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VAIESHEV
- Janucá 5763 Por
el Rabino Joshua Heller Reemplazando
al Vaieshev, la parashá de esta semana, a menudo cae en el Shabat de Janucá. De hecho, Vaieshev y el Festival de las Luces comparten gran número de conexiones, a pesar de que, superficialmente, pareciera haber muy poco de luz en la parashá. En un estilo melodramático, cada giro positivo en la historia tiene su correspondiente giro negativo. José es el hijo más amado por su padre, y por lo tanto el más odiado por sus hermanos. Cuando Rubén lo salva del intento asesino de sus hermanos, José es sacado del foso y vendido como esclavo. Logra llegar a ser jefe de la casa de Putifar, sólo para ser acusado falsamente de violación y echado en las mazmorras. Se gana el favor del copista del Faraón, pero le dura poco, y José debe pasar la semana entre Vaieshev y Miketz languideciendo en la prisión. Al final de la lectura de esta semana, es difícil pensar que la copa esté a medio llenar. Del mismo modo, Rabí Tanjum, uno de los lectores más pesimistas de esta historia, imagina para uno de los versículos una posibilidad aún peor que la de la copa medio vacía. El texto bíblico utiliza una duplicación peculiar del lenguaje para describir el foso en el que los hermanos de José lo echan: que HaBor Reik (el foso estaba vacío) y ein bo mayim (no tenía agua) (Génesis 37:24). Rabí Tanjum, en una interpretación ampliamente citada por comentaristas posteriores, entiende esta duplicación como implicación de que por no tener agua la cisterna, estaba llena de culebras y escorpiones. Con un solo toque narrativo, convierte el tono del relato de una telenovela a un Reality Show; de All My Children a Fear Factor. Los hermanos son o más crueles o menos cuidadosos de lo que podríamos haber pensado. La afirmación de
Rabí Tanjum no es particularmente inusual en su contenido; el proceso del midrash a
menudo ofrece este tipo de adornos. La afirmación se destaca más por su contexto.
Aparece en el Talmud (Shabat 22a) en medio de una discusión sobre el encendido de las
velas de Janucá, y a qué altura deben estar colocadas. Para ser justos, el desarrollo
del Talmud no es siempre linear; ofrece más bien una gran variedad de explicaciones y
digresiones. De hecho, la discusión más extensa en el Talmud sobre Janucá aparece
solamente en el tratado Shabat, como una digresión extendida del Podríamos considerar la coincidencia de las dos enseñanzas de Rabí Tanjum como un truco editorial: la altura de las candelas de Janucá y la profundidad del trance de José. Sin embargo, podemos encontrar cada uno de estos enunciados por separado en muchos otros lugares de la literatura rabínica, y sólo aquí se encuentran juntos. Esta yuxtaposición hace una declaración poderosa sobre la necesidad de mantener un sentido de perspectiva, y de conservar los milagros a la vista. El espíritu religioso de Janucá es uno de ascensión y optimismo. Por ejemplo, hubo una vez dos escuelas de pensamiento que se ocuparon del encendido apropiado de las candelas de Janucá. La escuela de Shamai enseñaba que se comienza encendiendo ocho velas la primera noche, bajando la cantidad hasta una, como reflejo de los días que han pasado y de la cantidad que queda. La práctica de la escuela de Hillel, y la que practicamos hoy, es encender una vela adicional cada noche, para mostrar la grandeza del milagro que va en aumento. Celebramos la victoria macabea a pesar de haber durado tan poco, y enfocamos nuestra atención en lo que es, comparativamente hablando, un milagro menor: que las luces permanecieran encendidas ocho días cuando parecía que sólo iba a alcanzar el aceite para un día. La afirmación de Rabí Tanjum nos recuerda que debemos mantener siempre a la vista y en nuestras mentes aquello que nos recuerde la bondad. La historia de
Vaieshev, por el contrario, es una de descenso; descenso hacia el foso, descenso hacia
Egipto, descenso al calabozo. La lectura de Rabí Tanjum, a primera vista, pareciera
empeorar aún más ese descenso. Sin embargo, creo que la intención de su enunciado es, a
pesar de todo, la Las dos afirmaciones de Rabí Tanjum, tomadas en conjunto, nos recuerdan que, en medio del panorama de eventos, debemos mirar con atención para apreciar los milagros pequeños, las bondades pequeñas, y estar agradecidos por ellas. Este sentimiento es particularmente apropiado este año, cuando Janucá y Thanksgiving coinciden en el tiempo. Ya sea que veamos la copa a medio llenar o medio vacía, podemos apreciar que, al menos, hay agua adentro. Shabat Shalom v'Jag Saméaj Joshua Heller La publicación y distribución del comentario del Rabino Heller de Parashat Vaieshev ha sido posible gracias a la generosa donación de Rita Dee y Harold (z"l)Hassenfeld. Esta traducción puede ser reproducida citando su origen. Para suscribirse o dejar de recibir el comentario de la parasha del Rabino Dr. Schorsch envíennos un e-mail a UJCL_parasha@yahoo.com. Si quiere dedicar la traducción en memoria de un ser querido o en honor de algun acontecimiento familiar. Escríbanos a UJCL_parasha@yahoo.com Este comentario ha sido traducido por la Unión Judía de Congregaciones de Latino América y el Caribe, con autorización del Dr. Ismar Schorsch, Rector del Seminario Judío de Teología. Esta versión en español no ha sido supervisada por el Dr. Schorsch. Traducido por Inés Baum, de la Congregación Bnei Israel, Costa Rica - Revisado por el Rabino Gustavo Kraselnik, de la Comunidad Israelita de El Salvador. Puede leer la versión original en ingles, en este mismo website. Esta traducción puede ser reproducida citando su origen. |
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