidad conocedora y con
poder. Y sin embargo, al mismo tiempo, cada
nueva ley podría promover aún más oportunidades de desacuerdo, así como más
oportunidades para la interpretación. En
consecuencia, la creación de una infraestructura de liderazgo es un prerrequisito
necesario para la entrega de la Torá. Iitró
sugiere que al menos un 15 por ciento de la población elegible ejerza como delegada, ya
sea como líderes de decenas, cincuentenas, cientos o miles de personas. El proceso de
selección probablemente será difícil, por lo que Itró ofrece directivas detalladas,
relevantes hasta el día de hoy. Dice (Éxodo
18:21): Tú buscarás mikol ha'am - de
entre todo el pueblo anshei jail
hombres de valor ir'ei Elohim
temerosos de Dios anshei emet
hombres de verdad v'sonei betza
que aborrezcan el soborno." Cada uno de estos
criterios es vital no solo para los líderes tribales de la época de Moisés sino
también para los líderes de nuestras propias comunidades.
En primer lugar, Itró sugiere que los líderes sean electos de entre todo
el pueblo. El liderazgo no debe ser
determinado por el parentesco ni por el estatus social, sino por las habilidades que posea
cada cual. Por supuesto, somos afortunados
de vivir en una generación que ha llevado este principio un paso más adelante y que
reconoce la capacidad de liderazgo tanto de hombres como de mujeres. El criterio
siguiente, anshei jail (hombres de valor), ha sido traducido por muchos
comentaristas, incluyendo a Rashi, con el significado de riqueza más que de valor en la
batalla, a veces asociado con la palabra jail.
Este significado de la palabra se refleja en el último capítulo de
Proverbios (31:10-31), donde se describe una eshet jail, frase usualmente traducida
como una mujer virtuosa. Un
sorprendente número de atributos meritorios que se le adjudican a ella son de naturaleza
económica: hila , teje, y vende los textiles
que salen de sus manos, tiene habilidad para el comercio y para traer alimento desde
lejos. Itró diría que un líder debiera
tener la seguridad económica suficiente para, al menos, ser inmune a la tentación o tal
vez más que eso, tener los recursos para poner su dinero donde está su boca. Ir'ei Elohim (temerosos
de Dios) evoca a aquellos que tienen una sensibilidad teológica muy rica y que pueden
ejercitar el liderazgo espiritual; en nuestros días, los rabinos, cantores y otros
maestros que sirven idealmente como modelos de piedad. Con la frase anshei
emet (hombres de verdad), Itró se refiere, en el nivel más básico, a aquellos que
eran conocidos por su honestidad. En un
contexto intelectual, esta característica toma una dimensión adicional en nuestros
días. Aquellos que aplican metodologías
rigurosas y objetivas a los textos sagrados y a las tradiciones del judaísmo pueden a
veces descubrir verdades o realidades históricas que no armonizan con los puntos de vista
tradicionales. Pensamos en estos eruditos
como seres que viven en una torre de marfil, aislados de las consideraciones
prácticas de la sociedad. De hecho, estos
descubrimientos son esenciales, ya que nos retan a continuar luchando por creencias y
prácticas judías que son tan auténticas como intelectualmente honestas. La última
categoría, sonei betza (que aborrecen el soborno), es tal vez la más básica. Es mucho más que un simple odio al soborno o a la
corrupción. Más bien refleja un compromiso
con la justicia social, y la habilidad de apreciar juicios morales que podrían no ser
discernibles desde el punto de vista de la ley. La intención de
Itró era que estos criterios se aplicaran en forma conjunta. Cada líder tendría que ser un hombre
renacentista: un líder espiritual, un sabio,
una persona justa y tan rica como para no verse influenciada por presiones financieras, y
que hasta pudiera involucrarse en actos de filantropía.
Este es un patrón difícil de aplicar: el Talmud (Gittin 59a) enseña que
desde la época de Moisés hasta el final de la era talmúdica, hubo tan solo tres
líderes que combinaron la grandeza y la Torá en una sola persona, y la
historia judía posterior, sin hablar de nuestra propia generación, ha visto muy pocos
líderes de semejante calidad. En vez de eso,
personas con distintas fortalezas debieran unirse para crear una comunidad vital. No es fácil armonizar estos intereses tan
diferentes. La verdad religiosa e
intelectual, la justicia social y la responsabilidad financiera, cada una proclama sus
propios valores absolutos, y a menudo una comunidad u organización valorará uno de los
modelos sobre los otros, a veces con resultados desafortunados. La entrega de la
Torá fue un momento definitivo en la formación del pueblo judío, pero no pudo llevarse
a cabo hasta tanto la nación no estuvo preparada para recibirla. Hoy por hoy, también necesitamos de los demás
los piadosos y los filántropos, los eruditos y los activistas sociales para
conformar una comunidad completa y saludable. Solo
cuando trabajamos juntos y reconocemos los dones que otros traen al esfuerzo conjunto es
que nosotros, tal como nuestros ancestros en el Sinaí, nos hacemos merecedores de recibir
el obsequio de la Torá. Shabat Shalom.
Ismar Schorsch es el Rector
del Seminario Judío de Teología. Este comentario ha sido traducido por la Unión Judía de Congregaciones de Latino América y el Caribe, con autorización del Dr. Ismar Schorsch, Rector del Seminario Judío de Teología. Esta versión en español no ha sido supervisada por el Dr. Schorsch. Traducido por Inés Baum, de la Congregación Bnei Israel, Costa Rica - Revisado por el Rabino Gustavo Kraselnik, de la Comunidad Israelita de El Salvador. Puede leer la versión original en ingles, en este mismo website. |
|
|
|
|
|||||||