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MIKETZ - Janucá 5763 Por
la Rabina Shuly Rubin Schwartz Reemplazando
al En la década de los 70, Roosevelt Rosey Grier, estrella de fútbol, cantó Its All Right to Cry en el álbum Free to Be You and Me, producido por Marlo Thomas, que marcó un hito en la historia. El antiguo defensa y atajador de los New York Giants nos dijo, en la canción Carol Hall, que llorar te saca la tristeza. Está bien llorar; podría hacerte sentir mejor. El feminismo había llegado a América, y a los hombres, incluso a las estrellas de fútbol con apodos femeninos, les estaba permitido ahora mostrar sus emociones y llorar, y hasta se les incitaba a hacerlo.
Una década antes, en la cúspide de la era feminista y de una era de
agitación en América, vi llorar a mi padre por primera vez. Parado frente
al televisor, las lágrimas corriendo por sus mejillas, mientras veía los
acontecimientos de esa tarde de noviembre de 1963, cuando el Presidente
John F. Kennedy fue asesinado. Atónito por la horrible tragedia, también
me sacudió la abierta demostración de emoción por parte de mi padre. Mi
padre era un hombre cariñoso y amante, pero supongo que en mi infancia,
En la parashá de esta semana, las lágrimas de un hombre también juegan un
papel
central. José lucha con sus lágrimas, tratando de detenerlas, cuando
se enfrenta a sus hermanos de nuevo después de tantos años. Cuando los
hermanos se presentan ante él en busca de alimento, José los reconoce de
inmediato. Su primera reacción es la ira, la primera etapa típica de la
tristeza. Como nos dice el texto: Cuando vio José a sus hermanos, los
reconoció, mas se hizo extraño para con ellos, y les habló con dureza
La segunda vez que José derrama lágrimas es cuando finalmente se encuentra
con su hermano Benjamín. Aquí el texto nos dice que a José se le habían
conmovido las entrañas a causa de su hermano, y quiso llorar y entró en su
aposento, y allí prorrumpió en llanto (Génesis 43:30). La frase en hebreo
vaivakesh livkot se podría traducir como él quería llorar o hasta como
él pidió permiso para llorar. José es preso de los convencionalismos.
José, un líder público que ha logrado con éxito mantener sus emociones
escondidas por tantos años, ahora se da cuenta de que su modelo de En 1963, América sólo comenzaba a experimentar lo que llegaría a conocerse como la segunda ola del feminismo americano, una revolución que tendría profundos efectos sobre todos los aspectos, tanto de la vida americana como de la vida judía, para hombres como para mujeres. Mientras que el impacto que tuvo sobre la vida de las mujeres es mucho más conocido, en términos de oportunidades educativas, profesionales y actitudes liberadoras, la vida de los hombres también sufrió transformaciones. Una de las maneras en que se beneficiaron los hombres fue que se hizo aceptable el que ellos entendieran y se avinieran con sus vidas, tanto personales como profesionales. El campo de los estudios judíos también se transformó, en parte como resultado de la influencia de esta misma ola de feminismo. La perspectiva feminista y los análisis de género a menudo revelan aspectos que nunca antes habíamos notado en nuestros textos sagrados. Los comentaristas tradicionales mencionan poco las lágrimas de José, pero según el Sefer Haiashar (un trabajo midráshico medieval), citado por Luis Ginzberg en su obra Leyendas de los Judíos, José lloró porque Benjamín le recordó a su madre Raquel, y solamente las lágrimas apagan los carbones encendidos del corazón. Comparto esta opinión. Las lágrimas de José son un elemento necesario para su transición a la edad adulta y al verdadero liderazgo. Solamente cuando ha encontrado la forma de reconciliar su dolor infantil con la posibilidad de una nueva relación con sus hermanos, su figura pública con su vida privada, su invencible poder con su vulnerabilidad; solamente entonces emerge como el héroe bíblico que enciende la empatía y admiración tanto de hombres como de mujeres. Muchos americanos recuerdan a Walter Cronkite, el periodista principal del día, estallando en llanto mientras anunciaba la muerte del Presidente Kennedy. Inmediatamente después del asesinato, las encuestas identificaron a Cronkite como el hombre más confiable de América. Su poder público aumentó por su vulnerabilidad y emotividad. Por sí solas, las lágrimas pueden ser amargas. Como preludio a la empatía, las lágrimas pueden ser agridulces. Como precursoras de mejores días porvenir, nuestras lágrimas hasta pueden ser completamente dulces. Shabat Shalom veJag Sameaj Shuly Rubin Schwartz La publicación y distribución del comentario de la Rabina Schwartz de Parashat Miketz ha sido posible gracias a la generosa donación de Rita Dee y Harold (z"l)Hassenfeld. Esta traducción puede ser reproducida citando su origen. Para suscribirse o dejar de recibir el comentario de la parasha del Rabino Dr. Schorsch envíennos un e-mail a UJCL_parasha@yahoo.com. Si quiere dedicar la traducción en memoria de un ser querido o en honor de algun acontecimiento familiar. Escríbanos a UJCL_parasha@yahoo.com Este comentario ha sido traducido por la Unión Judía de Congregaciones de Latino América y el Caribe, con autorización del Dr. Ismar Schorsch, Rector del Seminario Judío de Teología. Esta versión en español no ha sido supervisada por el Dr. Schorsch. Traducido por Inés Baum, de la Congregación Bnei Israel, Costa Rica - Revisado por el Rabino Gustavo Kraselnik, de la Comunidad Israelita de El Salvador. Puede leer la versión original en ingles, en este mismo website. Esta traducción puede ser reproducida citando su origen. |
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