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SHAVUOT 5762
17-18 de mayo, 2002
6-7 de sivan, 5762
Por el Rabino Dr. Ismar Schorsch,
Rector del Jewish Theological Seminary
Traducción de Inés Baum
Existen buenas
razones para asociar la confirmación con el festival de Shavuot. Mucho antes del siglo
XIX, líderes religiosos judíos sentían que era apropiado usar la conmemoración de la
entrega de la Torá en el Monte Sinaí para atraer a los jóvenes debajo del palio.
Encontramos, por ejemplo, en los siglos XII y XIII en la Francia-Alemana (el mundo
ashkenazi) una elaborada ceremonia para involucrar a los niños dentro de la órbita de la
Torá en Shavuot. Según Eleazar ben Judá de Worms: Es la costumbre de nuestros
ancestros el sentar a los niños a estudiar en Shavuot, pues en ese día nos fue dada la
Torá (Ivan G. Marcus, Rituales de la Infancia, pág. 26). Sentado en el regazo del
maestro, el niño repetía las letras del alfabeto hebreo escritas en una tabla para
después lamer la miel que cubría cada una de ellas. Claramente, el simbolismo daba fe de
la esperanza de que el estudio de la Torá sería una fuente inagotable de alegría y
satisfacción.
En el siglo XIX, a pesar de todos los cambios que se dieron en la vida judía debido a la
emancipación, Shavuot continuó centrándose en los niños. Para entonces, el rito
de iniciación tradicional en la Europa Occidental había sido descontinuado. En su lugar,
los rabinos modernos idearon una ceremonia con la que culminaría la educación judía de
los niños. Diversos motivos convergieron para ello: la incomodidad con respecto a la
temprana edad del bar mitzvá (en una época en que la noción de infancia se estaba
expandiendo), el deseo de prolongar los años de estudios judaicos y la igualdad
incipiente (esto es, una ceremonia religiosa que incluyera a las mujeres jóvenes). En
consecuencia, la confirmación se constituyó en una ceremonia de transición a la edad
adulta real, una declaración pública de lealtad a la Torá hecha por hombres y mujeres
jóvenes (generalmente a los dieciséis años) en medio de su conmemoración como texto
fundamental del judaísmo. La socialización de la nueva generación al ethos del grupo
era todavía el objetivo del ritual.
Pero últimamente la confirmación ha adoptado otro ritual aún más común durante la
época, enfocado en los adultos: celebrar un Tikún Leil Shavuot en la primera noche del
festival. Muchas sinagogas organizan actualmente una tarde o una noche completa dedicada
al estudio de la Torá antes de los servicios de la mañana, cuando leemos la entrega de
los Diez Mandamientos. Este es un rito de reafirmación más que de iniciación. Nos
adentramos profundamente en aquello que estamos a punto de aceptar de nuevo. El esfuerzo
que tenemos que hacer para mantenernos despiertos es una medida de nuestra lealtad a lo
que estamos estudiando. Aparte de su carácter no convencional, el ritual agrada a mucha
gente porque al profundizar nuestro conocimiento de la Torá, al mismo tiempo ayuda a
fortalecer el sentimiento de comunidad.
El Tikún Leil Shavuot es un legado de la erupción de la Cábala en el siglo que siguió
al trauma de la expulsión de España en 1492, una transformación en la conciencia que
modificó la práctica del judaísmo en diversas formas. El Zohar, en un atrevido vuelo de
imaginación religiosa, ya en el siglo XIII había arado el terreno del que nacería este
ritual en el siglo XVI. Sobre la base del tan recurrente número siete, el Zohar hizo una
comparación entre el ciclo menstrual de la mujer y el período de cuarenta y nueve días
entre Pésaj y Shavuot. Después de que ha dejado de sangrar, la mujer todavía debe
contar otros siete días más antes de ser considerada ritualmente pura: Y cuando
ella sanare de su flujo, contará para sí siete días, después de los cuales quedará
pura (Levítico 15:28). Por analogía, los israelitas en Egipto estaban inmersos en
la impureza. El Éxodo no provocó una limpieza total. Para recibir la Torá tuvieron que
contar otras siete semanas, tras las cuales pudieron ser considerados completamente puros.
Como a menudo sucede en el Zohar, la intensidad de la experiencia religiosa solo se puede
ilustrar en términos eróticos. Ambos períodos de espera terminan en intimidad. Al
anochecer del último de los siete días adicionales, la mujer casada lleva a cabo el
ritual de inmersión en la mikvá, con el fin de pasar la noche de nuevo con su marido. El
Tikun Leil Shavuot es el equivalente funcional, una ceremonia de limpieza profunda
seguida por la unión, simbólicamente, de los aspectos masculino y femenino de Dios,
ehistóricamente, entre Dios e Israel. En resumen, el Zohar transformó la apariencia de
Shavuot de pacto a matrimonio, haciendo de la noche anterior un período de preparación,
de adornar a la novia con decorados a la altura de su consorte real (Zohar III, 97ªa).
Sin embargo, la fuerza de esta valencia no parece haber tomado forma ritual hasta el siglo
XVI, cuando la Cabalá se zafó de su confinamiento esotérico. Una famosa carta escrita
por el místico Salomón Halevi Alkabetz, autor del conocido poema Lejá Dodi que se
recita en el servicio de Kabalat Shabbat, hace mención de un Tikún Leil Shavuot en la
casa de José Caro, en algún momento anterior a 1536, cuando Caro residía en Safed.
Caro, destinado a convertirse en el mayor halajista de su época, había nacido en Toledo
en 1488. Como muchos exiliados españoles, buscó refugio en el clima más hospitalario
del imperio otomano, viviendo por un tiempo en Nicópolis y después en Adrianópolis.
Siendo él mismo un cabalista, Caro fue el anfitrión esa noche, de una reunión de almas
afines, para prepararse para Shavuot con una vigilia.
Apenas habían terminado de recitar los pasajes del Tanáj y comenzado el estudio de la
Mishná, cuando Caro cayó en una especie de trance de disertación automática.
Involuntariamente, habló con claridad, fuerza y belleza en nombre de la Mishná,
dirigiéndose a los presentes directamente. La voz los alabó por haber restaurado la
corona de Dios. Retrató un Dios en el exilio y embargado por el sufrimiento, grandemente
consolado por sus palabras de Torá. Si pudieran imaginar siquiera una centésima
milésima del dolor en el que me hallo, la alegría no entraría a vuestros corazones ni
la risa a vuestras bocas al recordar que por vosotros es que he sido tirado en el
polvo (Shlaj, Masejet Shavuot). La voz los incitó a continuar con el estudio y,
sobre todo, a hacer Aliá a Israel.
Impresionados e inspirados, el grupo se comprometió a no dormir al día siguiente y a
estudiar hasta la segunda noche de Shavuot. Esta vez la voz se dejó oír dos veces más,
la segunda a medianoche, intensificando su ruego por la Aliá. No falta mucho para la
venida del Mesías. También Dios necesita de la redención. El vívido relato de Alkabetz
de este extraordinario Tikún Leil Shavuot pretendía popularizar el ritual. El pasar la
noche estudiando ininterrumpidamente contribuía a reparar el desorden del mundo.
En 1622, cuando Isaías Halevi Horowitz llegó a Safed, se le permitió copiar el relato
de Alkabetz para incluirlo en su majestuoso compendio de meta-halajá, Shnei Lujot
Ha-brit, publicado en Amsterdan tras su muerte en 1649. Fue este trabajo tan inmensamente
popular, más que cualquier otro, el que lo convirtió en parte integral de la
normativa judía, al diseminar la Cábala en todos los rincones del mundo judío. La
aceptación creciente de la vigilia de Shavuot reflejó el enorme cambio de mentalidad. En
consecuencia, no fue por casualidad que Natán de Gaza en 1665, en un Tikún Leil Shavuot
celebrado en Gaza, cayó en un trance en el que anunció que Shabetai Tzvi era apto para
ser el Mesías (Scholem, edición hebrea, pág. 178).
Entonces, ritualmente hablando, Shavuot se ha visto profundamente enriquecido tanto por
los ashkenazis como por los sefardíes. El ritual es a la religión lo que la poesía es a
la prosa. Traduce ideas y valores, esperanzas y temores, teología e historia, a un
lenguaje del corazón. No hay necesidad de escoger entre privilegiar a adultos o a niños.
Un servicio completo en la sinagoga debe proporcionar enseñanzas para toda la vida, un
judaísmo para jóvenes y adultos, para judíos principiantes y avanzados, para aquellos
con inclinaciones románticas o inclinaciones intelectuales. Pero sobre todo, debe
pasar de generación en generación y fortalecer nuestra fe en estos tiempos oscuros.
Jag Saméaj y
Shabbat Shalom.
Ismar Schorsch
La publicación y
distribución del comentario del Dr. Schorsch de Shavuot ha sido posible gracias a la
generosa donación de Rita Dee y Harold (z"l) Hassenfeld.
La traducción del
comentario de Parashat Hashavua del Rabino Dr. Ismar Schorsch es realizada por la Unión
de Congregaciones Judías de Latinoamérica y El Caribe www.ujcl.org
Esta traducción
puede ser reproducida citando su origen.
Para suscribirse o
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a UJCL_parasha@yahoo.com. Si quiere dedicar la
traducción en memoria de un ser querido o en honor de algun acontecimiento
familiar. Escríbanos a UJCL_parasha@yahoo.com
Este comentario ha
sido traducido por la Unión Judía de Congregaciones de Latino América y el Caribe, con
autorización del Dr. Ismar Schorsch, Rector del Seminario Judío de Teología. Esta
versión en español no ha sido supervisada por el Dr. Schorsch. Traducido por Inés Baum,
de la Congregación Bnei Israel, Costa Rica - Revisado por el Rabino Gustavo
Kraselnik, de la Comunidad Israelita de El Salvador. Puede leer la versión original en
ingles, en este mismo website. Esta traducción puede ser reproducida citando su
origen. |