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Educación para Adultos


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TZAV 5763 Shabat PARÁ
Vaikrá - Levítico 6:1-8:36
Bemidvar - Números 19:1-22
22 de marzo, 2003 - 18 de Adar II, 5763

Por el Rabino Dr. Ismar Schorsch,
Rector del Jewish Theological Seminary

Traducción de Inés Baum

¿Hace poco tiempo, en una sesión con estudiantes del Seminario en que tratamos el tema de los servicios religiosos, me preguntaron sobre la restauración de una frase del Sidur desechada por el movimiento conservador alrededor de 1940. Sólo como aclaración, debo introducir el incidente con el hecho de que, en el Seminario, los servicios son dirigidos en su totalidad
por estudiantes, con un módico grado de vigilancia por parte de la administración. Nuestra sinagoga sirve a los alumnos como un campo de entrenamiento donde aprenden a dominar los vericuetos de las plegarias judías. La oración en el judaísmo es una habilidad que se adquiere sólo a través de la práctica, como lo es aprender a tocar un instrumento o a jugar tenis. Estudiar el lenguaje y la historia de la liturgia es necesario, pero no suficiente. Cada año, varios estudiantes son nombrados como gabaim
("administradores"), para reclutar y ayudar a sus compañeros en los múltiples roles que deben desempeñar en el drama que es un servicio religioso. Esta responsabilidad les inculca, sobre todo, un sentido de confianza en sí mismos vital para ser buenos líderes, y al mismo tiempo hace énfasis en el carácter participativo de la religión judía. La pregunta en cuestión se refería a la frase poco común "v’ishei Israel", comúnmente traducida como "las ofrendas de fuego de Israel". Aparece en cada Amidá (oración silenciosa) en la primera de las tres últimas bendiciones (brajot), y comienza con la palabra "Retzé". La petición es un ruego por la restauración del Templo en Jerusalén, así como de sus sacrificios rituales. La traducción literal de la brajá completa es la siguiente:

Complácete, Señor, Dios nuestro,

con tu pueblo Israel y recibe sus oraciones

y restaura el servicio divino

del Santuario de Tu Casa.

Recibe con amor y benevolencia las ofrendas (de fuego)

y las oraciones de Israel,

y el culto de Tu pueblo Israel

Te sea siempre grato.

Y Tú, con tu inagotable misericordia,

quiérenos y complácete en nosotros,

y permite que nuestros ojos vean

Tu regreso a Sión, con piedades.

Bendito seas Tú, Señor, que restableces

Tu divina presencia en Sión.


Los editores del Sidur del movimiento conservador en 1946 omitieron las palabras "v’ishei Israel" en esta bendición, por la repulsión que sentían ante la posibilidad de un retorno a los sacrificios de animales. Para ser  consecuente, el movimiento también eliminó alrededor de 1970 la petición final de la Amidá, que entonaba una plegaria por la reconstrucción del Templo en nuestro tiempo.

Debo admitir que la propuesta para reincorporar la frase me puso en serios aprietos. Por un lado, soy un anti-mesiánico comprometido. Israel padece actualmente de un hartazgo de mesianismo que ya ha provocado que muchas cosas sean no negociables. Los mesiánicos han convertido el Monte del Templo en un detonante a punto de explotar con tanta fuerza como para lanzarnos al torbellino de una cruzada religiosa. Por otro lado, prefiero retener el antiguo texto de nuestras oraciones. Me encanta la cuidadosa compresión de su hebreo clásico, cuya antigüedad exuda santidad y cuya uniformidad expresa la unidad judía. Lo que necesitamos es el poder de la creatividad en la interpretación para llevarnos más allá de lo estrictamente literal. Es difícil repetir a diario palabras que connotan un único significado. Rezar en una lengua que no es la nuestra nos ayuda a transformar las palabras en navíos cargados de cualesquiera sentimientos y pensamientos que queramos imputarles.

La pregunta refleja una tendencia entre la generación actual de estudiantes del Seminario: una apertura a restaurar textos y prácticas desechadas desde hace mucho tiempo. En su sed por lo sagrado, encuentran espiritualidad en lo que una vez fue descartado por parecer ofensivo o inconveniente. La longitud de un servicio no está determinada por lo que eliminamos, sino por cuánto provecho le sacamos a lo que decidimos incluir. ¡Más bien este corte ha alargado muchos de los servicios religiosos conservadores! Por eso, agradecí el empuje de la pregunta, no así su especificidad.

En el momento contesté, un poco incómodo, que yo era capaz de vivir con la reintroducción de la frase "v’ishei Israel". En los años 40, la frase fue desechada por su espesor. La imagen de "ofrendas de fuego" no es fácilmente transmutable. Pero, de hecho, no es ese el significado del término. La palabra "ishei" proviene de la parashá de la semana pasada, donde aparece a menudo (1:9, 13, 17; 2:2, 3, 11), así como de la de esta semana (6:10, 11). Pero, inesperadamente, la erudición ha venido en mi ayuda. Desde aquella reunión con los estudiantes he aprendido, a través del estudio de los fascinantes comentarios del Prof. Jacob Milgrom sobre el Levítico, que el término no tiene nada que ver con la palabra hebrea para fuego, "esh". Esta
derivación fue la que provocó la traducción "ofrenda de fuego", es decir, un sacrificio quemado por el fuego del altar. Milgrom afirma que "esh", en este contexto religioso, debe entenderse como derivado de un pariente de la palabra, ya sea ugarítico o arábigo, mejor traducido como "regalo de alimento" (I, 161-2). La raíz semítica hace énfasis en la propiedad del sacrificio por el devoto y no en lo que le sucede a la ofrenda en el altar. Es la auto-privación lo que hace que el sacrificio sea agradable a Dios. De aquí la noción de regalo.

Y entonces, ¿dónde quedan mis escrúpulos mesiánicos? La brajá es obviamente demasiado importante para la Amidá como para meterse con ella, razón por la cual el movimiento nunca consideró siquiera la posibilidad de desecharla por completo. Ni tampoco debemos hacerlo nosotros desde la perspectiva de su contenido. El lenguaje es lo suficientemente maleable como para atemperar el empuje mesiánico. El término "devir", que en el Templo de Salomón designaba al Santo de los Santos, se redefine en el Talmud como libro, para significar el cambio impactante que sufrió el judaísmo tras la destrucción del Templo,
puesto que pasó de un espacio sagrado a un libro sagrado (Talmud Avodá Zará 24b). Si interpretamos "avodá" como ritual en general y el término "ishei" como dones del corazón, llegamos a un vocabulario que sirve tanto para describir la práctica actual como la que esperamos se practique en el futuro. La clave es que la presencia de Dios debiera inspirar y ennoblecer nuestros rituales, cualesquiera forma que estos tomen. O como bien dice la Mishná: carece de importancia si lo que ofrecemos es un toro o un ave o un cereal. Las Escrituras se refieren a todas las ofrendas de la misma manera: "como un regalo de alimento de aroma agradable para el Señor". Lo que cuenta es la pureza de nuestras intenciones, más que el tamaño de nuestra ofrenda
(Menajot 13:11).

Shabat shalom

Ismar Schorsch

La publicación y distribución del comentario del Rabino Schorsch de Parashat Tzav ha sido posible gracias a la generosa donación de Rita Dee y Harold (z"l) Hassenfeld.

 
La traducción del comentario de la Parashá del Rabino Schorsch es realizada por la Unión de Congregaciones Judías de Latinoamérica y El Caribe www.ujcl.org

Esta traducción puede ser reproducida citando su origen.

Para suscribirse o dejar de recibir el comentario de la parasha del Rabino Dr. Schorsch envíennos un e-mail a UJCL_parasha@yahoo.com. Si quiere dedicar la traducción en memoria de un ser querido o en honor de  algun acontecimiento familiar. Escríbanos a UJCL_parasha@yahoo.com

Este comentario ha sido traducido por la Unión Judía de Congregaciones de Latino América y el Caribe, con autorización del Dr. Ismar Schorsch, Rector del Seminario Judío de Teología. Esta versión en español no ha sido supervisada por el Dr. Schorsch. Traducido por Inés Baum, de la Congregación B’nei Israel, Costa Rica - Revisado por el Rabino Gustavo Kraselnik, de la Comunidad Israelita de El Salvador. Puede leer la versión original en ingles, en este mismo website. Esta traducción puede ser reproducida citando su origen.

 

 

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