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Educación para Adultos

 
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PARASHAT VAETJANAN - SHABAT NAJAMU 5762
20 de julio, 2002                      11 de Menajem-Av, 5762
Devarim-Deuteronomio 3:23-7:11  

Por el RABINO JOSHUA HELLER,
director de educación a distancia del JTS
Reemplazando al Rabino Dr. Ismar Schorsch,
Rector del Jewish Theological Seminary

Traducción de Inés Baum
  

Las palabras del primer párrafo del Shemá, tomadas de Vaetjanan, parashá de esta semana, están entre las más importantes de toda la liturgia y sabiduría judías; lo más parecido que tenemos a un catecismo. Las palabras de Deuteronomio 6:4-9 proclaman la unidad de Dios y declaran el compromiso de fe más profundo. Señalan el umbral de las puertas de las casas judías, se recitan por la mañana y por la noche, y fueron las últimas palabras pronunciadas por muchas generaciones de mártires. También son palabras de vida y de renovación; el mandamiento "y las inculcarás a tus hijos" (6:7) se refleja en el intenso compromiso del judaísmo con la educación, que siempre ha distinguido a nuestro pueblo. Esta semana, esas palabras me han hecho pensar un poco diferente sobre un tema a menudo considerado dogma por los judíos americanos.

Nuestros sabios leyeron el versículo "Amarás a Adonai tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas" (Deut. 6:5) poniendo toda su atención en el compromiso sustentado por cada palabra. La asociación del shemá con el sacrificio de fe más grande está enlazado a la historia de Rabí Akiva, que enseñó "con toda tu alma: aún si Dios se apodera de tu alma", para después cumplir con su propia enseñanza, muriendo como un mártir con las palabras del shemá en sus labios (Talmud Berajot 61b). Otros sabios enfocaron su atención en las palabras bejol meodeja, "con todas tus fuerzas", explicando su significado como "con todas tus riquezas terrenales". Rabí Eliezer ben Iaakov pregunta: Si uno deb amar a Dios hasta el punto de dar la vida misma, ¿no es un poco superfluo demandar las posesiones? ¿Existe más de una respuesta razonable a la pregunta "Tu dinero o tu vida"? Jack Benny, comediante, en una de sus clásicas rutinas, respondió: "No me apresuren, lo estoy pensando". En efecto, según Rabí Eliezer ben Iaakov, hay personas para las que el sacrificio financiero es igual de difícil, por lo que la Torá los menciona a ambos.

Aún así, eso no significa que debemos sacrificarnos por todas y cada una de las mitzvot. Solamente tres transgresiones merecen que demos la vida por evitarlas. Asimismo, mientras que algunas prohibiciones no se deben violar sin importar lo que nos cueste, otras se pueden observar más levemente cuando estamos pasando por un mal momento económico. Aún ciertos mandamientos categóricos pueden obviarse si el gasto es demasiado grande. Por ejemplo, no necesitamos gastar más de una tercera parte de nuestras riquezas para cumplir con cualquier mitzvá (Talmud, Bava Kama 9a-b, Tosafot), o dar más del 20% de nuestros activos anualmente para caridad (Talmud Ketubot 50a).

Aún así, es sorprendente que el mandamiento de "bejol meodeja" y sus consiguientes restricciones puedan tener alguna aplicación en la comunidad judía americana, que es una de las más ricas en toda la historia judía. Y sin embargo, el costo de criar una familia judía comprometida ha subido enormemente. Responsabilidades y expectativas sociales tales como ser miembro de una sinagoga, comprar comida kosher, asistir a campamentos de verano judíos y celebrar fiestas de Bar Mitzvá hacen que el reto aumente para aquellas familias que no son ricas pero que desean vivir una vida judía "rica".

Una de las cosas más caras, pero que al mismo tiempo constituye una de las inversiones más importantes, es la educación judía, veshinantam levaneja. El surgimiento de escuelas formales comunitarias o afiliadas a algún movimiento por todo el país ha hecho posible que, tal vez por primera vez en la historia de esta nación, la próxima generación de niños judíos sea más educada y comprometida que la generación que la crió. Esa inversión requiere de un capital substancial. Para algunas familias con suerte, hacerle frente a estos gastos no les es difícil; muchas otras deben enfrentar los gastos con determinación y sacrificio, o hasta con ayuda de la misma comunidad. Para otras, no es un asunto de desinterés en la importancia de la educación judía, ni por sentirse comprometidos por principio con el valor de la educación pública, sino más bien un asunto de
dólares y centavos, lo que los hace evitar hasta el pensar en considerar la mejor educación judía posible para sus hijos.

Es precisamente esto lo que me ha hecho creer que ha llegado el momento de reconsiderar algo que
desde hace mucho tiempo es otra especie de catecismo en los círculos judíos de política pública: la
oposición a los bonos escolares. Existen muchas variaciones sobre el tema de los bonos, que en ciertos distritos escolares le permite a los padres tomar una parte del presupuesto otorgado a la educación de sus hijos y aplicarlo al pago de la matrícula en una escuela de su preferencia. Una decisión reciente de la Corte Suprema sobre este problema le otorga ahora la oportunidad de implementar tales programas a las comunidades individuales y a los distritos escolares. Abre la puerta para que los fondos educativos locales se trasladen a escuelas privadas religiosas o seculares, en un nivel nunca antes visto en este país, aunque común en muchos otros países occidentales, como Canadá y Francia.

Los temas que se tratan son bastante complejos, y cada uno de los argumentos tradicionales en contra de los bonos tiene su correspondiente contra argumento. El argumento más común entre la comunidad judía en contra de los bonos tiene que ver con los principios constitucionales: como minoría religiosa, nosotros los judíos corremos mayor riesgo al disminuir las barreras entre iglesia y estado. Algunos sostienen que el tema de los bonos escolares es en realidad una repetición del enunciado "tu dinero o tu vida"; el cambiar apoyo financiero por seguridad ante el riesgo de peligros políticos y culturales más profundos, que podrían resultar de la mezcla entre gobierno y religión. Y no obstante, ya existen conductos bien definidos que atraviesan la barrera. Muchas escuelas se aprovechan de los programas gubernamentales para proveer asistencia especial en educación, transporte en autobuses, textos y computadoras. Fondos federales y estatales a menudo se destinan a suplir las necesidades de estudiantes en colegios y universidades privadas, con afiliación religiosa. Estudiantes del Seminario Teológico Judío comparten programas de pre-grado con alumnos de Columbia y Barnard, combinando estudios seglares y judaicos, beneficios de ayuda federales y
estatales, y nada de esto ha llevado al colapso de la libertad religiosa o de las universidades públicas.

Otros líderes judíos discuten desde una perspectiva utilitaria. Algunos proclaman el valor de un sistema escolar público, vigoroso y bien sustentado, que crea un público educado y a la vez integra clases y grupos étnicos distintos. En muchas comunidades, sin embargo, las escuelas públicas distan mucho de estar integradas, y las diferencias entre razas y clases sociales están bien establecidas desde el kindergarten. Otros arguyen que los bonos son de poca utilidad para las escuelas judías, puesto que una beca de $1,500, aunque cubre la mayor parte de las mensualidades de un niño en una escuela católica o pública, tiene un impacto mucho menor en la colegiatura de una escuela que cobra alrededor de $10,000. Queda mucho por hacer, usando los recursos que ya tenemos dentro de la comunidad judía, para lograr que la educación judía de calidad sea asequible a todas las familias que la deseen, pero aún así cientos de dólares por estudiante podrían marcar la diferencia, particularmente al combinarse con los resultados de los otros pasos que se deben dar.

Una sociedad justa no debe ignorar las preocupaciones "parroquiales", siempre que se dirija a cada uno con justicia. Todavía queda por ver cómo se implementarán los bonos y la elección de escuela en las distintas comunidades, pero es responsabilidad de todos, e interés de todos, el asegurar una educación de calidad para todos los niños en nuestra sociedad. Como judíos que valoramos "veshinantam levaneja" (enseñar a nuestros niños), tenemos la responsabilidad extra de asegurarnos que nuestros niños no se queden atrás en este proceso, de crear un sistema educativo judío robusto y hacer este sistema accesible a todas las familias judías que quieran participar de él. He aquí una mitzvá más que las familias pueden observar sin contemplar las implicaciones de mal agüero de "bejol meodeja".

Shabat Shalom,

Joshua Heller

La publicación y distribución del comentario del Rabino Heller de la Parasha Vaetjanan ha sido posible gracias a la generosa donación de Rita Dee y Harold (z"l) Hassenfeld.

 

La traducción del comentario de la Parasha Vaetjanan del Rabino Heller es realizada por la Unión de Congregaciones Judías de Latinoamérica y El Caribe www.ujcl.org

Esta traducción puede ser reproducida citando su origen.

Para suscribirse o dejar de recibir el comentario de la parasha del Rabino Dr. Schorsch envíennos un e-mail a UJCL_parasha@yahoo.com. Si quiere dedicar la traducción en memoria de un ser querido o en honor de  algun acontecimiento familiar. Escríbanos a UJCL_parasha@yahoo.com

Este comentario ha sido traducido por la Unión Judía de Congregaciones de Latino América y el Caribe, con autorización del Dr. Ismar Schorsch, Rector del Seminario Judío de Teología. Esta versión en español no ha sido supervisada por el Dr. Schorsch. Traducido por Inés Baum, de la Congregación B’nei Israel, Costa Rica - Revisado por el Rabino Gustavo Kraselnik, de la Comunidad Israelita de El Salvador. Puede leer la versión original en ingles, en este mismo website. Esta traducción puede ser reproducida citando su origen.

 

 

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