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VAIESHEV - Janucá 5763
Bereshit - Génesis 37:1-40:23
30 de noviembre, 2002 - 25 kislev 5763

Por el Rabino Joshua Heller
Director de Educación a Distancia y Tecnología Educativa del J.T.S.

Reemplazando al
Rabino Dr. Ismar Schorsch,
Rector del Jewish Theological Seminary

Traducción de Inés Baum  

“Vaieshev, la parashá de esta semana, a menudo cae en el Shabat de Janucá. De hecho, Vaieshev y el Festival de las Luces comparten gran número de conexiones, a pesar de que, superficialmente, pareciera haber muy poco de luz en la parashá. En un estilo melodramático, cada giro positivo en la historia tiene su correspondiente giro negativo. José es el hijo más amado por su padre, y por lo tanto el más odiado por sus hermanos. Cuando Rubén lo salva del intento asesino de sus hermanos, José es sacado del foso y vendido como esclavo. Logra llegar a ser jefe de la casa de Putifar, sólo para ser acusado falsamente de violación y echado en las mazmorras. Se gana el favor del copista del Faraón, pero le dura poco, y José debe pasar la semana entre Vaieshev y Miketz languideciendo en la prisión. Al final de la lectura de esta semana, es difícil pensar que la copa esté a medio llenar.

Del mismo modo, Rabí Tanjum, uno de los lectores más pesimistas de esta historia, imagina para uno de los versículos una posibilidad aún peor que la de la copa medio vacía. El texto bíblico utiliza una duplicación peculiar del lenguaje para describir el foso en el que los hermanos de José lo echan: que “HaBor Reik” (el foso estaba vacío) y “ein bo mayim” (no tenía agua) (Génesis 37:24). Rabí Tanjum, en una interpretación ampliamente citada por comentaristas posteriores, entiende esta duplicación como implicación de que por no tener agua la cisterna, estaba llena de culebras y escorpiones. Con un solo toque narrativo, convierte el tono del relato de una telenovela a un Reality Show; de “All My Children” a “Fear Factor”. Los hermanos son o más crueles o menos cuidadosos de lo que podríamos haber pensado.

La afirmación de Rabí Tanjum no es particularmente inusual en su contenido; el proceso del midrash a menudo ofrece este tipo de adornos. La afirmación se destaca más por su contexto. Aparece en el Talmud (Shabat 22a) en medio de una discusión sobre el encendido de las velas de Janucá, y a qué altura deben estar colocadas. Para ser justos, el desarrollo del Talmud no es siempre linear; ofrece más bien una gran variedad de explicaciones y digresiones. De hecho, la discusión más extensa en el Talmud sobre Janucá aparece solamente en el tratado Shabat, como una digresión extendida del
tema de las velas de Shabat. En este caso, la razón para incluir una afirmación de Rabí Tanjum es más bien prosaica. Aparece a continuación de otro enunciado atribuido a él, relacionado con el tema en cuestión: hace notar que una luz de Janucá que esté a más de 20 codos del suelo (aproximadamente 30 pies) no cumple con la mitzvá. Una vela que esté demasiado alta no será vista por los transeúntes y, por lo tanto, no contribuirá a “pirsuma d’nisa”, a publicitar el milagro. Prosaico

Podríamos considerar la coincidencia de las dos enseñanzas de Rabí Tanjum como un truco editorial: la altura de las candelas de Janucá y la profundidad del trance de José. Sin embargo, podemos encontrar cada uno de estos enunciados por separado en muchos otros lugares de la literatura rabínica, y sólo aquí se encuentran juntos. Esta yuxtaposición hace una declaración poderosa sobre la necesidad de mantener un sentido de perspectiva, y de conservar los milagros a la vista.

El espíritu religioso de Janucá es uno de ascensión y optimismo. Por ejemplo, hubo una vez dos escuelas de pensamiento que se ocuparon del encendido apropiado de las candelas de Janucá. La escuela de Shamai enseñaba que se comienza encendiendo ocho velas la primera noche, bajando la cantidad hasta una, como reflejo de los días que han pasado y de la cantidad que queda. La práctica de la escuela de Hillel, y la que practicamos hoy, es encender una vela adicional cada noche, para mostrar la grandeza del milagro que va en aumento. Celebramos la victoria macabea a pesar de haber durado tan poco, y enfocamos nuestra atención en lo que es, comparativamente hablando, un milagro menor: que las luces permanecieran encendidas ocho días cuando parecía que sólo iba a alcanzar el aceite para un día. La afirmación de Rabí Tanjum nos recuerda que debemos mantener siempre a la vista y en nuestras mentes aquello que nos recuerde la bondad.

La historia de Vaieshev, por el contrario, es una de descenso; descenso hacia el foso, descenso hacia Egipto, descenso al calabozo. La lectura de Rabí Tanjum, a primera vista, pareciera empeorar aún más ese descenso. Sin embargo, creo que la intención de su enunciado es, a pesar de todo, la
opuesta. Quiere que sus escuchas se den cuenta y se impresionen de la supervivencia milagrosa de José, y reconozcan la verdadera extensión de la divina providencia que acompañó a José en cada etapa de su viaje. Rabí Tanjum nos impulsa a desarrollar una nueva apreciación de los eventos de
Vaieshev: la desesperación de toda una semana existe solamente para abrirnos el apetito para la posterior ascensión triunfal de José. Cada paso negativo en el relato, desde la envidia de los hermanos hasta la caída de José en Egipto, y la esclavitud de Israel en Egipto, es parte de un plan divino dirigido a la redención de sus descendientes ante el Mar Rojo y a la revelación en el Sinaí.

Las dos afirmaciones de Rabí Tanjum, tomadas en conjunto, nos recuerdan que, en medio del panorama de eventos, debemos mirar con atención para apreciar los milagros pequeños, las bondades pequeñas, y estar agradecidos por ellas. Este sentimiento es particularmente apropiado este año, cuando Janucá y Thanksgiving coinciden en el tiempo. Ya sea que veamos la copa a medio llenar o medio vacía, podemos apreciar que, al menos, hay agua adentro.

Shabat Shalom v'Jag Saméaj

Joshua Heller

La publicación y distribución del comentario del Rabino Heller de Parashat Vaieshev ha sido posible gracias a la generosa donación de Rita Dee y Harold (z"l)Hassenfeld.

 
La traducción del comentario de la Parashá del Rabino Schorsch es realizada por la Unión de Congregaciones Judías de Latinoamérica y El Caribe www.ujcl.org

Esta traducción puede ser reproducida citando su origen.

Para suscribirse o dejar de recibir el comentario de la parasha del Rabino Dr. Schorsch envíennos un e-mail a UJCL_parasha@yahoo.com. Si quiere dedicar la traducción en memoria de un ser querido o en honor de  algun acontecimiento familiar. Escríbanos a UJCL_parasha@yahoo.com

Este comentario ha sido traducido por la Unión Judía de Congregaciones de Latino América y el Caribe, con autorización del Dr. Ismar Schorsch, Rector del Seminario Judío de Teología. Esta versión en español no ha sido supervisada por el Dr. Schorsch. Traducido por Inés Baum, de la Congregación B’nei Israel, Costa Rica - Revisado por el Rabino Gustavo Kraselnik, de la Comunidad Israelita de El Salvador. Puede leer la versión original en ingles, en este mismo website. Esta traducción puede ser reproducida citando su origen.

 

 

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