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PARASHAT NITZAVIM-VAIELEJ 5762
31 de agosto, 2002              23 de Elul, 5762
Devarim-Deuteronomio 29:9 - 31:30

Por el Rabino MATTHEW BERKOWITZ
Becario Rabínico del Seminario Teológico Judío
Reemplazando al Rabino Dr. Ismar Schorsch,
Rector del Jewish Theological Seminary

Traducción de Martha Lichtenstein

La traducción de este Shabat va dedicada a Yaco Baum (hijo de Abraham e Inés, nuestra querida "traductora" principal) en honor a su Bar Mitzva que se realiza en la Congregación B´nai Israel de San José, Costa Rica. Mazal Tov!!, para Yaco, sus padres y sus hermanos.
  

La semana pasada recibí una tarjeta recordatoria para reservar la fecha de mi décima reunión en Colgate University. Mientras me quedaba asombrado, evocando muy sentimentalmente mis años de estudiante universitario, y escribía la fecha en mi calendario para el 2003, me di cuenta qué apropiado
era el momento para este anuncio. Elul, el mes hebreo que precede a las Grandes Fiestas, se parece a una tarjeta recordatoria. Ambos encienden la chispa de épocas de grandes expectativas, en las que pensamos en experiencias compartidas y anticipamos la renovación de antiguas amistades, así como el reunirnos en un sitio especial. A medida que Rosh Hashaná e Yom Kipur se acercan, encontramos tiempo sagrado en el calendario judío. Aunque la senda que conduce hacia Dios está siempre abierta para nosotros, percibimos que éste, más de lo usual, es el tiempo para reunirnos con Dios. Dios, en este punto del año, está dispuesto a escuchar nuestras esperanzas y sueños, nuestros clamores y súplicas.

Con todas las tragedias del año pasado, es difícil sentir la presencia protectora de Dios. El 11 de Setiembre y los continuos ataques terroristas contra Israel nos dejan cavilando: " Dónde está Dios en medio de nuestro sufrimiento?" Nuestra parashá doble de esta semana, Nitzavim – Vaielej, presenta una teología - que Dios se oculta. El Jumash Etz Jaim relata una poderosa historia jasídica que se conecta con nuestro actual propósito: Dov Ber de Mezeritch encontró una vez a su pequeño hijo llorando: "Estaba jugando a las escondidas con mis amigos," explicó el niño, "y me escondí tan bien que dejaron de buscarme y se fueron." Dov Ber caviló, "Así debe ser como se siente Dios, al ocultar su divino rostro de nosotros, al punto que algunos dejamos de buscar - y comenzamos a vivir nuestras vidas sin Dios." Parafraseando a Dov Ber, ¿Hemos dejado de buscarlo - y comenzado a vivir nuestras vidas sin Dios? Y si esto es así, ¿Cómo es que podemos hallar a Dios en nuestras vidas y en nuestro mundo una vez más?

En su exquisita sabiduría, la Torá nos provee la cura antes que la enfermedad. La Parashá Nitzavim enfatiza la importancia de la Teshuvá (traducida como "arrepentimiento" pero cuyo significado literal es "retorno"). El leitwort (la palabra principal) del comienzo del capítulo 30 de Deuteronomio es, en Hebreo, shav, "retorno". "Y cuando retornes al Señor vuestro Dios, y tú y tus hijos escucharéis Su voz con todo vuestro corazón y toda vuestra alma, de acuerdo con lo que te prescribo en este día, entonces el Señor vuestro Dios retornará vuestras fortunas y se apiadará de ti, y Él retornará y seréis reunidos de entre todas las naciones a las que Dios os dispersó, desde allí el Señor vuestro Dios os
reunirá y desde allí os tomará" (Deuteronomio 30: 2-4 ) La palabra "retornar" se repite tres veces en el curso de tres versículos, lo que dice mucho acerca del proceso de teshuvá. El versículo evita la pasividad humana, pone de relieve la importancia de escuchar con todo nuestro corazón y toda nuestra alma, introduce la posibilidad de que Dios también necesita hacer teshuvá, y promete la reunificación, un proceso personal de introspección y auto-unificación conducirá a un retorno nacional y a la redención.

Contraria a nuestra declaración en la plegaria que recitamos al retornar la Torá al arca (hashivenu Adonai aleja v’nashuva) "Retórnanos Adonai hacia Ti y entonces retornaremos,"el versículo rechaza este enfoque pasivo que espera que Dios haga el trabajo por nosotros. Los seres humanos somos
mucho más poderosos de lo que estamos dispuestos a admitir, y ciertamente
esto ocurre con la teshuvá. A menudo esperamos que otros se acerquen a nosotros, en lugar de iniciar nosotros la conversación difícil. La Torá nos dice que nosotros, como individuos, debemos dar el primer paso en el arduo viaje del arrepentimiento. Superar nuestro ego y la sensación de haber sido agraviados son a menudo los dos obstáculos para este primer paso.

La Torá también espera que, a medida que viajamos por el sendero del arrepentimiento, eduquemos a nuestros niños para hacer también lo mismo. "Tú y tus niños debéis escuchar Su voz con todo vuestro corazón y toda vuestra alma…" El camino hacia la teshuvá carece de valor si nos conduce a nosotros mismos. Padres, maestros y todos los adultos jamás pueden olvidar que somos modelos para una generación más joven. En lugar de transmitir pautas destructivas que sólo continúan un ciclo de violencia, la Torá abre la puerta a la creación de desarrollo y cambio como la oportunidad de retorno para la próxima generación de judíos.

Por otra parte, nuestro versículo declara que la teshuvá es un proyecto serio. La teshuvá, como lo señala Rambam, no puede hacerse sin entusiasmo. "Un pecador debería abandonar sus pecados y removerlos de sus pensamientos, resolviendo en su corazón nunca cometerlos nuevamente. Tal como Isaías 55:7 declara. “Que el malvado abandone sus hábitos…” Similarmente, él debe lamentar el pasado, como Jeremías 31:18 declara. "Después que regresé, lamenté" (Rambam Hiljot Teshuvá 2:2") Tal como sucede con el amor a Dios, el corazón y el alma deben estar unidos en el empeño de teshuvá.

El matiz de la redacción de nuestro versículo es radical. El Profesor Zeev Falk, z"l, señala que nuestros sabios, de bendita memoria, dieron especial significación a un breve intervalo en el versículo "Y El retornará". Los rabinos dicen "No está escrito que Dios ‘restaurará ‘ sino ‘retornará’, porque hasta la Presencia Divina está en el exilio y necesita teshuvá." (Falk, Divrei Torá Ad Tumam, 474)

Cómo es que Dios necesita teshuvá?

Abraham Joshua Heschel presenta una respuesta en un elocuente poema (Kaplan
y Dresner: Abraham Joshua Heschel: Testigo Profético):

 

No obstante, a veces, la lluvia cae como una lagrima,

La confesión de Dios al mundo – me siento triste, avergonzado.

Por el Mismo Dios y por nosotros.

Aún nuestro dolor demanda: ten misericordia!

En lugar de lágrimas danos ayuda, acción, no pesar.

Cada esperanza debería ser Tu orden,

Y cada estremecimiento -una alarma.

Que los hombres, perros y Dios

Hagamos expiación juntos y retornemos

O hagamos penitencia el uno por el otro.

Perdónanos Dios nuestros pecados

Y Te perdonaremos por los Tuyos.

 

Por esconder la Presencia Divina, por el silencio de Dios frente al sufrimiento, Dios necesita teshuvá.

Que podamos darnos mutua fuerza en los días que restan de Elul para superar los obstáculos internos para perdonar y buscar el perdón para otra gente. Que seamos apasionados acerca de buscar a Dios con todos nuestros corazones, almas y fuerzas. Y mientras emprendemos nuestro camino para hallar a Dios, que la Presencia Divina se extienda hacia nosotros. Esa sería, en verdad, una reunión sagrada.

Shabat Shalom

Rabino Matthew Berkowitz

La publicación y distribución del comentario del Rabino Berkowitz de la Parashá Nitzavim-Vaielej ha sido posible gracias a la generosa donación de Rita Dee y Harold (z"l) Hassenfeld.

La traducción del comentario de la Parashá del Rabino Berkowitz es realizada por la Unión de Congregaciones Judías de Latinoamérica y El Caribe www.ujcl.org

Esta traducción puede ser reproducida citando su origen.

Para suscribirse o dejar de recibir el comentario de la parasha del Rabino Dr. Schorsch envíennos un e-mail a UJCL_parasha@yahoo.com. Si quiere dedicar la traducción en memoria de un ser querido o en honor de  algun acontecimiento familiar. Escríbanos a UJCL_parasha@yahoo.com

Este comentario ha sido traducido por la Unión Judía de Congregaciones de Latino América y el Caribe, con autorización del Dr. Ismar Schorsch, Rector del Seminario Judío de Teología. Esta versión en español no ha sido supervisada por el Dr. Schorsch. Traducido por Inés Baum, de la Congregación B’nei Israel, Costa Rica - Revisado por el Rabino Gustavo Kraselnik, de la Comunidad Israelita de El Salvador. Puede leer la versión original en ingles, en este mismo website. Esta traducción puede ser reproducida citando su origen.

 

 

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