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PARASHAT EKEV 5762
27 de julio, 2002                      18 de Menajem-Av, 5762
Devarim-Deuteronomio 7:12 - 11:25

Por el la Rabino DAVID-SETH KIRSHNER,
Reemplazando al Rabino Dr. Ismar Schorsch,
Rector del Jewish Theological Seminary

Traducción de Inés Baum
  

Ekev, la parashá de esta semana, trata sobre oír y escuchar. El segundo párrafo de la Shemá, derivado de la parashá de esta semana, comienza haciendo énfasis en la importancia de estos dos conceptos: oír y escuchar. El texto dice: Vehaiá im shamoa tishmau, “si oyereis atentamente Mis mandamientos que Yo os ordeno en este día” (Deut. 11:13). ¿Es posible escuchar sin poner atención? Las palabras shamoa tishmau parecieran ser redundantes. Ambas provienen de la raíz hebrea shin, mem, ain: shma, que significa escuchar. Pero, ¿qué significa decirlo dos veces?
A lo largo de la Biblia, la repetición de palabras tiene una connotación típica de énfasis. Pero ¿por qué se enfatiza el escuchar? La oración que precede a vehaiá im shamoa tishmau también comienza con la misma palabra, shemá, aunque en este caso no se repite. Solamente se dice una vez: shemá Israel (“escucha Israel”). Me gustaría sugerir que la repetición de la raíz shma es una manera de demostrar nuestra asociación con Dios. Su función es la de ilustrar que en una relación, aún con Dios, no solamente escuchamos a Dios sino que también deseamos ser escuchados.

Escuchar y ser escuchado significa involucrarse en una sociedad con Dios. Esa sociedad se fortalece con el ritual y el compromiso. Aún más importante, escuchamos con nuestra fe y somos escuchados con nuestras acciones. El Rabino Luis Finkelstein, z”l, Rector del Seminario Teológico Judío desde 1934 hasta 1972, solía decir que cuando él rezaba, hablaba con Dios. Cuando estudiaba, Dios le hablaba. Él escuchaba y era escuchado.Recuerdo una conmovedora historia acerca de una niña pequeña que decía sus plegarias todas las noches antes de acostarse. Durante la semana
de Janucá añadió una oración especial a Dios pidiendo una bicicleta como regalo para una de las 8 noches de la festividad. Las ocho noches de Janucá llegaron y se fueron, pero nada de bicicleta. Sus padres le preguntaron si estaba triste porque Dios no había escuchado sus oraciones. La niña respondió: “Dios escuchó mis oraciones, solo que dijo que no.”

Esta historia sirve para ilustrar una sociedad entre la niña y Dios. La niña entendió que el hecho de que Dios no respondiera a sus plegarias de acuerdo a sus deseos no quería decir que Dios no la hubiera escuchado. Escuchar no se juzga por el hecho de si recibimos o no las respuestas que queremos. Escuchar es oír las respuestas, sean cuales sean, y tratar de entenderlas.

Como en muchas cosas de la vida, son las cosas pequeñas las que hacen la diferencia. Dos letras hebreas, Alef y Mem, al juntarse, pueden formar una palabra descomunal. Im. Im se entiende como si, y “si” nos lleva a la noción de elección. La elección es lo que está en juego aquí. Elegir entre hacer y no hacer, oír o no oír, escuchar o no escuchar. Y sucederá que, si oyereis atentamente Mis mandamientos que Yo os ordeno en este día, amando al Señor, vuestro Dios, y sirviéndoLe con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma, Yo os daré la lluvia de vuestra tierra en su tiempo, la temprana y la tardía, para que cojas tu trigo, y tu mosto, y tu aceite puro.

Guardaos bien, no sea que se infatúe vuestro corazón, y os apartéis para servir a otros dioses y adorarlos, y se encienda la ira del Señor contra vosotros, de modo que cierre los cielos para que no haya lluvia, y la tierra no dé su productos... (Deuteronomio 11:13-17) La elección, como se presenta en el Shemá, es la conexión integral entre los seres humanos y la Divinidad. No se nos reparten naipes y se nos dice simplemente que juguemos con ellos. Escogemos muchos de nuestros naipes. Y es cómo escogemos jugar con ellos lo que hace toda la diferencia. No necesariamente se nos gritan mensajes divinos a todas horas del día. Pero, si escuchamos, a veces podemos oír los susurros y entonces escoger bien. El mandato del Shemá es declarar en voz alta y clara
exactamente lo que Dios está pidiendo de nosotros: que seamos Sus socios. Maimónides enseña en su Código (Leyes de Teshuvá, 5:1-3): A todas las personas se les concede el libre albedrío. Si una persona desea  seguir por el buen camino y ser justo, él/ella es libre de hacerlo, y si desea seguir por el camino de la maldad y la iniquidad, asimismo él/ella es libre de hacerlo. Esto constituye un principio y pilar fundamental de la Torá y sus preceptos. El Creador no fuerza la voluntad de Dios sobre ninguna persona, o le ordena previamente a él/ella que haga el bien o el mal, más bien la elección es suya. La elección es nuestra.

El Shemá es una receta complicada para la vida, colmada de retos. Las promesas se hacen como recompensa por la sociedad con Dios. Las amenazas se enuncian como castigos por la falta de acatamiento. Pero, a fin de cuentas, no hay nada que negociar sin la existencia previa de una
sociedad.

Existe una lectura en inglés en un popular libro de oraciones, antes de rezar el Shemá. Dice algo así como: Si una persona asiste a un juego deportivo y su mente está en el negocio, oye pero en realidad no oye. Si una persona va a la sinagoga y piensa que el sermón del rabino está dirigido a otra persona, oye pero en realidad no oye.

Ruego porque nuestra manera de oír y escuchar se haga cada vez más aguda para que realmente escuchemos y para que el “si” se convierta en “cuando” y nuestros corazones y almas se unan en el servicio a Dios.

Shabat Shalom.

DAVID-SETH KIRSHNER

 

La publicación y distribución del comentario del Rabino Kirshner de la Parashá Ekev ha sido posible gracias a la generosa donación de Rita Dee y Harold (z"l) Hassenfeld.

 

La traducción del comentario de la Parashá Ekev del Rabino Kirshner es realizada por la Unión de Congregaciones Judías de Latinoamérica y El Caribe www.ujcl.org

Esta traducción puede ser reproducida citando su origen.

Para suscribirse o dejar de recibir el comentario de la parasha del Rabino Dr. Schorsch envíennos un e-mail a UJCL_parasha@yahoo.com. Si quiere dedicar la traducción en memoria de un ser querido o en honor de  algun acontecimiento familiar. Escríbanos a UJCL_parasha@yahoo.com

Este comentario ha sido traducido por la Unión Judía de Congregaciones de Latino América y el Caribe, con autorización del Dr. Ismar Schorsch, Rector del Seminario Judío de Teología. Esta versión en español no ha sido supervisada por el Dr. Schorsch. Traducido por Inés Baum, de la Congregación B’nei Israel, Costa Rica - Revisado por el Rabino Gustavo Kraselnik, de la Comunidad Israelita de El Salvador. Puede leer la versión original en ingles, en este mismo website. Esta traducción puede ser reproducida citando su origen.

 

 

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