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SHMOT
5763 Por
el
Rabino Dr. Ismar Schorsch, Moisés le pone Guershom a su primogénito, un nombre hebreo todavía muy común. Hijo de él y de su esposa Tzipora, nace en la tierra de Midián, adonde huyó tras dar muerte a un capataz egipcio. No volvemos a saber nada de Gershom, pero su nombre sustenta el destino de su padre y su pueblo. El nombre consiste de dos palabras hebreas, "guer sham", que significan "un extranjero allí". Al ponerle este nombre a su hijo, Moisés hace énfasis en la complejidad de su propio destino: "Forastero he sido en tierra extraña" (Éxodo 2:22). En la superficie, el nombre transmite el hecho incómodo de que Moisés el egipcio se encontraba viviendo entre gente extraña. De ser un príncipe en la corte del Faraón, Moisés pasó a formar parte de una casta inferior como pastor en la casa de un sacerdote de Midián, razón suficiente para sentirse desorientado. Sin embargo, el nombre es explicado, no en presente sino en referencia a su pasado. Aún en Egipto, en el palacio real, no se sentía completamente en su casa. Su nodriza hebrea, su madre, debe haberle infundido un sentimiento subliminal de identidad hebrea. ¿Qué otra cosa le habría impulsado a investigar por sí mismo la suerte de los oprimidos israelitas de Egipto o le habría hecho ponerse de su lado desde el primer momento? Su compasión brotó de una fuente compartida de recuerdos. Por eso el nombre de su hijo apuntaba al profundo desasosiego que sentía al ser un hebreo en Egipto. El nombre también
anunció el destino de los judíos en el exilio. Guershom Soncino fue el miembro más
famoso y productivo de una familia industrial de impresores judíos italianos. En 1483-84
su tío, Joshua Solomon Soncino, había impreso por primera vez en la historia de Soncino,
en el Ducado de Milán, dos tratados del Talmud Babilónico. En la última década del
siglo XV y los primeros años del siglo XVI, Guershom publicó gran cantidad de libros
hebreos, incluyendo al menos otros 25 tratados del Talmud, en ocho ciudades distintas de
Italia, así como en Salónica y Constantinopla. Una época llena de disturbios lo
mantuvieron en movimiento. En el colofón de sus libros, En Egipto, la progenie de Jacob era conocida como hebreos. El relato cuenta que el Faraón ordenó a las parteras hebreas que mataran a cualquier varón que naciera de una mujer hebrea (1:15-16). Cuando les reclamó por no obedecer la orden, ellas alegaron: "Porque las hebreas no son como las mujeres egipcias, sino que son robustas, y antes que llegue a ellas la partera, ya han dado a luz" (1:18-19). Un midrash profundiza en el significado del nombre "hebreo". De seguro, se deriva de la palabra "ever", que significa "más allá" o "al otro lado", como en la canción de Josué: "En los tiempos antiguos, vuestros padres habitaban al otro lado del río (Eufrates)... (beever hanahar) y servían a otros dioses. Pero tomé a vuestro padre Abraham de más allá del río..." (Josué 24:2-3). El midrash, sin embargo, convierte la geografía en historia. El papel de Israel es el de ser el eterno disidente, el crítico inflexible de las culturas adictas a los sentidos. El nombre "ivri" nos predestina a mantenernos aparte, "cuando todo el mundo (está) en un lado (meever ejad), él (debe estar) en el otro" (Bereshit Rabá, 42:8). Para cumplir su misión como faro de luz, Israel necesita guardar su distancia. Y es en esto que la Hagadá de Pesaj insiste cuando afirma que los hebreos lograron hacerlo en Egipto. Ellos se mantuvieron diferentes y fácilmente identificables. Ni el exilio ni la opresión logró diluir su forma de vida. Como escribió Don Isaac Abravanel, estadista de la judería española en su hora más amarga, en su comentario sobre este pasaje: "Ellos no cambiaron sus nombres ni su fe ni su lengua... Aún más, se congregaron en un lugar en lugar de dispersarse en diferentes ciudades y por eso aparecieron como una nación singular." En otras palabras,
a pesar de que tanto Jacob como José fueron embalsamados, la tradición nos quiere hacer
creer que nuestros ancestros en Egipto fueron capaces de rechazar la tentación de la
asimilación. Tal vez la hostilidad les ayudó a reforzar su identidad. No así el caso de
la conquista del Cercano Oriente por Alejandro en el 333 a.E.C. Sabemos acerca de la
presencia de judíos en Palestina aproximadamente 150 años después, en una era libre de
persecución, listos para rehacer el judaísmo de acuerdo a los dictados de la
civilización helenística. Leemos en Macabeos I: "En ese tiempo se llegaron desde
Israel ciertos hombres sin ley que persuadieron a muchos diciendo, Vayamos y hagamos
un trato con los gentiles que nos rodean, porque desde el momento en que nos separamos de
ellos, muchos males han caído sobre nosotros" (1:11). Liderado por sacerdotes,
este grupo obtuvo el permiso de los Seléucidas para construir un gimnasio en el corazón A mi juicio, los
nombres de Guershom y de Ivri simbolizan la realidad existencial del ser judío. Se
necesita cierta medida de independencia para con la cultura de los alrededores para
perpetuar el judaísmo, mucho más cuando se está dentro de una sociedad amistosa.
Nuestra supervivencia en el exilio asciende a una campaña milenaria por el derecho a ser
diferente, individual y colectivamente. Qué ironía tan trágica, si cuando finalmente
logramos el reconocimiento de ese derecho, nos despojáramos ahora a nosotros mismos de
toda cuota de distinción. Mientras esperamos ansiosamente los resultados de la más
reciente Encuesta Nacional de Población Judía, debemos recordar que el ser soberano no
es un ideal judío y que la diversidad sin continuidad es tan solo otro nombre para la
anarquía. Aquello que sostiene Shabat Shalom, Ismar Schorsch La publicación y distribución del comentario del Rabino Schorsch de Parashat Shmot ha sido posible gracias a la generosa donación de Rita Dee y Harold (z"l)Hassenfeld. Esta traducción puede ser reproducida citando su origen. Para suscribirse o dejar de recibir el comentario de la parasha del Rabino Dr. Schorsch envíennos un e-mail a UJCL_parasha@yahoo.com. Si quiere dedicar la traducción en memoria de un ser querido o en honor de algun acontecimiento familiar. Escríbanos a UJCL_parasha@yahoo.com Este comentario ha sido traducido por la Unión Judía de Congregaciones de Latino América y el Caribe, con autorización del Dr. Ismar Schorsch, Rector del Seminario Judío de Teología. Esta versión en español no ha sido supervisada por el Dr. Schorsch. Traducido por Inés Baum, de la Congregación Bnei Israel, Costa Rica - Revisado por el Rabino Gustavo Kraselnik, de la Comunidad Israelita de El Salvador. Puede leer la versión original en ingles, en este mismo website. Esta traducción puede ser reproducida citando su origen. |
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