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BESHALAJ
5763 Por
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Rabino Dr. Ismar Schorsch, Tendemos a pensar en la revelación como un término sumamente restrictivo. Ser inmutable es el destino de un texto revelado. Los seres humanos no tenemos derecho a alterar lo que Dios ha dado. Pero en el judaísmo, precisamente por ser venerada como divina, la Torá se hace susceptible a infinita interpretación. Sería una denigración de la palabra divina imponerle un único significado. En contraste con el lenguaje humano , que lleva consigo una extensión finita de significados, el lenguaje divino fue considerado como dotado de infinidad de acepciones. Esta doctrina dio a los Rabinos libertad para hacer midrash, creando la anomalía de un canon sin conclusión. Las vasijas continuaron cambiando sus contenidos. Nuevos desafíos despertaron nuevas percepciones en un texto inviolable sólo en la superficie. En la parashá de esta semana tenemos un ejemplo de una interpretación metafórica que nos lleva con un solo movimiento del mundo físico al espiritual. Me concentro en esta pieza de midrash no sólo porque refleja brillantemente como los Rabinos trascendieron los confines literales de la Torá, sino porque también ilumina el misterio de la supervivencia judía. Después de atravesar el Mar Rojo con la ayuda inolvidable de Dios, los Israelitas siguieron camino hacia el desierto de Sur. Después de tres días de viaje, privados de agua, sus ánimos se tornaron agresivos. El agua de Mará era demasiado amarga para beber. Ellos se quejaron, y Dios dio instrucciones a Moisés para que endulzara el agua con un pedazo de madera, lo que él hizo exitosamente. (15:22-25). Este incidente es digno de mención sólo como precursor de futuras insurrecciones. Los milagros no pudieron transformar a los Israelitas en creyentes por largo tiempo. Es el midrash el que hace este episodio notable. En el versículo, " Viajaron tres días en el desierto y no hallaron agua" (22) algunos Rabinos con inclinaciones místicas opinaron: "El agua en realidad representa la Torá, como está escrito (Isaías, 55:1), Todos los sedientos, venid por agua. Habiendo caminado tres días sin agua, Los profetas que había entre ellos, se adelantaron y legislaron que la Torá debía leerse el segundo y quinto día de la semana, así como en Shabat, para que no dejaran pasar tres días sin Torá" (Talmud, Bava Kama 82a). La analogía enfatiza que la Torá es tan vital para los judíos como el agua es vital para los seres humanos. Ambas son fuentes de vida indispensables. Al explorar otros planetas en busca de vida, los científicos espaciales buscan primero señales de agua. Sin Torá, la vida judía enfrentaría la extinción. Es por ello que Rabí Akiva desafió la prohibición romana de enseñar Torá después de la derrota de la rebelión de Bar Kojba. Los judíos perecerían como peces fuera del agua. Aún después de su arresto, continuó enseñando a sus estudiantes desde la prisión. Su martirio sirvió como un tributo imborrable a la supremacía de la Torá (Talmud Brajot 61b, Talmud de Jerusalem, Ievanot 12:5). De esta forma un midrash inspirado transformó una narración prosaica en un símbolo poético de perdurable poder. El agua como metáfora para la Torá se convirtió en un elemento básico de la literatura rabínica. No menos
importante, el midrash justificó hacer del texto que cimienta el judaísmo, el núcleo
principal del servicio en la sinagoga. La lectura Como la primer religión en el mundo basada en un libro, el judaísmo obtuvo tres ventajas. Primero, el cambio de tierra sagrada a texto sagrado la hizo portátil. Si el judaísmo no hubiera efectuado este cambio radical, es poco probable que hubiera sobrevivido el destino del exilio. Nuestro midrash puede tener en mente el exilio babilónico después de la destrucción del Primer Templo en 586 A.E.C. En esa época no es inconcebible que los líderes religiosos hayan alentado la lectura pública de los textos sagrados para fortalecer la fe y la memoria de su rebaño deportado. Un libro sagrado portátil elevó al judaísmo a una religión universal. La presencia de Dios ya no estaba restringida a la santidad de un único santuario. A través del portal de la Torá, los judíos tenían acceso a Dios en todas partes. En esto radica la fuerza de la famosa afirmación del segundo siglo de R. Shimon ben Iojai "donde quiera que Israel deambulaba en el exilio, la presencia de Dios (la Shejiná) les acompañaba". (Talmud, Meguilá 29a). Segundo, un libro es mucho menos vulnerable que un templo. Al tomar refugio en un libro, el judaísmo aumentó notablemente su chance de sobrevivir. Seguramente que los libros podían ser quemados, como a menudo sucedía por la iglesia en la Edad Media, pero esto sólo destruía el medio, no el mensaje. Mientras R. Jananiá ben Teradion expiraba en una pira romana, envuelto en un rollo de la Torá para ridiculizarlo, él reconfortaba a sus estudiantes diciendo " el pergamino se quema pero las palabras ascienden" (Talmud Avodá Zará 8a). Los libros siempre podían ser reproducidos. El formato era más invulnerable que una fortaleza.Tercero, el judaísmo en forma de libro se hizo democrático. Mientras que el Templo era inaccesible para muchos judíos, y los sacrificios el terreno de los sacerdotes, la sinagoga esperaba de cada judío que se aproximara a Dios en forma individual y directa. La primacía de la Torá requería alfabetismo y estudio de todos. En consecuencia, el liderazgo sería determinado por el estudio antes que por linaje. Pero estas ventajas tenían un precio. Los efectos de la Torá obraban solamente mientras que la gente pudiera leerla. Si su lenguaje se volvía tan impenetrable como un jeroglífico, se corría el riesgo de transformar a la sinagoga en un museo, y a sus rabinos en intermediarios. La educación seria y el estudio de toda la vida son los que animan a las letras inertes para transformarlas en agua que da vida. El peligro más grande para el judaísmo siempre ha sido el analfabetismo, y es por ello que los Rabinos insistieron que " El mundo se apoya en el aliento de los niños en la escuela" (Talmud Shabat 119b). Shabat Shalom, Ismar Schorsch La publicación y distribución del comentario del Rabino Schorsch de Parashat Beshalaj ha sido posible gracias a la generosa donación de Rita Dee y Harold (z"l)Hassenfeld. Esta traducción puede ser reproducida citando su origen. Para suscribirse o dejar de recibir el comentario de la parasha del Rabino Dr. Schorsch envíennos un e-mail a UJCL_parasha@yahoo.com. Si quiere dedicar la traducción en memoria de un ser querido o en honor de algun acontecimiento familiar. Escríbanos a UJCL_parasha@yahoo.com Este comentario ha sido traducido por la Unión Judía de Congregaciones de Latino América y el Caribe, con autorización del Dr. Ismar Schorsch, Rector del Seminario Judío de Teología. Esta versión en español no ha sido supervisada por el Dr. Schorsch. Traducido por Inés Baum, de la Congregación Bnei Israel, Costa Rica - Revisado por el Rabino Gustavo Kraselnik, de la Comunidad Israelita de El Salvador. Puede leer la versión original en ingles, en este mismo website. Esta traducción puede ser reproducida citando su origen. |
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