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Parashá Vaikrá
Levítico 1:1-5:26
3 de Nisán, 5762
Por el Rabino Matthew Berkowitz,
senior rabbinic fellow
Traducción de Inés Baum
Esta semana
comienza la lectura del tercer libro de la Torá, Vaikrá, también llamado en hebreo
Torat Kohanim, "enseñanzas de los sacerdotes", y Levítico en latín. Tanto los
eruditos modernos como los comentaristas tradicionales dan importancia a la posición que
ocupa Vaikrá, literalmente en el corazón de los Cinco Libros de Moisés. Semejante
posición de Vaikrá demuestra la centralidad de sus enseñanzas en la experiencia
israelita, especialmente en lo tocante al culto de sacrificios practicado por los
israelitas durante los periodos del Primer y el Segundo Templos. Además, así como su
contexto habló durante el período bíblico al corazón del israelita, así mismo nos
habla hoy esta parashá a nosotros, específicamente a la esencia de lo que significa ser
un judío conservador conocedor y observante. Nuestra parashá comienza: "Y Él
Llamó a Moshé, y Dios le habló desde la tienda de reunión, diciendo: 'Habla a los
hijos de Israel y diles ...'" (Levítico 1:1). Estas palabras introductorias iluminan
seis aspectos de nuestra relación con el Judaísmo Conservador.
Rashi (1040-1105) sugiere que Vaikrá ("y Él llamó") es "una forma de
demostrar afecto"; puesto que es el modo usado por los ángeles oficiantes al
hablarse unos a otros, como se dice: "Y uno llamó al otro y dijo, santo, santo,
santo es el Señor de los Ejércitos." Para Rashi, el llamar a otro individuo
representa el deseo de crear una relación, tal y como los ángeles se llaman unos a otros
mientras alaban a Dios. Aquí, al principio del Levítico, una voz llama a Moisés,
haciendo más profundo el lazo de compromiso que ya existe con este profeta de profetas.
Dentro de nuestras comunidades conservadoras nosotros, como los ángeles, debemos
llamarnos unos a otros y llamar a Dios, desarrollando un vocabulario común de respeto y
una búsqueda compartida de la santidad.
El Rabino Meir ben Baruj de Rotenburgo (1215-1293) hace énfasis en la manera poco usual
en la que está escrita la palabra Vaikrá, con una pequeña alef al final de la palabra.
Según una enseñanza que aprendió de su maestro, el Maharam explica: "Moisés,
quien era conocido por su humildad, quería escribir la palabra vaiakir, que indica
casualidad; Dios no le habló a Moisés directamente sino que más bien se le apareció en
una visión o en un sueño. Dios le dijo a Moisés que escribiera Vaikrá con alef, para
significar que Dios llamó a Moisés, a propósito. Moisés sugirió un término medio:
Escribiré Vaikrá con una alef pequeña." Por lo tanto, la primerísima palabra del
Levítico contiene en sí una lección de humildad. Aunque el midrash le habla
específicamente a la persona de Moisés, nos habla en forma universal a cada uno de
nosotros cuando nos disponemos a enfrentar nuestras propias vidas religiosas.
El profesor Ze'ev Falk z"l (1923-1998) continúa con un tercer comentario, señalando
que el principio de nuestra parashá es completamente ambiguo ("Y él llamó a
Moisés"). ¿Quién está llamando a Moisés? Según Falk, "Para Moisés no
está nada claro quién le está llamando. Solo cuando Dios le habla desde la tienda de
reunión Moisés entiende que el llamado viene directamente de Dios." La ambigüedad
de esta voz imperativa al comienzo de la parashá se dirige a nosotros íntimamente en
nuestra condición de Judíos Conservadores. ¿Reconocemos nosotros, al menos al
principio, que esa voz que nos llama es la voz de Dios? ¿O proviene la voz de alguna otra
fuente? ¿Es acaso la voz de la comunidad, como le gustaría hacernos creer a Mordejai
Kaplan? ¿O es la voz de la conciencia? ¿Es la voz de generaciones de israelitas y
judíos a través de la historia? Como judíos conservadores, éstas son el tipo de
preguntas que nos hacemos continuamente. Sin embargo, no importa cómo identifiquemos esa
voz al principio, al final, al acercarnos cada uno de nosotros a nuestra propia
"tienda de reunión", llegamos a reconocerla como la voz de Dios.
Falk nos hace volvernos a la parashá de la semana pasada, Vaiakhel-Pekudei, para señalar
otro punto importante. Vaiakhel-Pekudei, que termina el Libro del Éxodo, trata "el
aspecto comunitario de la Tienda de Reunión. Aquí, el Levítico continúa con la Tienda
de Reunión pero trata de los sacrificios individuales. No es suficiente tener el servicio
comunitario a Dios sino que también se necesita el trabajo del individuo." Esta
yuxtaposición nos recuerda la importancia del papel de los planes de cada individuo al
forjar la identidad de la comunidad. Una comunidad no es una masa anónima de individuos,
sino una amalgama preciosa de individuos talentosos y visionarios que trabajan por un
objetivo común. Nuestro objetivo colectivo como Judíos Conservadores es crear
comunidades conocedoras, observantes y con ganas de aprender. Esto solamente sucederá
cuando los individuos, cada uno por separado, tomen sus decisiones basados en los valores
judíos: elegir vivir a distancias cortas de la sinagoga, por lo que las comunidades
observantes se construyen alrededor de nuestras sinagogas; enviar a los hijos a la escuela
judía, observar el Shabat y el kashrut, y aprender Torá.
La yuxtaposición de la Parashá Vaikrá y la Parashá Vaiakhel-Pekudei admite aún más.
Vaiakhel-Pekudei termina con la conclusión del Tabernáculo, la culminación de un
esfuerzo intensivo por parte del pueblo. La Parashá Vaikrá comienza con un llamado. El
mensaje es claro: son las acciones o los hechos de los israelitas los que finalmente
provocan que Dios llame a Moisés. Entonces, involucrarse en el cumplimiento de las
mitzvot provoca el que uno escuche la voz de Dios.
Para finalizar, el Sfat Emet, el Rabino Iehuda Leib Alter de Ger (1847-1905), nos agrega
la sexta propiedad: "Nunca debemos creer que hemos cumplido con nuestra obligación,
sino que debemos hacer más para poder escuchar más para hacer más constantemente."
Como Judíos Conservadores, debemos ser judíos siempre-en-lucha, nunca debemos
contentarnos con hacer el mínimo y siempre debemos tratar de aprender y de observar más.
La atención a estas seis propiedades que se llaman entre sí en el lenguaje de las
relaciones; tratarnos los unos a los otros con un grado generoso de humildad, entender la
voz imperativa que nos está llamando a través de la Torá, reconocer la importancia del
individuo en la creación de la comunidad seria, ser activos en el cumplimiento de las
mitzvot para así escuchar la voz de Dios, y luchar siempre por ser mejores observantes,
tienen el potencial de crear una comunidad seria de judíos conservadores conocedores y
observantes. Mi esperanza y bendición es que cada uno de nosotros llegue a tener la
perspicacia y profundidad espiritual que nos permita escuchar ese llamado que escuchó
Moisés, mientras trabajamos para establecer una Tienda de Reunión en la que encontremos
la gloria de Dios en toda su plenitud.
Shabat Shalom.
La publicación y
distribución del comentario del Dr. Schorsch sobre la Parasha Tzav ha sido posible
gracias a la generosa donación de Rita Dee y Harold (z"l) Hassenfeld.
La traducción del
comentario de Parashat Hashavua del Rabino Dr. Ismar Schorsch es realizada por la Unión
de Congregaciones Judías de Latinoamérica y El Caribe www.ujcl.org
Esta traducción
puede ser reproducida citando su origen.
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traducción en memoria de un ser querido o en honor de algun acontecimiento
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Este comentario ha
sido traducido por la Unión Judía de Congregaciones de Latino América y el Caribe, con
autorización del Dr. Ismar Schorsch, Rector del Seminario Judío de Teología. Esta
versión en español no ha sido supervisada por el Dr. Schorsch. Traducido por Inés Baum,
de la Congregación Bnei Israel, Costa Rica - Revisado por el Rabino Gustavo
Kraselnik, de la Comunidad Israelita de El Salvador. Puede leer la versión original en
ingles, en este mismo website. Esta traducción puede ser reproducida citando su
origen. |