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MISHPATIM
5763 Por
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Rabino Lewis Warshauer, En los últimos días de su administración, George Ryan, gobernador saliente de Illinois, conmutó la sentencia de todos los prisioneros del estado condenados a pena de muerte. La acción del Gobernador provocó una renovación en el debate sobre la pena de muerte en los Estados Unidos. Para los judíos, este debate nos da la oportunidad de revisar y aclarar la posición de la ley judía sobre la pena capital, no sólo para nuestra propia información sino a la luz de las discusiones sobre política pública actualmente en curso. Podríamos pensar que el punto de vista judío sobre la pena capital se rige por uno de los versículos de la parashá de esta semana: El que hiera mortalmente a otro, morirá. (Éxodo 21:12). Sin embargo, no es tan simple. En la ley judía, no se puede redactar una defensa simplemente tomando al azar unos pocos versos bíblicos e ignorando otros.Un seminario sobre Religión y Vida Pública patrocinado por el Foro de Congregaciones en junio del 2001 es un buen ejemplo del por qué no podemos hacer esto. En esta conferencia, un católico, un judío, un afro-americano protestante y un bautista sureño presentaron cada uno el punto de vista de su congregación sobre la pena de muerte. Cada orador sustentó su posición citando diversas fuentes que apoyaban su respectivo punto de vista. El orador
católico hizo énfasis en el desarrollo del pensamiento de su Iglesia; desarrollo cada
vez más alejado de la pena capital. No citó la Joseph Lowery, el orador afro-americano, ministro y antiguo asociado de Martín Luther King Jr., se valió principalmente de razones seculares para argumentar en contra de la pena de muerte. Citó un versículo de la Biblia, ojo por ojo, diente por diente (Éxodo 21:24, la parashá de esta semana), diciendo que el Dr. King ya había denunciado con anterioridad este versículo. El orador judío, Nathan Diament, abogado que trabaja para la Unión Ortodoxa, utilizó diversas citas del Talmud para demostrar que la ley judía se vale de salvaguardias judiciales para evitar o limitar los fallos de culpabilidad falsos en los casos de pena capital. Como se discute ampliamente en el tratado talmúdico de Sanedrín (particularmente en los capítulos 4 y 5), estas cartas de seguridad incluyen el requisito de la presencia de dos testigos durante el juicio y concienzudos interrogatorios a los testigos por parte de los jueces. El Sr. Diament terminó diciendo que, puesto que han surgido tantas preguntas acerca de la precisión y justicia de la jurisprudencia en los casos de pena capital a través de todo Estados Unidos, debiera existir una moratoria sobre la pena capital mientras se examinan estos interrogantes. Dijo que como la pena de muerte, cuando es aplicada en forma apropiada, implementa la justicia para la sociedad, no debiera ser abolida de plano. En 1960, el
Comité sobre Leyes y Normas Judías del Movimiento Conservador aprobó un ensayo del
Rabino Ben Zion Bokser, que propugnaba la abolición de la pena de muerte. Nosotros,
como judíos conservadores, debiéramos replantearnos este tema de nuevo como una
contribución al debate político público. Aún más, podría ser nuestra
oportunidad de demostrar el énfasis que ponemos en la tradición legal del judaísmo; una
tradición cuidadosa, meditada y sutil, desarrollada a lo largo de muchos siglos y
todavía en proceso. Es una tradición que evita tanto los pronunciamientos vagos
por un lado como las citas selectivas de la Biblia por el otro. Muchas personas han
sido ejecutadas sobre el testimonio de una única persona o, en el peor de los casos, sin
el testimonio de testigos oculares. Aunque la ley Yo defendería la abolición sobre la base de que el sistema de pena capital en demasiados estados de Norte América está tan quebrantado que ya no se puede arreglar. No se trata solamente de salvaguardias judiciales. El sistema de justicia criminal en los Estados Unidos está guiado por fiscales cuya meta principal es lograr fallos de culpabilidad. Los jueces están siendo utilizados. El sistema judicial judío, sin embargo, es dirigido por los jueces. Se supone que al juez le interesa hacer justicia, no asegurarse de que el acusado sea hallado culpable. Esto no siempre es lo mismo. Puesto que la ejecución es irrevocable, las injusticias deben tolerarse por el momento. La pena capital debiera ser abolida hasta que el sistema se pueda examinar. Solamente entonces se podría llamar correctamente un sistema de justicia. Shabat Shalom, Lewis Warshauer La publicación y distribución del comentario del Rabino Warshauer de Parashat Mishpatim ha sido posible gracias a la generosa donación de Rita Dee y Harold (z"l)Hassenfeld. Esta traducción puede ser reproducida citando su origen. Para suscribirse o dejar de recibir el comentario de la parasha del Rabino Dr. Schorsch envíennos un e-mail a UJCL_parasha@yahoo.com. Si quiere dedicar la traducción en memoria de un ser querido o en honor de algun acontecimiento familiar. Escríbanos a UJCL_parasha@yahoo.com Este comentario ha sido traducido por la Unión Judía de Congregaciones de Latino América y el Caribe, con autorización del Dr. Ismar Schorsch, Rector del Seminario Judío de Teología. Esta versión en español no ha sido supervisada por el Dr. Schorsch. Traducido por Inés Baum, de la Congregación Bnei Israel, Costa Rica - Revisado por el Rabino Gustavo Kraselnik, de la Comunidad Israelita de El Salvador. Puede leer la versión original en ingles, en este mismo website. Esta traducción puede ser reproducida citando su origen. |
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